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Se reciben 6.000 médicos y la mitad no hace la residencia

Sobran vacantes y desborda de gente

Afirman que atienden sin el entrenamiento adecuado. Aunque no es obligatoria, es clave en la formación. Se cursa en hospitales, pero como las condiciones no los convencen, muchos graduados salen cada año directo a trabajar. Y por eso faltan especialistas.
( La nota es del año 2012 pero la situacion sigue igual.)


Medicos argentinos especializandose.

En la Argentina, se reciben 6.000 médicos por año según el Ministerio de Educación, pero sólo la mitad realiza la residencia, que es el período de formación en alguna especialidad reconocida bajo la supervisión de tutores en hospitales. Esos médicos que no hacen la residencia igual pueden salir en ambulancia para atender pacientes graves, recetar medicamentos, y hasta llegar a operar sin el entrenamiento adecuado. Aunque esta situación no está fuera de alguna norma –ya que nadie está obligado a hacer la residencia–, la falta de entrenamiento es hoy una gran preocupación para autoridades sanitarias y universitarias, según reconocieron a Clarín .

“Es una situación trágica, porque se forman cada año 3.000 médicos que no realizan la residencia para adquirir conocimientos mínimos para aplicar con los pacientes. Muchos de ellos deambulan entre puestos temporarios o guardias médicas alejadas, ambulancias para emergencias o directamente se dedican a tareas que no tienen que ver con su profesión”, afirmó Ginés González García, ex ministro de Salud de la Nación, quien acaba de publicar el libro “Médicos: la salud de una profesión”, con Claudia Madies y Mariano Fontela, en el que abordan la problemática.

Desde la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, el decano Alfredo Buzzi coincidió en que hoy “la situación de las residencias es una preocupación”. ¿Por qué ocurre?, le preguntó Clarín . “Es un problema muy complejo. En algunos lugares, no hay plazas disponibles. Pero en otras instituciones, ofertan vacantes pero no brindan condiciones laborales que sean interesantes para que los médicos quieran hacer las residencias. Por ejemplo, hay especialidades como la neonatología o la anestesiología que tienen mucha demanda, pero tienen pocos residentes”, agregó.

Ocurrieron también cambios sociales que impactaron en la formación médica. “Muchos temen los juicios por mala praxis por parte de los pacientes o los familiares. Entonces, evitan las especialidades que los exponen más a juicios. También incide en que ahora el 70% de los graduados en medicina son mujeres, y eso hace que las preferencias en las residencias hayan cambiado: medicina interna, cirugía, ginecología y dermatología son ahora las más demandadas”, señaló Buzzi.

Las residencias duran entre tres y cuatro años, y cada médico que las hace cobra aproximadamente 4.000 pesos por mes, según un informe que publicó la Organización Panamericana de la Salud (OPS) con datos sobre Argentina y otros países latinoamericanos. Si bien en los últimos cinco años las plazas para residentes aumentaron el 10% porque el Ministerio de Salud de Nación salió a dar más apoyo, los especialistas consideran que aún el problema no está resuelto.

“Una de las causas del faltante es que no hay estímulo en el sistema de salud para que se hagan las residencias –sostuvo González García–. Porque no hay un examen obligatorio que mida las competencias de los médicos después de graduarse o a lo largo de su desarrollo laboral, como sí existe en otros países. Para la sociedad argentina, no es bueno que muchos médicos no hagan la residencia porque salen a atender sin un adecuado entrenamiento”.

El informe de OPS también menciona el reconocimiento limitado que reciben las residencias: “El caso de Argentina presenta algunas particularidades. La Ley de Educación Superior (Nº 24 521) no contempla a las residencias como programas de formación de posgrado. Sólo el 6% de las residencias del país son universitarias. No todas otorgan título de especialista”. Con respecto al papel de las universidades locales, advierte: “A pesar de que las universidades son las responsables de aprobar, avalar y supervisar el cumplimiento de los programas y de otorgar el título de la especialidad, el acompañamiento es bajo y en algunos casos consiste en la actualización de los programas y la ejecución de cursos de metodología de investigación, los cuales no han mejorado la calidad de las investigaciones hospitalarias”.

A esas cuestiones, se le suma que los médicos que sí hacen las residencias optan por especialidades que no son tan prioritarias para la situación sanitaria del país. Hoy hay faltantes de anestesistas, obstetras, pediatras, psiquiatras, epidemiólogos, entre otros. Según Fontela, quien es politólogo e investigador de la Universidad ISalud, se está comprometiendo –en parte– el futuro. “Estamos pasando desde un paradigma centrado en el hospital al paradigma orientado a la atención primaria de la salud, que implicará que una persona se atiende en un centro de salud y se debería encontrar con personal capacitado para derivarla o no a centros más complejos. Este funcionamiento en redes debería estar más aceitado, y por eso necesitamos más profesionales que sigan la especialidad en prevención y promoción de la salud”.

