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Sobre la libertad

"Por mucho progreso que podamos haber logrado en este mundo, por mucho que podamos habernos internado en los cielos, visitado la Luna, Venus y demás, las vidas de la mayoría de nosotros siguen siendo muy vacías, superficiales, exteriores. Y es mucho más difícil penetrar en lo interno; no hay técnica para ello, no hay profesor que lo enseñe, no hay laboratorio donde uno puede aprender a viajar internamente. No hay maestro que pueda guiarnos y --por favor, créanme-- no hay autoridad de ninguna clase que pueda ayudarnos a investigar esta completa entidad llamada mente. Ustedes tienen que hacerlo enteramente por sí mismos, sin depender de nada. Y como la civilización moderna se está volviendo cada vez más compleja, y más y más exterior, más dedicada al progreso, hay una tendencia en todos nosotros a vivir todavía más superficialmente, ¿no es así?

Asistimos a más conciertos, leemos libros más ingeniosos, vamos sin cesar al cine, nos reunimos para discutir intelectualmente, nos investigamos a nosotros mismos psicológicamente con la ayuda del analista, etc. O, a causa de que vivimos vidas tan superficiales, nos volvemos hacia las iglesias y llenamos nuestras mentes con sus dogmas, tanto racionales como irracionales, con creencias que son casi absurdas, o escapamos hacia alguna forma de misticismo. En otras palabras, al darnos cuenta de que nuestra vida es superficial, casi todos escapamos de ella. Comprometemos nuestras mentes en filosofías especulativas o en lo que llamamos meditación, contemplación, la cual es una forma de autohipnosis; o, somos del todo intelectuales, creamos un mundo del pensamiento en el cual vivimos satisfechos, intelectualmente contentos.

Viendo todo este proceso, me parece que el problema no es qué debemos hacer o cómo debemos vivir o qué acción inmediata debemos emprender cuando nos enfrentamos con la guerra, con las catástrofes que hoy tienen lugar en el mundo, sino que el problema es, más bien, cómo investigar la libertad. Porque sin libertad no hay creación. Por libertad no entiendo libertad para hacer lo que les plazca: para subir a un automóvil y lanzarse zumbando por la carretera, o para pensar lo que se les antoje, o para que se comprometan con alguna actividad particular. Entiendo que tales formas de libertad no son libertad en absoluto. ¿Pero existe una libertad de la mente? Como la mayoría de nosotros no vive en estado creativo, pienso que es imperativo para cualquier persona reflexiva y seria, investigar muy profunda e intensamente esta cuestión.

Si observan, verán que el margen de libertad se está volviendo muy, muy restringido; desde el punto de vista político, religioso y tecnológico, nuestras mentes están siendo moldeadas y nuestra vida cotidiana contribuye a rebajar esa condición de libertad. Cuando más civilizados nos volvemos, menos libertad hay. No sé si han notado cómo la civilización nos está convirtiendo en técnicos; y una mente estructurada alrededor de una técnica, no es una mente libre. Una mente moldeada por una iglesia, por dogmas, por la religión organizada, no es una mente libre. Si nos observamos a nosotros mismos, pronto se vuelve obvio que nuestras mentes están abrumadas por el conocimiento, ¡conocemos tanto! Nuestras mentes están atadas por las creencias y los dogmas que las religiones organizadas de todo el mundo les han impuesto. Nuestra educación es mayormente un proceso de adquirir más técnica a fin de ganarnos mejor la vida, y todo alrededor de nosotros está moldeando nuestras mentes, nos dirigen y controlan todas las formas posibles de influencia. Y así, el margen de libertad se estrecha más y más. Está el peso terrible de la respetabilidad, la aceptación de la opinión pública, están nuestros propios temores, nuestras ansiedades. Si uno se da cuenta de todas estas cosas, ve que están disminuyendo el grado de libertad. Y esto es, quizá, lo que podríamos discutir y comprender: ¿Cómo puede uno liberar a la mente y, no obstante, vivir en este mundo con todas sus técnicas, sus conocimientos y experiencias? Pienso que éste es el problema, la cuestión central, no sólo en este país, sino en la India, en Europa y en todo el mundo. No somos creativos, nos estamos volviendo mecánicos. Por creatividad no quiero decir escribir meramente un poema o pintar un cuadro o inventar algo nuevo. Esas son sólo capacidades de una mente talentosa. Me refiero a un estado que en sí mismo es creación.

Pero examinaremos eso cuando comprendamos la cuestión central: que nuestras mentes se están volviendo más y más condicionadas, que el margen de libertad se está estrechando cada vez más. O bien somos norteamericanos, con toda la cualidad nacionalista y emocional que hay detrás de la bandera, o somos rusos, indios, esto o aquello. Estamos separados por fronteras, por dogmas, por maneras conflictivas de pensar, por diferentes categorías de pensamiento religioso organizado; estamos separados política, religiosa, económica y culturalmente. Y si examinan todo este proceso que tiene lugar a nuestro alrededor, verán que como seres humanos importamos muy poco; somos casi nada en absoluto.

