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Sesión en que se votó la capitalización de Ancap Bordaberry



Señor Bordaberry.- ¿Me permite una interrupción?

Señor Bordaberry.- Vengo siguiendo atentamente la intervención del señor senador y nos dice que el apuro por sesionar no es por influir en el estado de resultados, que se cierra el 31 de diciembre. Entonces, tal vez nos pueda decir cuál es el apuro, porque todos pensábamos que era porque se cerraba el 31 de diciembre. ¿Cuál es el motivo del apuro por el que hoy estamos sesionando de forma urgente?

Señor Bordaberry.- Pido la palabra.


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Señor Bordaberry.- Señor presidente: tratamos de asumir nuestra tarea parlamentaria de una forma seria y responsable como estoy seguro lo hacen todos los señores senadores aquí. Y cuando nos llegó este proyecto de ley nos planteamos votarlo; es más, estábamos dispuestos a votarlo, pero nos pareció que para hacerlo, debía venir acompañado de otras decisiones.

La primera era remover a los actuales directores de Ancap. ¿Por qué? Porque le estamos dando a Ancap USD 900:000.000 y, por lo menos dos de sus directores, ya llevan muchos años en la empresa y un ex director, el señor Riet, es asesor del directorio. Nos parecía que quienes fueron responsables de esta situación en la que se encuentra la empresa no podían recibir USD 900:000.000 del pueblo uruguayo y seguir en el mismo camino. Esa es la primera condición que ponemos.

La segunda es nombrar un gerente general, que no es algo difícil. Desde 2007 Ancap no tiene un gerente general. La principal empresa del país no tiene gerente general. ¡No es poca cosa! ¡No es poca cosa que la principal empresa del país no tenga un gerente general, cuando tuvo grandes gerentes generales!

La tercera es nombrar un gerente financiero. Una empresa que debe USD 2.300:000.000 no tiene un gerente financiero. ¿Vamos a entregarle USD 900:000.000 y no hay un gerente financiero? Me parece que no es ilógico lo que estamos planteando.

La cuarta es cerrar o desprenderse de negocios que dan pérdida –como los hay hoy en Ancap– o, por lo menos, parar de invertir en negocios que dan pérdida como, por ejemplo, el de Cemento Pórtland. Iban a invertir USD 118:000.000 e invirtieron USD 250:000.000; iban a dejar de perder y pierden USD 30:000.000 por año y la semana pasada metieron USD 24:000.000 sin autorización del directorio. El gerente que hizo esto sigue siendo gerente de Cemento Pórtland y resulta que le vamos a seguir dando dinero porque quieren meter de los USD 900:000.000, USD 240:000.000 en el negocio del Cemento Pórtland. ¡No, esperen, no les voy a dar USD 900:000.000 para que metan USD 240:000.000 en Cemento Pórtland donde pierden plata! ¡Es ilógico! ¿No es sensato lo que estamos planteando? ¡Piénsenlo!

Sé que esto ya se decidió. Sé que esto no se decide acá sino afuera y que lo decide el Poder Ejecutivo, el señor presidente de la república con el senador Mujica, mano a mano. Sé que esto es por la unidad del Frente Amplio y no por el interés de los uruguayos. ¡Igual no pierdo la esperanza de tratar de convencerlos! Tengo el deber de esforzarme por señalar estas cosas, de decirles «no lo hagan», «no lo hagan en estas condiciones».

Creo que se debería revisar también la ley de biocombustibles que nos cuesta más de USD 100:000.000 por año. O sea que, en realidad, en lugar de mandarle USD 900:000.000 podríamos mandarle USD 800:000.000 y dejar de perder USD 100:000.000. Quizá no sería ilógico. ¡Estamos pidiendo pañales para los inundados en el norte y nos estamos patinando USD 900:000.000 en un rato, acá! Reitero: y no tenemos pañales para los inundados en el norte.

Otra cosa que pedimos es que cese el ingreso de funcionarios en las empresas colaterales de Ancap. ¿No sería una buena medida y un buen compromiso del Frente Amplio decir que si tenemos que mandar USD 900:000.000, que no entre más nadie? No me refiero solo a Ancap sino a las empresas colaterales. En los últimos 7 u 8 años, en ALUR entraron 800 personas y en Ancap 750.


