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Sin crisis pero muy complicado lo que falta.

El sector externo condicionante.


Durante el resto de 2014 no habrá cambios en la caída de las reservas porque se están utilizando para pagar los vencimientos de deuda en dólares y también para atender el exceso de la demanda de divisas sobre la oferta en el mercado oficial.

Hace ya más de dos años que la demanda de dólares del sector privado alcanza a US$ 11.800 millones para turismo, atesoramiento y pago autorizado de mínimas utilidades empresariales contra US$ 5.800 que se obtienen del superávit comercial y otros pequeños ingresos. La diferencia no se refleja totalmente en la baja de reservas porque se ha cubierto con los dólares que ingresaron las empresas petroleras.

Si nada se modifica, para 2015 la demanda seguirá superando la oferta en igual o mayor medida por lo cual la administración deberá encontrar la forma de obtener recursos en divisas, tales como préstamos o nuevas inversiones en dólares con el sensato objeto de evitar generar un descalabro para la siguiente administración sea del signo que fuera. Las petroleras son un recurso potencial, al igual que activar el swap chino a full o cerrar el cepo totalmente con las consecuencias políticas que en un año electoral esto tendría.

No se presenta un buen panorama para la actual administración en este rubro.


Por otro lado, durante el poco promisorio 2015 vencen US$ 15,000 entre deuda pública y privada, de los cuales 12.000 (80%) corresponden al estado que deben pagarse de cualquier forma o utilizar las menguadísimas reservas de ese momento o conseguir algún tipo de préstamo externo, algo ligeramente imposible por el momento.

En cuanto al sector privado, las empresas deberían ir considerando la posibilidad de que durante 2015 no girarán utilidades al exterior y no obtendrán autorizaciones de importación excepto las necesarias para la primera línea de responsabilidad del gobierno que es la salud. No se privará por supuesto el ejecutivo de importar y usar las divisas necesarias para apuntalar su presencia en las elecciones por lo cual el resultado final en cuanto a reservas internacionales es ciertamente imprevisible.

En consecuencia, la recesión tenderá a crecer en el peor momento para la administración saliente que es durante las elecciones.

En lo que hace al déficit en pesos (que lejanos han quedado los dos superávits mellizos que Néstor Kirchner supo conseguir) el único recurso es seguir emitiendo moneda y fogoneando la inflación para financiar el descontrolado déficit actual que alcanzó la escalofriante suma de $ 400.000.000 de los cuales la mitad se generó durante 2014.

A cuanto llegará la necesidad en 2015, un año que tiene elecciones cruciales para la supervivencia de la actual administración, al menos como una minoría visible?

Los años electorales contienen siempre un 5% adicional de gasto público que se deriva de herméticas formas a las campañas políticas y 2015 no será una excepción, la lógica indica todo lo contrario.

Si la administración se mantuviera como en 2014 el déficit sería de 6% del PBI, algo equivalente a $300.000.000 lo que significa emitir dos tercios de la totalidad del dinero en circulación. Pero como este conjunto de administradores no tiene temores a la emisión lo mas probable es que se emitan en 2015 más de $ 450.000.000 millones, es decir algo similar a todo el dinero en circulación más depósitos en los bancos, lo conocido como base monetaria. Sería un verdadero ¨case study¨ que un país emita tanto dinero como tiene en circulación. Existe el recurso de endeudarse internamente emitiendo bonos, pero eso conlleva el riesgo de un envilecimiento paulatino del valor de cualquier otro bono en circulación.

Esta administración se enfrenta con pocas armas a dos déficits simultáneos y crecientes con muy pocas armas y durante un año en que juega su futuro político. Hay que mantenerse muy atentos a cualquier indicio de medidas anormales.

La consecuencia de la imposibilidad de revertir los dos déficits es una recesión con inflación. Ya debemos animarnos a llamar recesiva a una economía que entre abril y septiembre cayó 3% del PBI (vs.el año anterior) y que ya puede considerarse estructural y no coyuntural porque no será pasajera y tampoco es cíclica o causada por factores ajenos sino por la administración pública.
La actividad no aumentará porque

1.la causa es interna y permanente por desequilibrios causados por la administración

2.no ha reaccionado nunca con los planes expansivos de la Sra. Kirchner y el Sr. Kicillof

3.impacta en forma directa sobre los consumidores porque han provocado la caída del salario real de los trabajadores de menores ingresos, jubilados y planes sociales.