Tenemos muchos problemas, tanto individual como colectivamente. En lo individual, quizá seamos capaces de resolver algunos de ellos, y colectivamente haremos lo que podamos. Pero todos estos problemas no son, por cierto, la cuestión principal. Me parece que lo principal es liberar a la mente, y uno no podrá liberar a la mente, o la mente no podrá liberarse, hasta que se comprenda a sí misma. Por lo tanto, el conocimiento propio es esencial: conocernos a nosotros mismos. Eso requiere cierta cualidad de percepción alerta; porque, uno no se conoce a sí mismo, no hay base para razonar, para pensar. Pero el conocer y el conocimiento son dos cosas diferentes. El conocer es un proceso constante, mientras que el conocimiento es siempre estático.

No sé si ese punto está claro; si no lo está, tal vez pueda aclararlo a medida que avancemos. Pero lo que quiero hacer ahora es señalar meramente ciertas cuestiones y más tarde podremos investigarlas. Tenemos que empezar por ver el cuadro en conjunto, no concentrarnos en algún punto en particular, en algún problema o en alguna acción específica, sino mirar la totalidad de nuestra existencia, por decirlo así. Una vez que hayamos visto este cuadro extraordinario de nosotros mismos tal como somos, podremos tomar entonces el libro de nosotros mismos y examinarlo capítulo por capítulo, página por página.

De modo que, para mí, el problema central es la libertad. La libertad no es estar libre de algo, ésa es sólo una reacción. La libertad, es mi sentir, es algo por completo diferente. Si estoy libre del temor, eso es una cosa. La libertad con respecto al temor es una reacción, la cual sólo produce cierto valor personal. Pero estoy hablando de la libertad que no es estar libre de algo en particular, que no es una reacción; y eso requiere muchísima comprensión.

Me gustaría sugerir que aquéllos que escuchan dediquen algún tiempo a reflexionar sobre lo que hemos estado discutiendo. No estamos aceptando ni rechazando nada, porque de ningún modo soy la autoridad de ustedes; no me coloco en la posición de un maestro. Para mí no hay maestro y no hay discípulo; por favor, créanme, esto es lo que quiero decir y muy seriamente. No soy el maestro de ustedes, ustedes no son mis seguidores. En el momento en que siguen, están atados, no son libres. Si aceptan cualquier teoría, están atados por esa teoría; si practican algún sistema, por complicado, por antiguo o moderno que sea, son esclavos de ese sistema.

Lo que estamos tratando de hacer es investigar, descubrir juntos. Entonces, no están escuchando meramente lo que señalo, sino que al escuchar tratan de descubrir por sí mismos, y de ese modo son libres. La persona que habla no es importante, pero lo que se dice, lo que se revela, lo que uno descubre por sí mismo, eso sí es de la más alta importancia. Todo este culto de la personalidad, este seguimiento personal, o el investir de autoridad a una persona, es completamente nocivo. Lo que tiene importancia es lo que descubrimos en nuestra investigación de cómo liberar a la mente de modo tal que, como seres humanos, seamos creativos.

Después de todo, la realidad, aquello que no es expresable en palabras, no puede ser descubierta por una mente trabada, sobrecargada. Existe, a mi parecer, un estado --llámenlo como gusten-- que no es la experiencia de ningún santo, de ningún buscador, de ninguna persona que se esfuerza por encontrarlo, porque toda la experiencia es, de hecho, una perpetuación del pasado, sólo fortalece el pasado. Por lo tanto, la experiencia no libera a la mente. El elemento liberador es el estado de la mente capaz de experimentar sin la entidad que experimenta. Esto, a su vez, requiere cierta explicación y lo examinaremos.

Lo que en realidad quiero decir ahora es que hay muchísimo desorden, muchísima incertidumbre, no sólo en lo individual sino también en el mundo, y a causa de este desorden, de esta incertidumbre, han surgido toda clase de filosofías: la filosofía de la desesperación, la filosofía del vivir en lo inmediato, de aceptar la existencia tal como es. O si rompen ustedes con la aceptación, con las tradiciones, establecen un mundo basado en la reacción. O, abandonando una religión, se pasan a otra; si son católicos, dejan el catolicismo y se convierten en hindúes o ingresan en algún otro grupo. Ninguna de estas respuestas contribuirá, por cierto, a la liberación de la mente.