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Creo que si pudiéramos cumplir con todo eso sí podríamos acompañar una capitalización porque, sobre todo, habría un cambio, un cambio en el rumbo, en este rumbo que nos llevó a perder lo que nos llevó a perder. ¿Es ilógico pedir esto cuando nos piden un acto de fe, de entregar USD 900:000.000 de todos los uruguayos a Ancap? Hice el siguiente cálculo: USD 900:000.000 dividido 3:200.000 habitantes da USD 281 por uruguayo, equivalente a $ 8.500. Quiere decir que una familia tipo uruguaya hoy de noche está metiendo $ 30.000 –que no son nuestros, de nosotros, sino de los uruguayos, de cada familia– en Ancap. Dinero de todas las familias, de las que tienen y de las que no tienen.

Vuelvo a decir que quería votar este proyecto de ley pero quiero que se acompañe con lo que acabo de manifestar.


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Como dije, creo que al igual que todos tratamos de actuar con seriedad y avisar. Podremos coincidir o no en nuestras apreciaciones y en lo que decimos, pero creo que tenemos el deber de lealtad y franqueza de avisarles cuando están por cometer un error. Les avisamos lo de Pluna, hasta el cansancio; se los avisaba el entonces senador Moreira una y otra vez; les avisamos que los aviones no valían USD 140:000.000 y nos dijeron que sí valían y nos inventaron un remate. Trajeron al caballero de la derecha que, en realidad, era de la izquierda –no sé por qué siempre nos lo encajan a nosotros–, trajeron a Cosmo y los aviones no valían USD 130:000.000 o USD 140:000.000. Les avisamos que la sentencia iba a condenar al Estado a pagar todas las deudas de Pluna. No, nos dijeron. Y, ¿saben qué? Pese a que está medio abandonado, yo sigo el tema de Pluna y, según el último acto en el juzgado de concurso, el otro día, citaron en garantía al Estado uruguayo de todas las obligaciones por el fraude. ¿Saben qué significa eso? Tal como les avisamos, tendremos que pagar todas las cuentas de Pluna; las que asumió y no asumió el Estado por aquella aventura que hicimos aquí de modificar el artículo 110 de la ley de concursos. Les avisamos que no lo hicieran e igual siguieron para adelante: agujerito de USD 300:000.000. Y ahora, ¿qué hacemos? Les volvemos a avisar que no hagan esto, por favor. Les venimos avisando de Ancap, no de ahora. Algunos señores senadores estaban acá cuando en 2013 interpelamos al entonces ministro Lorenzo. Al final de la jornada con el senador Heber no pedimos la censura del Ministro de Economía y Finanzas, sino que fuimos por la positiva.

Señor Bordaberry.- No porque, además, ahora no estamos más en la positiva, ahora pasamos a la negativa; nosotros quedamos en la positiva

(Hilaridad).

–¿Y qué hicimos al final de aquella sesión? Presentamos una moción con el senador Heber por la cual solicitamos al Senado que le pidiera al Poder Ejecutivo que acelerara los controles sobre las empresas públicas, en especial, Ancap. ¿Y qué votó todo el Frente Amplio, incluido el hoy Ministro de Economía y Finanzas, que estaba sentado en la presidencia, junto con los senadores Michelini y Agazzi, como también las senadoras Topolansky y Moreira? Creo que la senadora Xavier estaba en otros menesteres. Votó que no. O sea que el ministro Astori, que dice que le estaba avisando al Presidente Mujica que tenía que acelerar los controles sobre Ancap, votó que no en el Senado. Por tanto, difícil creerle.

Después, a los seis meses, trajimos al entonces Ministro de Industria, Energía y Minería, ingeniero Kreimerman, a quien le dijimos de nuevo lo mismo: cuidado con Alur, ojo con Ancap, van a venir las pérdidas. Estoy hablando del año 2013. Les avisamos; pero no: la unidad del Frente Amplio, manos de yeso, estamos de acuerdo y acá no pasa nada. Se discute afuera y no acá; no se escuchan las advertencias que se hacen desde la oposición.

