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Stasi, <<que parezca un suicidio>>

Stasi: El Ministerio para la Seguridad del Estado (en alemán Ministerium für Staatssicherheit), más conocido por su abreviatura Stasi, era el órgano de inteligencia de la República Democrática Alemana (RDA). Creada el 8 de febrero de 1950, centraba sus operaciones en la capital, Berlín Oriental, donde tenía un extenso complejo en Lichtenberg y otros menores dispersos por la ciudad. La Stasi fue reconocida en general como uno de los servicios de inteligencia más efectivos del mundo. Fue disuelta en 1989.




BERLÍN. El fiscal general Nehm necesita un cadáver. Sabe que existen una veintena de ellos por lo menos; sabe que la Stasi educó a comandos especiales para asesinatos selectivos; tras décadas de sospechas por fin tiene un detenido, que se fue de la lengua de cabo a rabo, una noche, tras diez años de seguimiento. Pero no tiene una confesión en firme, ni un cadáver para que la justicia alemana intervenga con todo su peso.

Berlín Este, finales de los 70. Debía parecer un suicidio: el intelectual estaba apoyado en su escritorio, con unos papeles delante, un libro abierto, un agujero chamuscado en el temporal derecho. A un lado, incluso, una carta manuscrita de despedida. Una obra de arte, ni una duda registrada al respecto, el traidor a la clase obrera fue enterrado en algún sitio.

Estos suicidios asistidos parece que eran una especialidad del grupo de Jürgen G., berlinés de 53 años, fontanero de profesión, detenido en estos días. El tipo era muy solitario, no tenía círculo de amigos, sus varias novias no consiguieron hacerlo hablar nunca sobre su pasado. Hasta que hace dos años se empezó a abrir, con un tipo que logró ganarse su confianza.

James Bond, con licencia para matar, existía también en la República Democrática Alemana, le confió. Había varios y él fue uno de ellos. Un pequeño grupo, selecto, un comando especializado en liquidaciones, eran cinco, se infiltraban en el Oeste o trabajaban en Berlín oriental, con una foto del «enemigo de clase», dinero, documentación falsa y todos los medios necesarios. Localizaban y ejecutaban a dos o tres por año y así durante más de una década; entre 1976 y 1987, unos 25 muertos, tal vez 23, tal vez 27. Hasta aquí es lo que dice saber el fiscal alemán.

Pero la nueva y esforzada amistad de Jürgen G. trabajaba para la Policía federal (BKA) y esta semana el fiscal federal dio la orden de detención. El hombre llevaba años en la mira de la Policía, seguido a todas partes, su teléfono pinchado, sus novias manejadas. Pero por ahora no hay nada, más que su larga, sabrosa indiscreción. Desde el lunes que fue detenido ha negado todo, se lo había inventado, sólo pretendía pavonearse.

«El detenido es sospechoso de haber matado a un cierto número de personas consideradas traidoras al régimen de la RDA», dice el comunicado del fiscal. La detención, por el momento sujeta a un vacío informativo total, ha reabierto la herida de los homicidios inexplicados durante años en las dos alemanias, apuntalando los rumores que siempre hubo sobre la existencia de asesinatos selectivos a manos de comandos especializados de la Stasi.

Estos habrían tenido la forma de tríos de agentes, según fórmula enseñada por la que sería luego KGB y empleada también por Tito a finales de los años 40 y 50, dentro de Yugoslavia y, posteriormente, en los círculos de la emigración. Los tríos eran reclutados en el seno del ejército germano oriental, según el diario Tagesspiegel, eran totalmente autónomos, perfectamente organizados y gozaban de todo el apoyo logístico de la Stasi, en el Este como en el Oeste.

El historiador de la Stasi Hubertus Knabe dice que la RDA formó a varios cientos de «liquidadores». Según sus datos, 548 miembros y 168 suboficiales, dijo a la agencia Dpa, bajo la orden directa de Erich Mielke, el ministro para la Seguridad del Estado (Stasi), la Policía política. Knabe avisa no obstante que los documentos sobre estos cuerpos fueron en su mayoría eliminados en las semanas posteriores al cambio de 1989. Además asegura que los métodos usados eran «el fusilamiento o tiro, el apuñalamiento, el abrasamiento, la explosión, el estrangulamiento, muerte a golpes, por envenamiento o por asfixia».


La reportera sueca



El diario Berliner Zeitung, que ha destapado toda la historia, cree que la detención de Jürgen C. reabre entre otros el caso de la periodista sueca Cats Falk y su amiga Lena Gräns, desaparecidas en 1984, mientras investigaban para la televisión, ciertas ventas de armas de la RDA en combinación con empresas suecas.


Cats Falk


Según informaciones del diario, los agentes del Este habrían encontrado a sus víctimas en Dinamarca y, en el curso de una comida, habrían puesto en sus platos una sustancia paralizante. Sus cuerpos fueron hallados seis meses después dentro de un coche en el canal Hammarby de Estocolmo; el dictamen: muerte por accidente. Cats Falk había descubierto intercambios de alta tecnología y armas entre la RDA y empresas suecas, entre ellas Bofors, que comerciaba con Irán.

En los últimos días crecen las sospechas y se une la muerte inexplicada del ex ministro de Finanzas de la RDA, Siegfried Böhm, muerto a tiros en su casa en mayo de 1980. Según el Tagesspiegel de Berlín, al menos dos comandos serían responsables de no menos de doce homicidios en la RFA durante los años 70 y 80.

El Berliner Zeitung apunta cuatro casos de muertes nunca explicadas, entre ellas la del entonces célebre jugador de fútbol del Dynamo de Berlín Lutz Eigendorf, muerto en 1983, tras pasarse al Oeste, en extraño accidente de tráfico. Eigendorf jugaba en el equipo de la Policía y se dice que su ejecución fue ordenada directamente por el ministro Mielke, quien presidía el club. Éste, fallecido en 1992, fue un conocido chequista que combatió con las brigadas en la guerra de España y luego trabajó en Moscú en el NKVD, antes de regresar a Berlín para organizar la temida Stasi. La extraña muerte de algún deportista exiliado en el Oeste hizo pensar en más de una ocasión que la RDA buscaba disuadir de defecciones a sus cotizados atletas. La última vez se citó ante la rara muerte del baloncestista croata Drazen Petrovic, en una autopista germana.

Hasta ahora sólo el servicio de inteligencia federal (BND) había especulado con la posiblidad de que el AGM/S y la Defensa Exterior se vieran envueltos en la muerte, hace décadas, del jefe de gobierno de Schleswig-Holstein, Uwe Barschel. Pero el Berlinerapunta también los casos inexplicados de un presunto espía para los EE.UU., que iba a ser intercambiado y fue hallado días antes colgado en su celda (1982).
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