4.se ha cortado el crédito para cualquiera que no reúna condiciones superiores a la de un obrero altamente calificado y ha generado un sensación de inminencia a la estabilidad laboral

5.los insumos importados se han limitado hasta el mínimo lindante con la supervivencia de muchas Pyme y eso no puede cambiar

6.no hay inversiones, quedaron estancadas al nivel de 2009

7.Con este panorama no hay posibilidad alguna de reactivación.

Para completar un turbador panorama, a la falta de dólares y la caída del peso los precios internacionales de nuestras materias primas están bajando.

Granos y petróleo están en baja, pero como pasamos de exportadores a importadores de petróleo eso no empeora demasiado la situación.

Argentina es ahora un importador neto de combustible. Por lo que una baja del precio implica una menor salida de divisas y un menor gasto en pesos por subsidios energéticos. Son “ahorros” menores pero muy deseables cuando no hay dólares ni pesos.

Consecuencias en números. Cifras de inflación.




El índice de inflación, ya con datos irreversibles para 2014 indica que se alcanzará el 40% anual solo superada por dos países en el mundo.

La caída del volumen de ventas minoristas de las empresas PYME en unidades será del 8% o superior y casi el 80% de ellas no alcanzará a cumplir sus presupuestos más conservadores.

En septiembre, los precios al consumidor aumentaron un 2,2% mensual llegando a 40,3% anual en la Capital Federal con un incremento similar a e agosto (2,3%). El aumento fue inferior al promedio del primer trimestre del año (4,3%), cuando se devaluó en enero, y durante el segundo semestre la inflación se estabilizó por encima del 2% mensual, a pesar de la recesión. Hasta septiembre de 2014, el aumento fue 31,1%, (superior a la suba de todo el año 2013 que alcanzó 26,5%).

Sin descarrilar, la inflación sigue alta y durante 2014, la devaluación acumulada del peso (29%) ya fue neutralizada por la suba de los precios internos (31%), generando nuevamente presión sobre el mercado de cambios similar al de diciembre 2013.

Estimaciones fundamentadas
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Hasta marzo de 2015 las tendencias no se modificarán, no debe esperarse una crisis profunda ni reactivación.

Cerrará 2014 con una disminución de puestos de trabajo en blanco del orden de 10% antes de febrero y la falta de aportes previsionales será 20% mayor que durante 2013. Todas estas afirmaciones surgen de la tendencia al cierre de cuentas sueldo publicadas por el BCRA.

Las empresas grandes formadoras de precios los han incrementado en los últimos 15 días en más de 2% y si bien no se trata de un oligopolio formal, éste resulta de hecho, porque aunque muchas compiten entre sí lo inevitable es que todas ajusten los precios en línea con la emisión monetaria.

El programa de precios cuidados acompaña la inflación, por lo cual no deberían llamarse cuidados sino monitoreados sin éxito.

La actual administración – como era de prever - ha sido derrotada en su epopeya para controlar todos los precios de la economía en su conjunto de forma policial por lo cual es el mercado el que establece los precios en medio de una caída de actividad.

Esto tomado en su conjunto es una muy fuerte recesión.

En este contexto el escenario más probable es el de la negociación con los holdouts a partir de enero una vez que la cláusula RUFO caiga con la intervención de grupos privados que amortiguarían el problema del discurso épico.

Sin embargo, desde hace unos días y a medida que fue escalando el conflicto, el escenario de negociación rápida en enero es menos probable que otro de negociación con trabas puestas por nuestra administración, suponiendo que si bien necesariamente se iniciará en enero, no van a estar dadas las condiciones para alcanzar una negociación adecuada sin convalidar un precio político más alto al que hoy el Gobierno puede pagar.

Hasta que hayan transcurridos al menos 5 meses con la nueva administración es decir hasta mayo de 2016 continuarán – atenuadas luego del resultado electoral – altos índices de inflación, mayor recesión, conflictos corporativos y políticos de envergadura por los resabios de la tremenda lucha electoral en épocas de inflación alta y recesión profunda que se avecinan.

Solamente con el cambio de signo de la nueva administración y siempre que las condiciones internacionales en cuanto a liquidez no se modifiquen se iniciará un lento proceso de recuperación basado en inversiones con políticas cambiarias que se perciban como permanentes y con un Poder Judicial descontaminado de amenazas, todo un desafío para la nueva administración.

Aun si la Sra. Fernández, el Sr. Kicillof y el equipo de ambos lograran encontrar un mecanismo digno (dentro del relato épico) para pagar a los holdouts, y aunque la liquidez mundial siga tan fluida como hasta ahora no ingresarán inversiones del exterior a tasas razonables hasta bien entrado 2016 por la falta de confianza y por la mala imagen que a los inversores tradicionales tienen.
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