En el 2014 el entonces senador Pasquet insiste en el tema. Se plantea una comisión investigadora –tengo acá los documentos– y allí se dicen las cosas que conocemos hoy. Por ejemplo, que Ancap paga sobreprecios a Alur; Ancap tiene que abonar un préstamo de USD 110:000.000 para pagar vencimientos, cifra que va a prestar el Gobierno; tiene gastos en publicidad cuando se trata de una empresa monopólica; tiene un déficit acumulado fenomenal; pérdidas records. Les dijimos que pararan la mano pero no escucharon, siguieron adelante. Es más, en ese momento el hoy intendente Daniel Martínez junto con el Canciller Nin Nova elaboraron un informe y fíjese, señor presidente, lo que concluyen: «El resto de la pérdida operativa se debe a la decisión política del Directorio y el gobierno de no trasladar a precios la necesaria modificación de la paramétrica por el cambio de incidencia de los costos de distribución. De incluirse estos costos implicaría un aumento de la tarifa, que impactaría directamente en la inflación». Eso fue en el 2014, en donde resulta que la bancada entera decía tal cosa y algunos, este año, ahora lo niegan. Ni que hablar cuando se votaron los canjes de deuda con PDVSA. Nos vinieron a decir que era una maravilla, ante lo cual les dijimos que esperaran, que no era una maravilla endeudarse de esa forma. Nos decían que el negocio era bueno porque Ancap iba a evitar USD 160:000.000, pero les dijimos que eso no era así, que se estaba cancelando una deuda barata, en dólares, al 2%, a 15 años, con un canje por una deuda más corta, en unidades indexadas, al 6% o al 7%.

El otro día concurrió a la comisión investigadora el gerente Arbildi, quien nos había dicho que con esta operativa de canje de deuda con PDVSA nos ahorrábamos USD 160:000.000, pero al final no era esa cifra, sino USD 80:000.000. Le dijimos que hiciera una cuenta muy sencilla. ¿Cuánto es al día de hoy, con el descuento, el pago del nuevo crédito en unidades indexadas con el 4% o el 6%? Miró para abajo y dijo que no eran USD 160:000.000. Pero en el resultado de Ancap sí van a ser USD 160:000.000; están ahorrándose USD 160:000.000 ahora y pateando para adelante un endeudamiento mayor de la empresa. Y esto lo advertimos una y otra vez. Les dijimos que esto no estaba bien.

Recuerdo al contador Couriel expresando algunas cosas que se dijeron hoy. Nos dijeron que no es malo que se aumente el pasivo porque aumenta el patrimonio. Ante ello les dijimos que en el patrimonio están poniendo dinero que mandó Alur y que nunca más van a ver. Les dijimos que en el patrimonio están poniendo dinero que les manda Cemento Pórtland y que nunca más van a ver. Se decía que el patrimonio era de USD 1.100:000.000. Sí; y el año pasado fue de USD 400:000.000 y este de USD 200:000.000 si no hacíamos esto. Y en el que viene estaba en quiebra. Por eso el apuro: porque se va a la quiebra.


