Check the new version here

Popular channels

Síndrome del tercer hombre


¿Quién es ese extraño que siempre camina a tu lado? 
Cuando cuento, sólo estamos tú y yo juntos 
Pero cuando miro hacia adelante por el camino blanco 
Siempre hay otro que camina a tu lado 
Va envuelto en un manto de color marrón, con capucha 
No sé si es un hombre o una mujer 
Pero, ¿quién es ese que está a tu lado? 

Este es un poema que escribió TS Elliot después de leer sobre las extrañas experiencias del famoso explorador de la Antártida, Ernest Shackleton.



Durante la última etapa de su dramática expedición acaecida entre los años 1914-1917, Shackleton viajaba con otros dos compañeros, tratando desesperadamente de llegar a una estación ballenera británica. Estaban hambrientos, sin víveres, deshidratados, mal equipados, y a las puertas de la muerte. 

Ernest Shackleton


Fue entonces cuando Shackleton detectó la presencia de un miembro invisible entre el grupo. Por alguna razón, Shackleton sentía que había una cuarta persona que viajaba con ellos, alguien a quien no podía ver, pero que sin embargo, representaba una presencia muy reconfortante y alentadora. Tras llegar por fin a la estación ballenera, Shackleton ocultó este detalle a los demás y lo mantuvo en secreto, hasta que se lo reveló a un reportero muchos años después. Cuando sus antiguos compañeros supieron que Shackleton había sentido esa extraña presencia revelada en una entrevista, ellos también admitieron que la habían sentido y que no habían dicho nada a los demás. 



Entonces, ¿qué era esa “aparición” (por decirlo de alguna manera) que Shackleton sentía y de la que fue testigo? 
Desde entonces ha sido llamada “el factor del tercer hombre” por parte de los investigadores, y ha sido experimentada por innumerables supervivientes en condiciones extremas de todo el mundo.



Por lo general ocurre cuando alguien se encuentra solo en una situación de supervivencia desgarradora, aunque a veces se trata de una experiencia compartida con otros supervivientes, como en el caso de Shackleton. 
De todas formas, parece ser que esta presencia acostumbra a presentarse más comunmente en casos de supervivientes solitarios. 

Es el caso de James Sevigny, que sobrevivió a una avalancha en las Montañas Rocosas canadienses. Sevigny estaba sangrando internamente y externamente, su espalda estaba rota por dos lugares diferentes y tenía las rodillas hechas añicos. Fue en ese momento cuando oyó una voz que le decía: “No, no puedes renunciar. Tienes que vivir”. Sevigney describió el fenómeno como si le estuvieran hablando justo al lado de la oreja. 

Otras veces, esta presencia adquiere una forma más física. 

Por ejemplo, cuando Peter Hillary estaba realizando una expedición al Polo Sur en 1998, afirma que en un momento determinado se vio acompañado por su madre, que había muerto en un accidente automovilístico 20 años antes.



Es un tema difícil de explicar, pero, básicamente, algunos investigadores creen que nuestra conciencia en su momento se dividió en dos mitades, y que sólo tenemos control sobre una de ellas (estas teoría se basa en las estructuras narrativas de la literatura antigua). La otra mitad se comunica con nosotros a través de voces dentro de nuestras cabezas, y nos da la sensación de que todo a nuestro alrededor está vivo, lo que explicaría el por qué de muchas de las religiones antiguas. Sin embargo, tener un cerebro bicameral sería algo parecido a sufrir esquizofrenia, de ahí la razón por la que se extinguió esta estructuración. 

Lo cierto es que esta es una teoría bastante extraña, pero si fuera verdad, entonces implicaría que aún hay restos de esa estructura mental acechando en nuestros cerebros modernos, que sólo aparecería cuando estamos inmeros en situaciones extremas de supervivencia.
 

GIF

Aparte de todo esto, no hay ninguna explicación científica concluyente que explique la síndrome del tercer hombre, que ha afectado a tantos supervivientes en todo el mundo.


Es bueno saber que si desgraciadamente nos vemos abocados a una situación de extrema supervivencia y experimentamos la Síndrome del Tercer Hombre, no estamos locos, sino que estamos experimentando lo que muchos otras personas han sentido a lo largo de la historia, y que por lo que cuentan en la mayoría de casos, ayuda a sobrevivir.

GIF


0
0
0
0
0No comments yet