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¿Sexo libre + alcohol = violación?

A comienzos de esta semana se conoció el caso de una joven de 19 años que denunció que cuatro hombres la atacaron sexualmente en el interior del local bailable Le Click, situado a pocos metros del Congreso de la Nación. Un análisis de los hechos y de la mirada mediática del caso.



En su declaración, relató que fue al lugar con tres amigas para festejar un cumpleaños y que, cerca de las 5 de la madrugada, cuando pasaba de una pista a la otra dentro de la discoteca, fue interceptada por un hombre. Éste comenzó a besarla por la fuerza y la llevó a un rincón oscuro donde la tiró al piso y comenzó a abusar de ella. La joven agregó que luego vinieron otros tres hombres que también la violaron y que, pese a que alcanzó a gritar y pedir ayuda, nadie dentro del local se acercó a socorrerla, mientras que el personal de seguridad se negó a asistirla una vez consumada la violación.

A partir del estado público que tomó el caso, doce chicas se presentaron ante la Asociación de Ayuda a las Víctimas de Violación (AVIVI) para denunciar que también fueron violadas o intentaron abusar de ellas en el mismo local bailable. Según afirmó el abogado de la Asociación, “en la mayoría de los casos, el modus operandi es similar. Cuentan que las violaron entre tres y cuatro personas y que fueron arrastradas hacia un rincón oscuro del boliche”; “ninguna hizo la denuncia, se lo guardaron para ellas por temor”.

En pocas horas estallaron las redes sociales y los debates televisivos. Una vez más, las elucubraciones y los detalles morbosos llenaron el aire de los noticieros. Y como no podía ser de otra manera, aparecieron los “opinólogos”: aquellos personajes que son convocados para hablar de todos los temas sentados en un panel ante una cámara en horario central.

Que la televisión es cada vez más un show virtual construido por los medios hegemónicos no es ninguna novedad. Sin embargo, nunca dejaremos de criticar la actuación ante casos como este, donde las opiniones desde el sentido común no hacen más que estigmatizar, confundir, naturalizar y transmitir falsos contenidos.

Un cóctel concentrado de prejuicios machistas

El que dio pie a toda una serie de opiniones fue el mismo abogado de la denunciante, que explicó a la prensa que una de las características de la fiesta donde había ocurrido la violación es que los jóvenes tienen relaciones sexuales en público. “Todo se desarrollaba en un marco de libertad y relaciones sexuales naturalizadas”. Y luego agregó que “tal vez el contacto sexual extremo en público en el marco de la fiesta alternativa, es de lo que se han valido estos violadores para cometer su delito”.

Siempre que una mujer denuncia un ataque sexual aparecen los prejuicios machistas. Si la violaron siempre se instala la sospecha de que era porque usaba una minifalda muy corta, porque fue la provocadora del abuso o porque transitaba por el lugar equivocado. Y a partir de las declaraciones del abogado muchísimas personas aprovecharon para decir que “si sabía que la fiesta tenía esas características, para qué fue”.

No obstante, al conocerse detalles de las fiestas realizadas en el lugar, el caso de la joven atacada sexualmente pasó a un segundo plano. Y el debate giró alrededor de las fiestas del “Vale Todo”, “Darks” o “Alternativas”, en las cuales “sus concurrentes suelen mostrarse muy liberados sexualmente”.

En el programa Intratables del canal América, sólo por citar uno de los tantos, los periodistas Paulo Vilouta y Silvia Fernández Barrio establecieron un vínculo peligroso entre música, hormonas exaltadas, consumo de alcohol, consumo de drogas, libertad sexual, olvido de uso del preservativo y violación. Con declaraciones moralizantes que asocian la libertad sexual de la juventud a la promiscuidad y el desenfreno, expresaron detrás de la fachada de “esta es mi opinión” contenidos cuestionados hasta el hartazgo por todos los especialistas en violencia de género.

El alcohol y las drogas no convierten a nadie en violador

Otro de los prejuicios machistas que aparecen ante una de las expresiones más violentas hacia una mujer como lo son los ataques sexuales es que los violadores son enfermos o actuaron empujados por las drogas y el alcohol.

La doctora Eva Giberti, que actualmente dirige el programa Las Víctimas contra las Violencias, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, fue consultada hace un tiempo precisamente sobre la influencia del consumo de sustancias al momento de cometer ataques sexuales. Y afirmó claramente que: “El alcohol o las drogas no empujan a ningún hombre a golpear o matar a una mujer, sino que forman parte del placer del abuso del poder. Todo golpeador es un sujeto que se excita golpeando. Todos estos delitos como las violaciones, los maltratos a mujeres o los abusos sexuales son el resultado de un abuso de poder”.

“Ella se lo buscó” o “la violaron drogados” son dos caras de una misma moneda patriarcal. Y Sexo libre + alcohol = violación una ecuación que no cierra. El problema no es la vestimenta, ni la fiesta, ni el sexo libre, ni las sustancias que puedan consumirse.

El problema es una sociedad que, por un lado condena la violencia sexual y por otro la justifica y la fomenta. Una sociedad donde reina una cultura que les avala a los varones una actitud de dominación sobre el cuerpo de las mujeres, que naturaliza los cuerpos femeninos como objetos que pueden ser tomados, violados y desechados porque para ello están.

En este caso, sería imperioso investigar por qué los dueños y los empleados del local bailable avalan este tipo de ataques, por qué no actúan ante los pedidos de las víctimas y, sobre todo, qué responsabilidad política le cabe al gobierno de la Ciudad, que es quien habilita estos locales y no los inspecciona, en el mejor de los casos, más allá de algunas medidas de “seguridad”.

¿Cuándo comenzarán los medios a debatir por qué existen varones que, ya sea individual o grupalmente, se sienten de pronto compelidos a introducir su pene en cualquier cuerpo que les pasa por delante y con qué tiene que ver esa decisión? Tal vez para ello será necesario empezar a abandonar el sentido común, siempre patriarcal.



María Paula García – @MariaPaula_71
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