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Entonces, aparece esta solución con una figura jurídica nueva, que la Ministra de Industria, Energía y Minería define como interfacear, demostrando –y lamento que no esté acá– que como abogada es una buena ingeniera. Resulta que van a poner un interventor que va a interfacear con el directorio. ¡Interfacear! Un nuevo verbo. ¿Qué es interfacear? Los directores siguen ahí con todo el poder y capacidad para tomar decisiones, pero van a poner a unas personas del Ministerio de Industria, Energía y Minería, de la OPP y del Ministerio de Economía y Finanzas que van a interfacear. Y tan bien van a estar interfaceando, que en la primera de cambio les interfacearon USD 24:000.000 por el jopo, se los pasaron por los caños y los mandaron a Cemento Pórtland. Y quieren que nosotros hagamos este acto de fe y les demos UDS 900:000.000 de todos los uruguayos. No; no sean malos. Lamento que no esté presente el contador Couriel con quien tuvimos discusiones formidables sobre estos temas, pero desgraciadamente el tiempo nos dio la razón. Y lo peor es este proyecto de ley con UDS 900:000.000. ¿Vieron lo que es la exposición de motivos? Estamos hablando de UDS 900:000.000, la capitalización más grande de la historia del Uruguay, y llevó diez renglones en la exposición de motivos. Por eso creemos que hay que hacer cambios. Además, la ministra, que plantea el interface, nos dice que no estamos poniendo dinero, sino que estamos perdonando una deuda. Bien; desde el punto de vista de la economía, me parece un concepto muy claro que tiene la ministra: perdona deuda y eso no es poner dinero. No sé. Por eso, quizás la bancada oficialista debería replantearse si es bueno aprobar este proyecto; si poner UDS 900:000.000 sin más, sin exigencia alguna, es lo correcto, porque va a pasar lo mismo que con Pluna. Les auguro que va a pasar lo mismo que con Pluna. La situación de Ancap hoy es más grave que la de Pluna, la cual terminó con un agujero de UDS 300:000.000. Ancap puede terminar con un agujero de UDS 1.500:000.000 o de USD 2.000:000.000 porque no nos olvidemos que ponemos UDS 900:000.000, pero queda un endeudamiento de USD 1.200:000.000 más, que nos van a venir a pedir dentro de un ratito, porque siguen perdiendo plata. Es decir, si se hablara de UDS 900:000.000 y nada más, sería una cosa, pero es esa cifra y UDS 1.200:000.000 más con la banca, en dólares, a tasa variable, a menos de doce meses. Esa es la verdad. Cuando se mira el listado de las empresas acreedoras de Ancap y de Alur, se pueden encontrar los bancos de plaza, bancos internacionales, pero en el tirabuzón de los problemas serios vienen los prestamistas de la Ciudad Vieja, sociedades anónimas. Y ya no hablamos de la tasa del 2% a 15 años, sino que el asunto se vuelve gravísimo.

Hace un mes y medio o dos Ancap incluyó en su formato de licitación una cláusula que dice que el oferente tiene que demostrar capacidad económica por si Ancap se atrasa en los pagos. Miren qué lindo mensaje. ¡Qué lindo mensaje! Pero yo creo que acá hay algo bueno; lo único bueno que hay es que les está golpeando la realidad. No me alegro por esta situación, la lamento y creo que hay que salir de ella. Insisto: los está golpeando la realidad, una realidad que les está mostrando que el voluntarismo y el populismo no es el camino. El camino es la eficiencia, la lógica, la gestión, y debemos darnos cuenta de que estos son momentos de liderazgo, de coraje, de tomar decisiones para encarar los problemas que tiene la principal empresa del país.

No sé cuántos minutos llevo ni si el senador Agazzi los está contando, pero la luz indicadora no se prendió todavía.

Entonces, vuelvo a lo del principio: capitalicemos Ancap, pero removamos a sus directores; capitalicemos Ancap, pero nombremos a un gerente general; capitalicemos Ancap, pero nombremos a un gerente financiero; capitalicemos Ancap, pero cerremos los negocios que hasta hoy pierden dinero; capitalicemos Ancap, pero revisemos la ley sobre biocombustibles que nos cuesta más de USD 100:000.000 por año; capitalicemos Ancap, pero dejemos de meter gente en las empresas colaterales y de aumentar sus costos; capitalicemos Ancap pero, sobre todo, cambiemos el rumbo que hoy tiene esta empresa.

Esta empresa, capitalizada por primera vez allá por 1931–como toda empresa que empieza– es de todos los uruguayos, como lo fue alguna otra que cerró hace un tiempo. Creo que si la queremos defender, lo tenemos que hacer con decisiones valientes, con coraje, demostrando liderazgo, y no con este inmovilismo fruto de esa transacción entre grupos internos que no permite avanzar en el rumbo correcto. ¿Por qué? Sencillamente, porque quienes tienen que tomar decisiones no se animan a hacerlo por miedo a lo que después les pueda suceder en la interna.

Es momento de valentía, es momento de cuidar el dinero de los uruguayos y nosotros lo queremos hacer. Obviamente que si no se cumple todo esto, la bancada del Partido Colorado no votará este proyecto de ley.

Gracias, señor presidente.
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