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Tanque Argentino Nahuel DL 43




Las naciones que no poseen industria pesada, y dependen de fuentes extranjeras para equipar a sus fuerzas armadas, deben adoptar una política exterior adecuada a las necesidades estrictamente nacionales, sin descuidar el desarrollo de industrias propias que puedan proveer a sus instituciones de los elementos necesarios para asegurar la defensa nacional. El tanque mediano Nahuel DL-43 constituye un buen ejemplo de lo que pudo realizar la industria argentina en una difícil coyuntura en nuestra historia.








El 4 de junio de 1943, un golpe de estado derrocó al gobierno constitucional de Ramón S. Castillo
Dadas las circunstancias ya descriptas, el único camino abierto para re-equipar a las fuerzas armadas
era el recurrir a la industria nacional ¿Pero cuál era la capacidad industrial argentina en 1943?

Si bien es cierto que la industria había experimentado notables avances durante el período 1931-
1943, que permitieron la substitución de importaciones, seguía siendo una industria ligera orientada a
artículos de consumo. Aun así, existían núcleos de alta tecnología y de industria pesada entre ciertos
entes estatales y establecimientos privados.

Entre dichos polos debemos mencionar a la empresa HAFADASA, la Fábrica Militar de Aviones
(FMA) en Córdoba, los astilleros en la Base Naval Río Santiago y otros situados en el Delta de
Buenos Aires, las plantas de la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM), talleres de
reparaciones ferroviarios y navales. Por otra parte el país carecía de altos hornos y la producción de acero encarada por diversos establecimientos privados y estatales con cierta capacidad de
laminación, que utilizaban como materia prima chatarra o lingotes de hierro importado, apenas
llegaba a las 130.000 toneladas. La producción de máquinas y herramientas, que tuvo sus comienzos


en la década de 1930, sólo producía algunos centenares de tornos y cepilladoras anualmente. (5) Sin embargo, se decidió emprender la realización de un tanque de guerra nacional, recayendo la tarea de la definición diseño y producción de un vehículo de 35 toneladas sobre dos ingenieros militares; el Teniente Coronel Alfredo A. Baisi, Director del Arsenal “Esteban de Luca” y el Mayor Francisco A. Villamil, labor que considerando la escasez de mano de obra especializada y de materas primas era verdaderamente hercúlea. Por cierto, un espeso manto de olvido ha caído sobre las actividades de ambos de estos ingenieros militares. Lamentable consecuencia de la proclividad latina a destruir lo bueno como lo malo propio.










Si el estado de gestación de un ingenio de este tipo en una nación industrializada y con experiencia en la materia requiere un período de dos o tres años y quizás otro más para que rueden los primeros ejemplares de pre-serie, el hecho de que un par de obscuros militares argentinos lograsen, a los 45 días de haber recibido la orden, diseñar y completar una maqueta en madera a escala 1:1 del tanque que sería denominado Nahuel y que sólo dos meses adicionales fueran necesarios para construir el primer prototipo, demuestran, a casi setenta años de aquella verdadera hazaña, la gran capacidad del Tcnl Baisi, así como sus dotes de conductor, dignas de un mejor recuerdo.






Si bien el Arsenal Esteban de Luca produjo algunas piezas del Nahuel, su función principal fue la de la planta de montaje de los componentes producidos por otros establecimientos.

Los chasis, por ejemplo, fueron construidos en los Astilleros del Ministerio de Obras Públicas, en la
Isla Maciel. El anillo protector que aseguraba a la canasta interior de la torre fue forjado en los talleres de Ferrocarriles del Estado (ex-“Central Córdoba”) y luego maquinada en el Instituto Aerotécnico Nacional (la ex-“Fábrica Militar de Aviones”) La torre triplaza, realizada en los establecimientos TAMET, estaba fundida en una sola pieza, lo que en sí fue un logro sin precedentes, ya que pocos países lo habían intentado, entre ellos Francia con el tanque mediano Somua S-35 y la Unión
Soviética en el T-34









El origen de la sigla “D.L.”, como muchos aspectos de la fabricación es obscuro, existiendo varias versiones. Una publicación estadounidense se refirió al Ejército Argentino, desprovisto de materiales provenientes de Préstamos y Arriendos como a un “león sin dientes.” Durante la mencionada exposición del 4 de junio de 1944, donde fueron expuestos el Nahuel y otros armamentos de origen nacional, aviones del ejército arrojaron octavillas que proclamaban: “¡Tendremos dientes, y bien afilados!” - o sea Dientes de Léon -. Otras fuentes señalan que la sigla se debe a una frase muy porteña pronunciada por el Presidente Edelmiro Farrell, quien, al acordar los fondos para el proyecto dijo: “Dele, dele nomás”.





Como conclusion cabe decir que el desarrollo de este tanque permitio a la Argentina mantenerse independiente y neutral en la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial, asi como mostrar que la industria local era capaz de desarrollar tecnologia de punta en esa epoca, y abasteser autoctonamente al Ejercito en sus necesidades materiales



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