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Series que eran brillantes y ahora son malísimas



“Lo bueno, si breve, dos veces bueno” dijo alguien sabiamente, aunque en el mundo de la televisión no muchos hagan caso a tan certera premisa y la regla sea más bien la contraria.

Naturalmente para las cadenas y productores es muy difícil desprenderse de algo que ha sido exitoso, pero muchas veces este afán por seguir exprimiendo a la gallina de los huevos de oro termina por arruinar todo lo que alguna vez fue bueno.

Ahora veremos algunos ejemplos de series que en algún momento fueron excelentes y ahora son malísimas.



Los Simpson

Los Simpson es la serie de ficción más extensa de la televisión y un fenómeno de magnitud mundial innegable. Lamentablemente, con 25 temporadas al aire, hay que decir que son más las temporadas malas de Los Simpson que las verdaderamente buenas.

Los Simpson fueron un destello de genialidad constante tal vez hasta su décima temporada, momento en el cual comenzó, lentamente, a apagarse. Durante algunos años siguió siendo una serie muy buena y ocasionalmente excelente, pero con el paso del tiempo esos momentos fueron cada vez más espaciados hasta que finalmente se agotaron por completo.



Two and a Half Men

Two and a Half Men tiene un punto de inflexión notorio, un momento en el que incluso el más fanático de la serie pensó que tal vez ya no era buena idea que siguiera al aire: cuando se anunció que Charlie Sheen dejaría la serie y que Ashton Kutcher ingresaría en su lugar. Y en efecto fue una mala idea.

Si bien Kutcher logró destacarse como actor de comedia en una serie muy buena (That ‘70s Show), en este caso, por las características de esta sitcom y el gran peso que ocupaba Charlie Sheen, sin dudas fue un hueco que no pudo llenar



Cuando en el año 2007 se estrenó la hoy mundialmente famosa serie de televisión The Big Bang Theory, de seguro mucha gente e incluso sus creadores, no tenía idea del impacto que esta comedia tendría dentro de la cultura popular. Tras haber llegado a su séptimo año de existencia y hace rato sobrepasado el “mítico” episodio N° 100, es posible identificar en su desarrollo cierto cambio, que a más de uno de sus seguidores acérrimos debe haber molestado (y por qué no, también alejado de su objeto de culto): El punto en discusión fue la incorporación en el casting estable de otros personajes femeninos, además de la apreciada rubia protagonista Penny, quien desde su primer capítulo no sólo se robó el corazón de los cuatro amigos del programa, si no que de buena parte de los espectadores (de modo que bien podría decirse que “estas aparecidas”. le quitaron la preponderancia que tenía antes de su llegada al programa).
En resumidas cuentas, para quienes leen este texto y no saben de qué se trata la serie en cuestión (lo que difícil puede resultar creer, si es que por alguna razón se encuentran leyendo estas líneas), el show trata sobre cuatro amigos científicos, quienes conocen a la nueva vecina que ha llegado a vivir frente al departamento de dos de ellos, quienes comparten hogar. A su vez cada uno de estos tipos posee su propia personalidad, bastante diferente, pese a los distintos temas en común que los unen. Es así como desde el primer momento la bella muchacha irrumpe de lleno en sus vidas, alterándola por completo, a tal punto que por primera vez estos sujetos lograrán tener una verdadera amiga, siendo además ésta alguien hasta cierto punto de un mundo diferente al suyo (pues Penny no es científica, ni profesional, ni mucho menos una intelectual y menos una nerd como ellos; no obstante esencialmente resulta ser una buena persona, capaz de aceptarlos sin tapujos y que además logra contribuir al grupo, hasta hacerse indispensable en la felicidad de cada uno de ellos). Con el paso del tiempo, Penny les muestra su manera de ver las cosas a estos cuatro hombres solteros de inteligencia prodigiosa, pero niños en el cuerpo de adultos y torpes para sociabilizar con otro tipo de gente; a su vez la joven aspirante a actriz, también llega a hacer parte de sí las pasiones de sus amigos.
Hasta mediados de la tercera temporada, la serie seguía cierta dinámica en la que dos de los personajes principales, hacían lo posible por concertar una cita y/o ligar con alguna muchacha, de modo de terminar emparejandise o al menos tener una aventura amorosa. Este hecho dio pie a varias situaciones jocosas, en las que Howard y Raj mostraban su absoluta falta de criterio para unas cuantas cosas (siendo estos dos mejores amigos entre sí, a tal punto de que en más de una ocasión se había jugado/especulado sobre la condición homoerótica de dicha relación). En cuanto a Leonard, tal como el Clark Kent post crisis de las aventuras de Superman, logró conquistar el corazón de su atractiva vecina desde su propia “normalidad”, si bien a lo largo de la serie el romance de ambos pasó sus propias cuitas; de este modo el hombre hasta cierto común que era, le rompió el molde a Penny, quien hasta el momento sólo se había fijado en atléticos, pero tontos adonis. Con respecto a Sheldon (considerado por muchos lejos el mejor personaje de The Big Bang Theory y además su caracterización más sobresaliente, por parte del hoy multipremiado Jim Parsons), su especial personalidad le permitía no desear que entrara el amor en su devenir, de modo que a diferencia del resto, no sufría por los vaivenes del corazón. No obstante como la vida misma está llena de sorpresas y como bien dice la memorable canción de Julio Numhauser “Cambia, todo cambia”, los argumentos de la serie fueron introduciendo de forma sutil, aunque con gran carga dramática, la presencia de otras dos mujeres en los episodios; ello se ha traducido a que en la actualidad estos dos agregados femeninos, ya forman parte indispensable de lo que resulta ser este sitcom.
La vida real implica que gente nueva llega a convertirse en parte central de nuestra existencia y que además la mayoría de las personas requiera de la sociabilización, para llenar su necesidad de sentido de pertenencia y todo gracias a la comunión con los demás (esto es en todo tipo de relaciones interpersonales, ya sean amorosas, fraternales, familiares, de trabajo y demases). A su vez no se debe olvidar que como bien el arte imita la vida, toda obra que se jacte de ser verosímil y por ello reflejar nuestra propia humanidad, tiende a representar estos diversos aspectos de nuestra naturaleza. De este modo, los cambios argumentales en un programa como el que en estos momentos nos detenemos, son un requisito fundamental si en verdad se desea evolucionar una serie como ésta; de tal modo que además logre renovarse y no quedarse estancada repitiendo a cada momento los patrones con los que partió ya hace 7 años atrás.

