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Taringa Health: Cirrosis

Taringa Health(queda lindo no? XD. Ahora si, a lo serio.

Pongo unos datos sobre la cirrosis para tener en cuenta, y no agregue muchas fotos, porque las que hay, son muy fuertes, se podria decir.

Cirrosis



Introducción

La cirrosis es una enfermedad crónica, progresiva e irreversible que afecta al hígado y que consiste en la muerte progresiva del tejido hepático normal, que es sustituido por un tejido fibroso o cicatricial incapaz de ejercer las funciones del hígado. Por lo tanto, los individuos con cirrosis este órgano no puede cumplir sus roles habituales.

El hígado pesa unos 1500 gramos y está situado en la parte superior derecha del abdomen, bajo el diafragma, protegido por las costillas. Está conectado al intestino delgado mediante el conducto biliar, que transporta la bilis desde el hígado, donde se produce, hasta el intestino, donde se utiliza en la digestión. Su misión es fundamental en el funcionamiento del organismo, ya que participa en multitud de procesos químicos indispensables.

La cirrosis es el estadio final de un gran número de enfermedades que afectan al hígado. Se caracteriza por el endurecimiento del hígado provocando unos cambios que alteran la estructura y el funcionamiento del mismo, ocasionando complicaciones que afectan a todo el organismo. El proceso es crónico e irreversible, si bien el hígado puede cumplir sus funciones incluso estando dañado, durante mucho tiempo.




Evolución de la enfermedad

Se denomina hepatopatía crónica a la enfermedad hepática de más de seis meses de duración, medida generalmente por la elevación de las transaminasas. Estas últimas son el dato que expresa el número de células dañadas del hígado. Cuantas más estén afectadas las transaminasas serán más altas. Dentro de este cuadro existen diferentes grados de afectación.

Iinicialmente el hígado se inflama y aumenta de tamaño, se acumula grasa en él y esto hace que su funcionamiento sea menos adecuado. Pero, los cambios son reversibles puesto que si el estímulo que los ha provocado desaparece, el tejido puede recuperar sus capacidades. Esto se ve con frecuencia en los pacientes que beben alcohol y abandonan su consumo cuando el hígado no está muy alterado. La grasa acumulada y la inflamación pueden desaparecer y el hígado puede llegar a recuperar su forma y funcionamiento normales. Sin embargo, si la enfermedad evoluciona los hepatocitos (las células que forman el hígado) van degenerándose y muriendo, hasta ser sustituidas por tejido cicatricial: ésta es la etapa denominada de cirrosis. Por lo tanto, podríamos decir que la cirrosis es la fase final de una hepatopatía crónica, a la que no tienen porqué llegar todos los pacientes que tienen hepatitis crónica.

Una vez se ha llegado a esta fase de la enfermedad poco importa la causa inicial que la haya producido. El cuadro es igual en un paciente que tiene cirrosis por haber bebido mucho que en el que la tiene debido a una infección por el virus C.





Causas de la cirrosis




Por lo general, se clasifica a los pacientes cirróticos según el grado de alteración del hígado y la causa que lo ha provocado (en algunas ocasiones ésta será desconocida, eso es lo que en medicina se denomina 'criptogenético' o 'idiopático'). Así se suele hablar de cirrosis alcohólica, cirrosis biliar, cirrosis cardiaca, metabólica, hereditaria, producida por medicamentos, y criptogenética.

La cirrosis hepática tiene muchas causas. Las más frecuentes en nuestro país son el alcohol, el virus de la hepatitis C y el virus de la hepatitis B. En algunas ocasiones, los pacientes tienen más de un factor desencadenante, con lo que la aparición de cirrosis se acelera.

* La ingesta excesiva de alcohol, es la causa más frecuente de cirrosis en el mundo occidental. En España un 40-50% de los casos de cirrosis están producidos por este factor. Se considera que el tiempo mínimo de alcoholismo necesario para que el tóxico origine una cirrosis es de 10 años. Sin embargo, no todos los pacientes cirróticos han tenido que ser bebedores previamente. Lo que sí se sabe es que, además de ser responsable, por sí mismo, de muchos casos de cirrosis, el alcohol también contribuye a empeorar la función del hígado en pacientes con enfermedades hepáticas de otro origen.