Precisamente, los médicos del futuro fue el eje del Primer Foro Argentino de Facultades y Escuelas de Medicina Pública, que se realizó la semana pasada en Córdoba. La característica del médico que necesita el país “es un generalista con una fuerte orientación hacia la atención primaria de la salud, porque resuelve entre el 70% y el 80% de los problemas de la salud”, dijo el decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba, Gustavo Irico. Durante el encuentro, el secretario de Políticas Universitarias de la Nación, Martín Gill, también sostuvo que hay que apuntar a un profesional “comprometido con el rol de la medicina comunitaria”.


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El caso del Posadas: sobran vacantes y desborda de gente

Los virus que atacan en invierno desbordaron el servicio de pediatría del Hospital Posadas, en la localidad de El Palomar, en el Conurbano. Desde fines de mayo, empezaron a llegar más casos de bebés y niños con bronquiolitis, gripe y neumonía. Pero los casos fueron muchos y las camas de internación no alcanzaron, como había sucedido en julio de 2007. Los médicos tuvieron que dejar a los chicos internados en camillas de la sala de guardia, y en otros sectores no aptos para internación pediátrica.

“El problema desbordó a los médicos porque faltan más profesionales”, contó a Clarín Luis Lichtensztein, presidente de la Asociación de Profesionales del Hospital Posadas e integrante del gremio que agrupa a los médicos bonaerenses CICOP.

“Otros centros sanitarios no pueden brindar la atención que hace falta y esto genera que mucha gente vaya peregrinando por distintas instituciones hasta terminar en el Hospital Posadas. Los médicos que hay en el hospital ahora están superados por la excesiva demanda. Además, sufren ataques violentos, robos en los alrededores, o gritos por parte de familiares de los chicos que llegan al Posadas después de haber pasado por otros centros de salud y hospitales que no los atienden. Al llegar aquí, los familiares quieren que los atiendan rápido y reclaman. Como la atención a veces no es tan rápida como se quisiera, justamente por la sobredemanda, se arman discusiones”.

Lichtensztein también comentó: “En pediatría y en cuidados intensivos, es cada vez más difícil conseguir médicos. Porque los sueldos son bajos. En algunos casos, la situación está precarizada: trabajan pero no son médicos de planta. Y el trabajo con tantos pacientes es enloquecedor: hay médicos que tienen ataques de pánico. Se abrieron 14 vacantes en residencia de pediatría, pero sólo se cubrieron 11”, contó.

¿Por qué no se completan las plazas de residentes? “En el Hospital Posadas hay 300 residentes que son pagados por el Ministerio de Salud de la Nación. Pero hay una dificultad creciente para cubrir las residencias de clínica general, porque las nuevas generaciones de médicos están más interesados en las especialidades más tranquilas y que redunden en tener ingresos mayores. Esto ocurre también en otros hospitales”.


Medicos argentinos especializandose.

Del “deber ser” a sentirse “mano de obra barata”

Romina López (29) no olvidará esa madrugada en la que tuvo que informar a un matrimonio que su chiquito había muerto. “Eso también es parte del aprendizaje”, contó Romina en el consultorio del Hospital “Noel Sbarra”, ex Casa Cuna, de La Plata, donde realiza su residencia en clínica pediátrica. Ella es una de los 904 egresados de las facultades de Medicina bonaerenses que eligen perfeccionarse. Algunos, como Romina, creen que la residencia es “un deber ser”. Otros, la cuestionan. Como Agustín Berdel, que se consideraba “mano de obra barata” y de Julio Viscardi que optó por una concurrencia que le insume menos tiempo y tener ingresos extra.

“Acá atendemos entre 40 y 80 chicos por jornada de trabajo. La posibilidad de evaluar y resolver casos que te ofrece este ejercicio no lo encontrás en otro lugar”, cuenta López, que se recibió de médica en la UNLP y desde 2008 es residente. En los últimos cinco años, en Buenos Aires sólo se cubrió entre el 83 y 88% de las vacantes. Es decir, todos los años quedan 200 cargos libres de Clínica Pediátrica.

Viscardi se recibió de médico en la Universidad Nacional de Córdoba y optó por la concurrencia en clínica médica: “La residencia no me hubiera dejado tener ingresos extra. Y yo mientras cursaba, trabajaba en un servicio de emergencias y en una clínica privada”. Y agrega: “En Argentina las especializaciones y subespecializaciones no se pagan como se debería. Por eso hay ramas que no se cubren por ser poco rentables”.

Por 80 horas semanales, Berdel cobraba unos $3.000 al mes en el Servicio de Psiquiatría de un hospital del conurbano. Al año abandonó y ahora es concurrente en otro hospital: “Durante los diez años que me llevó recibirme, escuché a los profesores decir que nos teníamos que perfeccionar. Y de repente yo estaba ahí, en un sistema perverso y explotador que, en ocasiones, nos obligaba a ir a aplaudir a algún político en campaña”, confía. Y sigue: “La mayoría siente que se recibe cuando termina la residencia, pero yo no lo creo, salvo que logres entrar en un hospital escuela como el Fernández o el Clínicas y no siempre hay cupos”.
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