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Sí, prefiero jugar en PC, y estas son mis razones






La situación un tanto convulsa que vivimos actualmente con Xbox One, PS4 y Wii U me ha animado a hacer un artículo de opinión sobre estas consolas y la idea de jugar en PC.
Son muchos los usuarios que hoy en día se han posicionado a favor de las consolas de nueva generación de Sony y Microsoft, dejando a Wii U en una posición secundaria y apartada, aunque dentro de la discusión de qué plataforma es mejor para jugar el PC sigue teniendo un papel muy importante.

A nivel personal he tenido ocasión de disfrutar de consolas muy antiguas, como la Atari 2600, de ahí he pasado por todas las que han ido lanzando los diferentes fabricantes en cada momento y generación.

Sí, tengo “mucha solera” como jugón, y ello me permite tirar de experiencia personal y memoria propia donde otros tienen que tirar de emuladores, Google o Wikipedia, con todo lo que ello conlleva.

Hace unos años tenía bastante claro que jugar en una consola era fantástico. Llegabas a casa, la encendías, metías el juego y punto, no tenías que preocuparte de nada, en general los juegos estaban perfectamente pulidos y no presentaban casi errores.
Esto tenía, obviamente, un porqué muy simple, las consolas no se conectaban a Internet y no había opción a resolver chapuzas mediante parches, una realidad que hoy se ha extendido y juega en todos los niveles.

En efecto, esa ventaja que tenían las consolas ha desaparecido, ahora ya no juegas directamente, tienes que preocuparte de las actualizaciones, de la instalación de los juegos en el disco duro y de la cara de tonto que se te queda cuando tras pagar 60 eurazos por un juego ves que está “comido” de bugs (véase Assassin´s Creed Unity, la última “perla” de Ubisoft) y tienes que esperar hasta que lo dejen “medio en condiciones” a través de parches y actualizaciones que, en caso de no tener Internet, no podrás recibir, obviamente.



Un engorro, ¿verdad? Sí, sé que me diréis que eso también pasa en PC y que es el precio que hay que pagar por la evolución de las consolas, que ahora son algo más que una caja para jugar, pero os respondo con una pregunta, ¿realmente queríamos que una consola fuese algo más que un instrumento para jugar? Yo personalmente lo tengo claro, no.
Se ha intentado embutir todo en una máquina que con el paso de los años ha perdido parte de su identidad y de su encanto, borrando casi totalmente la delgada línea que separaba el PC de la consola doméstica.

El resultado de todo esto ha sido una nueva generación que deja mucho que desear y está lastrando incluso la experiencia de los usuarios de PC, especialmente con juegos que misteriosamente exprimen al máximo el mediocre hardware de Xbox One y PS4 pero que luego en PC necesitan el triple de potencia para correr bien.

¿Casualidad? Yo creo que no, ya saltó un pequeño escándalo en su momento que quedó en agua de borrajas, asegurando que Sony y Microsoft estaban presionando para que los juegos llegaran limitados a PC y no dejaran en mal lugar a las consolas de nueva generación.
Puede sonar conspiranoico, pero tras ver los requisitos mínimos de algunos juegos, compararlos con el hardware de Xbox One y PS4 y ver el rendimiento en ambas y en PC nos damos cuenta de que sí, hay algo que no termina de cuadrar.

Es posible que más de uno de vosotros piense que no se puede pedir más por lo que cuestan ambas consolas, y ciertamente no critico eso en este artículo, sino el hecho de que hayan salido al mercado con un hardware demasiado flojo, prometiendo cosas que no pueden cumplir y encima acaben afectando a los jugadores de PC para maquillar sus propios errores.



El mal hacer de esta nueva generación, unido al alto precio de los juegos de consola y la moda de lanzarlos “sin terminar”, me ha llevado a quedarme con el PC, una plataforma que puedo ajustar a mis necesidades en cualquier momento y donde puedo hacerme con novedades a un precio mucho más económico que el de sus versiones para Xbox One y PS4.
Sí, mantener un PC puede ser más caro que mantener una Xbox One o una PS4, ya que no hay que actualizarlas a nivel de hardware, pero las posibilidades que ofrece el primero son muy superiores y las segundas han nacido “obsoletas, tanto que incluso con configuraciones de PC de hace cuatro años tenemos equipos mucho más potentes.
Tras mucho meditarlo no he encontrado nada que me mueva a gastar 400 euros en una consola de nueva generación, ni siquiera los juegos exclusivos de una y otra plataforma, y por ello he preferido jugar en PC.

Estos son, de forma muy resumida, mis motivos, ahora os invito a que dejéis vuestras opiniones en los comentarios y os lanzo una pregunta: ¿PC o consola? ¿Por qué?
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