* El virus de la hepatitis C: El 40% de los pacientes cirróticos en España presenta un infección crónica por este virus, que se demuestra por la presencia de anticuerpos específicos (defensas que produce el organismo) o partículas de virus detectados en la sangre. Alguno de estos pacientes fueron contagiados por recibir transfusiones de sangre antes de 1991, cuando no se conocía el virus y no se hacían pruebas adecuadas a la sangre para comprobar su presencia.

* El virus de la hepatitis B: Un 10% de los pacientes con cirrosis en España tienen una infección crónica por el virus B. Este porcentaje es superior en países como Japón o los países del sudeste asiático, donde es más frecuente.

* Otras infecciones: La esquistosomiasis, típica de Egipto, o la brucelosis, o la toxoplasmosis pueden producir también hepatitis crónica.

* Enfermedades autoinmunes: Aparecen cuando el organismo no reconoce algunas células de nuestro organismo y produce anticuerpos que las destruyen, como si fueran agentes extraños. Si las células que nuestro cuerpo no reconoce son las células hepáticas éste producirá autoanticuerpos (sustancias que 'atacan' a los agentes extraños) que paulatinamente irán destruyendo las células del hígado.

* Los defectos en las vías biliares: Son conductos que van recogiendo la bilis que se produce en el hígado y conduciéndola hacia la vesícula y el intestino. Se pueden obstruir por problemas congénitos, de modo que los niños nacen con la alteración y desarrollan la cirrosis en los primeros años de vida. Tanto las vías de pequeño como las de gran tamaño pueden obstruirse. Cuando lo hacen las pequeñas, se puede producir la cirrosis, siendo menos frecuente que ocurra si existe obstrucción de grandes vías. Éstas últimas suelen dar lugar a síntomas precoces que hacen que los pacientes sean diagnosticados y tratados pronto, evitándose la progresión de la enfermedad.

* La fibrosis quística: es una enfermedad hereditaria por la cual se alteran algunas glándulas de nuestro organismo. En algunos pacientes se puede producir inflamación incluso cirrosis hepática.

* Hemocromatosis: algunos individuos absorben más cantidad de hierro de lo necesario. Este exceso se deposita en diferentes tejidos del organismo a los que va destruyendo. El hígado es uno de los órganos que se pueden ver afectados por esta enfermedad, llegando a producirse una cirrosis si no se detecta a tiempo. Se trata de una enfermedad hereditaria.

* Enfermedad de Wilson: Los individuos que la padecen absorben más cantidad de cobre de la cuenta y es este metal el que al depositarse en el hígado lo lesiona. También es una enfermedad hereditaria, por lo que cuando un individuo es diagnosticado se debe estudiar a los demás miembros de la familia con el fin de iniciar el tratamiento antes de que aparezca la cirrosis.

* Fármacos: En raras ocasiones las lesiones producidas en el hígado por un medicamento son tan graves que pueden dar lugar a una cirrosis. Esto puede ocurrir después de una hepatitis grave producida por un medicamento como el metotrexate (un fármaco que se utiliza para el tratamiento de algunos tumores) la isoniacida, la vitamina A en dosis muy elevadas y algunos otros.

En la mayoría de los casos, con un estudio adecuado, es posible identificar las causas de la cirrosis.






¿Por qué se producen los síntomas de la enfermedad?

La sustitución del tejido normal del hígado por tejido cicatricial conduce a una anulación de las funciones del hígado. Entre los roles que cumple el hígado está la producción de bilis, la fabricación de proteínas (algunas necesarias para la coagulación de la sangre), el metabolismo del colesterol, el almacenamiento de glucógeno (sustancia que sirve para guardar energía), producción de hormonas, metabolismo de grasas, detoxificación de sustancias del organismo y de medicamentos, alcohol, drogas. Todas estas funciones se ven alteradas por la destrucción de las células hepáticas que se producen en la cirrosis y son responsables de los síntomas.