guiones permitiera crecer más al resto de los varones protagonistas. Aquí es cuando fue introducida alguien como Bernadette, quien hacia finales de la quinta temporada llegó a casarse con Howard; lo mismo sucedió con la incorporación de Amy, la nada menos que novia de Sheldon (si bien la relación de estos dos no ha llegado a la consumación sexual, debido a las particulares manías de su enamorado). Por ende, si a Leonard se le permitió conocer la felicidad de tener una pareja como Penny, lo que además se tradujo en un nuevo aprendizaje vital y significativo para éste, no había por qué negarle al resto el mismo tratamiento evolutivo. Así es como un sujeto sexópata frustrado como Howard, quien nunca antes consiguió sintonizar en verdad con alguna mujer (aparte de su madre y con quien mantiene una relación de tipo edipiana), al conocer a Bernadette logró encontrar la compañera ideal y con quien dar rienda suelta a las facetas de su persona largamente reprimidas (cabe hacer notar, que Bernadette fue presentada por la misma Penny a Howard y al resto, ya que estas eran amigas desde hace tiempo). En cuanto a la también carismática Amy (carismática a su manera, claro), su presencia en la circunstancia vital de alguien como Sheldon, ha logrado ser el mayor factor de humanización para un sujeto que no hasta hace mucho era incapaz de expresar sus carencias emocionales hacia quienes lo rodeaban. Con respecto a Raj, hacia finales de la sexta temporada inició su propio romance, bastante tormentoso e irrisorio a su manera, con una chica aún más acomplejada que él y el cual para alguien que a la fecha sólo ha visto hasta la sexta temporada (como yo), quizás en qué irá a parar.
Por años la serie a través de sus cuatro protagonistas varones, mostró el mundo los nerds, ñoños y frikis (todo con una mirada masculina, claro, puesto que gran parte de sujetos como estos conviven sólo con miembros de su género, en parte debido a su ineptitud para confraternizar con mujeres y también porque en muchos casos sus gustos no son del agrado de la mayoría de las damas). De este modo fue posible mostrar (quizás por primera vez en la historia de la televisión) la realidad de aquellos hombres adultos y profesionales que continúan gozando de los cómics, la ciencia ficción, los videojuegos y de rol, series de TV y otros; esto conllevó a su vez a que un importante grupo de personas pertenecientes a tal tribu urbana, se sintiera reflejado como nunca en sus particulares personajes y con ello la serie se transformara en un ícono para dicha gente (entre los que no voy a negar me siento parte). A su vez la popularización de una serie como ésta, permitió que sujetos lejanos a tal comunidad, la conocieran de lleno y pudiesen ver los puntos de encuentro entre uno y otro. No está demás decir que este encuentro entre mundos, ha sido abordado en el programa desde su episodio piloto, gracias a la mencionada llega de Penny a la vida del resto de los protagonistas.
Pues bien, cuando se fueron agregando a la serie las ya citadas Bernadette y Amy, se fue creando de forma paulatina un nuevo grupo amistoso: el femenino. Así fue cómo a partir de la quinta temporada se dedicaron varios espacios dentro de sus episodios, para mostrar la relación entre estas tres amigas, que al igual que sus “contrapartidas masculinas”, aún en sus diferencias, tienen tanto en común y se aceptan. Por ende, durante sus abundantes escenas, era posible ser testigos de conversaciones y planes de chicas, las cuales sin ser nerds en el sentido más puro de la palabras (bueno, Bernadette y Amy lo son hasta cierto punto, aunque no al nivel de los chicos), comparten una parte esencial de sus existencias con hombres que sí lo son.
Luego se puede afirmar que gracias a este esencial cambio en la dinámica de los guiones, a partir de la consolidación de los personajes de Bernadette y Amy como miembros estables de la serie, más su amistad con Penny, hoy en día es posible ver en The Big Bang Theory las dos caras de una misma moneda. Es así como un detalle relevante en sus créditos de apertura, es que al final de estos, en la típica escena de los amigos cenando en el living de Sheldon y Leonard, a partir de la sexta temporada Penny ya no es la única mujer del grupo.
Y por cierto, lo que me llevó a escribir este texto, fue que mis amigos Mauricio Tapia y Miguel Acevedo (de quienes ya he escrito en este blog), me habían manifestado su malestar respecto a los cambios sufridos por este programa; incluso Miguel en más de una ocasión me dijo en forma despectiva, que se estaba pareciendo ya a Friends. No obstante como ya afirmé, a mí esta nueva forma que ha tomado uno de mis programas favoritos, no me molesta, al contrario (lo que espero haberlo demostrado con lo aquí escrito).