Para dar origen a esta libertad, tiene que haber conocimiento propio, o sea, que uno ha de conocer el modo como piensa y, en ese proceso, descubrirá toda la estructura de la mente. ¿Saben?, una cosa es el hecho y otra cosa es el símbolo; la palabra es una cosa, y aquello que la palabra representa es otra. Para la mayoría de nosotros, el símbolo --el símbolo de la bandera, el símbolo de la cruz-- se ha vuelto extraordinariamente importante, de modo tal que vivimos a base de símbolos, a base de palabras. Pero la palabra, el símbolo, jamás es importante. Y acabar con la palabra, con el símbolo e ir más allá, es una tarea asombrosamente difícil. Es muy arduo liberar a la mente, de las palabras: ustedes son "norteamericanos", "católicos", "demócratas", "rusos", "hindúes", etc. Sin embargo, si queremos investigar qué es la libertad, tenemos que acabar con el símbolo, con la palabra. Las fronteras de la mente están establecidas por nuestra educación, por la aceptación de la cultura en la que hemos sido educados, por la tecnología que forma parte de nuestra herencia, y penetrar todas estas capas que condicionan nuestro pensar requiere una mente muy alerta, muy intensa.

Creo que es sumamente importante comprender desde el comienzo mismo que estas pláticas no tienen de ningún modo la intención de dirigir o controlar el pensar de ustedes o de moldear sus mentes. Nuestro problema es demasiado grande como para ser resuelto perteneciendo a alguna organización, o escuchando a algún orador, o aceptando una filosofía de Oriente, o perdiéndose en el budismo zen, o encontrando una nueva técnica de meditación, o teniendo nuevas visiones mediante el uso de la mezcalina o de alguna otra droga. Lo que necesitamos es una mente muy clara, una mente que no tenga miedo de investigar, que sea capaz de permanecer sola y de afrontar su propia soledad, su propio vacío, una mente capaz de aniquilarse a sí misma para descubrir.

Por lo tanto, quisiera señalar a todos ustedes la importancia de ser realmente serios; no vienen aquí en busca de entretenimiento o a causa de la curiosidad. Todo eso es una pérdida de tiempo. Existe algo mucho más profundo, más vasto, que tenemos que descubrir por nosotros mismos: cómo ir más allá de las limitaciones de nuestra propia conciencia. Porque toda conciencia es una limitación y todo cambio dentro de la conciencia no es cambio en absoluto. Y pienso que es posible, no místicamente, no en un estado de ilusión sino de hecho, ir más allá de las fronteras que la mente ha establecido. Pero uno puede hacer eso sólo cuándo es capaz de investigar la calidad de la mente y tener un conocimiento realmente profundo de sí mismo. Sin conocernos a nosotros mismos no podremos llegar lejos, porque nos perderemos en una ilusión, escaparemos hacia ideas fantásticas, hacia alguna nueva forma de sectarismo.

Considerando, pues, todos estos múltiples aspectos de nuestro vivir, el problema principal que afrontamos, tal como lo ve quien les habla, es esta cuestión de la libertad. Porque sólo en libertad podemos descubrir, sólo en libertad puede existir una mente creativa. Sólo cuando la mente es libre hay una energía infinita, y esta energía es el movimiento de la realidad.

Para concluir, quisiera sugerirles que consideren, que observen y adviertan la esclavitud de sus propias mentes. Lo que se ha dicho hasta aquí es meramente un esbozo de lo que contiene el libro que son ustedes mismos, y si se satisfacen con el esbozo, con los títulos, con unas cuantas ideas, entonces me temo que no llegarán muy lejos. No es cuestión de aceptar o negar, sino más bien de investigar dentro de uno mismo, y esto no exige ningún tipo de autoridad. Por el contrario, exige que no sigan a nadie, que sean una luz para sí mismos; y no pueden ser luz para sí mismos si están comprometidos con alguna forma particular de conducta, con alguna clase de actividad que ha sido establecida como respetable, como religiosa. Uno tiene que empezar muy cerca para llegar muy lejos, y no puede ir muy lejos si no se conoce a sí mismo. El conocerse a sí mismo no depende de ningún analista. Uno puede observarse a sí mismo cotidianamente, cuando actúa en toda forma de relación; sin comprender eso, la mente jamás puede ser libre..."

Jiddu Krishnamurti
Ojai, 21 de mayo de 1960.



link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=ZWT60tvp9ts


Krishnamurti es considerado como uno de los grandes pensadores del siglo XX y por muchos como un buda de nuestro tiempo, esto último por atravesar, como se describe en sus biografias, por el proceso asociado al despertar budista. Considerando este hecho es como puede entenderse que realize muchas de sus penetrantes afirmaciones. Krishnamurti pasó mas de 50 años dando charlas alrededor del mundo a todo tipo de audiencias,
desde gente común hasta prestigiosos intelectuales y cientificos de la epoca, en todas discutiendo acerca de la condición humana y la acuciante necesidad de una revolución psicológica para afrontar la crisis actual del hombre. La mayor parte de estas charlas estan disponibles forma de libros, audio,video y texto en internet. El siguiente link es una interesante colección de dichas charlas traducidas al castellano, de donde fueron sacados los textos del post:


http://geocities.com/laesencia2002/index.html

Ojalá les interese!
Saludos!
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