Veamos más detenidamente cada uno de los roles del hígado y las consecuencias que tiene que dejen de funcionar:

* Detoxificación. (o depuración) Es una de las funciones más importantes que cumple el hígado y, cuando fracasa, produce numerosos síntomas. El hígado actúa 'depurando' diferentes sustancias producidas por nuestro organismo o que consumimos (el alcohol o los medicamentos). La acumulación de estas sustancias pueden dañar al organismo y producir algunos de los síntomas que vemos en la cirrosis como la somnolencia y desorientación.

Al alterarse la detoxificación hay que tener cuidado con los medicamentos y el alcohol. Este último puede agravar la enfermedad pero, también puede sentar mal porque al no eliminarlo bien se acumulan niveles altos en sangre, por lo que los pacientes pueden sentirse borrachos incluso bebiendo pocas cantidades. Por este mismo motivo los fármacos pueden hacer más efecto de lo normal: dosis bajas pueden actuar como si se hubiera tomado una cantidad muy grande. Esto ocurre sobre todo con los que tienen acciones sedantes como algunos calmantes, la codeína, los derivados de la morfina o los antidepresivos etc. Ocurre que en estos pacientes una dosis normal de fármacos puede hacer que se sientan dormidos o incluso descompensar su cuadro. Por ello, es muy importante que estos sujetos consulten siempre con su médico lo que pueden tomar y a qué dosis para evitar problemas.
* Control de la coagulación de la sangre. El hígado produce sustancias como la protrombina que son esenciales en la coagulación. Al faltar, la sangre tiene dificultades para coagularse y se sangra con más facilidad, siendo más difícil cortar la hemorragia. Los pacientes con cirrosis sangran en ocasiones por la nariz o por las encías, al lavarse los dientes, o les aparecen hematomas con mucha facilidad, incluso con golpes tan pequeños que les pasan desapercibidos.

* Circulación portal. El aumento de la presión en la vena porta (la que lleva sangre al hígado procedente del bazo, el páncreas, el estómago y parte del intestino) implica que la sangre fluya con más dificultad y se puede quedar acumulada en algunas venas. Al haber más sangre de lo normal los vasos acaban dilatándose. Las venas dilatadas se denominan varices y pueden aparecer en el esófago, el estómago o en el intestino. Si las varices esofágicas se rompen pueden dar lugar una hemorragia digestiva severa (vómitos de sangre roja). Otra consecuencia de esta acumulación de sangre en las venas es que parte del líquido pasa a la cavidad abdominal dando lugar a una hinchazón denominada 'ascitis'.

* Producción de bilis. La bilirrubina es una sustancia de color amarillento que se produce en el hígado sobre todo a partir de glóbulos rojos viejos. Una parte de esta bilirrubina que se denomina 'conjugada', pasa a la sangre y, otra parte, llamada 'no conjugada' o 'indirecta' se secreta a los conductos biliares y llega por la bilis al tubo digestivo. En los pacientes con cirrosis se produce gran cantidad de bilirrubina conjugada que pasa a la sangre, por lo que los enfermos adquieren un color amarillento característico denominado 'ictericia'.

* Producción de proteínas. En el organismo se están produciendo y eliminando proteínas continuamente. El hígado es un gran reserva de aminoácidos que se utilizan para producir dichas proteínas. Cuando este órgano falla disminuye la cantidad de algunas de las proteínas que tenemos en la sangre con lo que se producen alteraciones en la coagulación o, el líquido que hay dentro de los vasos sanguíneos tiende a salir fuera provocando hinchazón de piernas y abdomen. Dado que algunas de nuestras defensas son un tipo de proteínas también se puede alterar la capacidad de defensa de nuestro organismo frente a algunas infecciones.