How I Met Your Mother

La serie que comenzó con una premisa y una estructura muy originales, y que se fue desarrollando con el fantástico (y poco confiable) relato del futuro de Ted, mientras íbamos conociendo a los entrañables personajes que lo acompañan en los años previos a conocer a la madre de sus hijos, fue agotándose cada vez más y el momento anunciado en la premisa demoró mucho más de lo debido.

Probablemente, el momento en que Barney (Neil Patrick Harris) y Robin (Cobie Smulders) terminan juntos, es el punto clave que demuestra que la serie ya no era la misma.



True Blood

¿Cuándo comenzó a ser True Blood una simple excusa para poner en pantalla vampiros sexies, sangre, sexo y violencia, sin una historia que justifique todo eso?

Desde su inicio, la serie creada por Alan Ball incluyó historias bastante extrañas y que por momentos parecían demasiado exageradas, pero eso era parte de su encanto. Al ir agotando las posibilidades y las nuevas ideas, el universo de True Blood, sus historias y personajes, se convirtieron en una especie de chiste, sólo que no muy gracioso.



Supernatural

Con dos atractivos hermanos como protagonistas, que se encargaban de atrapar demonios, espíritus malignos y toda clase de monstruos, la serie mezcló de manera certera las intrigas sobrenaturales y otras más humanas, y se convirtió en una de las más populares de la televisión en muy poco tiempo.

Los misterios, como suele suceder, necesitaron hacerse cada vez más nuevos e intentar mantener a la audiencia enganchada, por lo que pasaron a ser directamente ridículos y muy poco interesantes, al tiempo que las historias se volvieron cada vez más repetitivas.



Criminal Minds

En esta lista podrían ingresar cualquiera de las series procedimentales que pueblan la televisión abierta de los Estados Unidos, ya que todas ellas se caracterizan por implementar una original premisa que durante unos cuantos episodios (algunas temporadas tal vez) se aprovecha y se explota de manera atractiva, hasta que inevitablemente comienzan a repetirse.

Criminal Minds sobresale porque, a diferencia de otras series similares, se centró en los criminales y no en el crimen, pero esto no llegó a ser suficiente para que con el paso de los episodios la serie se convierta en víctima de su propio formato.
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