* Metabolismo de hidratos de carbono. El hígado se encarga de retener azúcares procedentes de la alimentación para convertirlos en glucógeno, un depósito de azúcar que utilizamos cuando estamos en ayunas o hacemos más ejercicio de la cuenta. Cuando no tenemos azúcar procedente de la dieta puede transformar otras sustancias (como los aminoácidos) en glucógeno, imprescindible para mantener las necesidades energéticas. Cuando el hígado falla esta función no se realiza adecuadamente y pueden darse episodios de bajadas de azúcar.

* Metabolismo de hormonas. La alteración del metabolismo de las hormonas puede alterar su equilibrio. Una consecuencia frecuente de ello es que los varones tengan más cantidad de estrógenos en la sangre de lo normal por lo que les pueden crecer las mamas. Además se puede alterar el apetito sexual. Otra complicación frecuente es la aparición de impotencia.

* Síntesis de ácidos grasos y colesterol. El hígado produce ácidos grasos que se utilizan como fuente de energía y colesterol. En los pacientes con cirrosis esta función se ve alterada y puede haber menos grasas de lo necesario.

* Función de defensa. Dentro del hígado existen una serie de células que tienen la misión de eliminar bacterias y virus que pudieran entrar en el organismo. En hígados muy lesionados la capacidad de defensa está reducida y los enfermos tienen más posibilidades de tener infecciones.






Diagnóstico de la enfermedad




El diagnóstico de cirrosis conlleva la valoración clínica del paciente, una analítica y algunas pruebas de imagen. La biopsia hepática permite además ver el grado de afectación del tejido hepático y, en ocasiones, ayuda a hacer el diagnóstico de la causa de la enfermedad. Los médicos deben diagnosticar por un lado la presencia de una cirrosis, e intentar determinar cuál ha sido la causa de la misma.

En el examen físico que se le hace al paciente se puede palpar un hígado duro con borde irregular y aumentado de tamaño. Este hígado grande generalmente no es doloroso. Sin embargo, cuando la enfermedad está muy evolucionada el hígado suele tener tamaño reducido. Se puede encontrar líquido en el abdomen (ascitis) y un bazo grande. Los pacientes pueden tener las palmas de las manos enrojecidas, las parótidas (glándulas que producen saliva y que se encuentran a ambos lados de las mejillas) aumentadas de tamaño, y arañas vasculares en la piel (dilatación de capilares sanguíneos a modos de patas de araña). También se pueden alterar las uñas, curvándose y adquiriendo un tono opaco.

En los análisis de sangre se ve si hay anemia (menos cantidad de glóbulos rojos de lo habitual). Es frecuente que en fases avanzadas disminuyan los glóbulos rojos y las plaquetas. Esto suele ser debido a que el bazo (órgano situado detrás del estómago, cuya principal función es la de eliminar las células de la sangre cuando están viejas, y que sirve también para la defensa de algunas infecciones) está aumentado de tamaño y trabaja más de la cuenta, eliminando estas células antes de tiempo. Son frecuentes las alteraciones en las pruebas de coagulación de la sangre. La cantidad de proteínas también está disminuida. Puede elevarse las cifras de bilirrubina y los enzimas del hígado (transaminasas) y de amoníaco en sangre.

Los análisis, además sirven para detectar la presencia de virus en la sangre, la cantidad de hierro que existe, si hay cobre en exceso o si existen autoanticuerpos (sustancias que pueden atacar nuestras células hepáticas hasta destruirlas), ayudando así al diagnóstico de la causa de cirrosis.

En los estudios radiográficos se suele hacer una ecografía abdominal que puede demostrar el hígado aumentado de tamaño y/o desestructurado. También pueden verse incrementados el bazo y la dilatación de las venas que salen y entran del hígado. Para llegar al diagnóstico de cirrosis hay que realizar una prueba de imagen que permita ver el grado de afectación del hígado y descartar otras enfermedades (tumores, obstrucciones de la vía biliar etc.). Por ello, siempre se realizará una prueba de imagen en la fase inicial del estudio. La ecografía es la que se usa con más frecuencia por ser fácil y rápida de realizar y porque aporta mucha información. Otras pruebas como el scáner o la resonancia magnética del hígado ayudan también a ver el grado de afectación y a descartar otras lesiones o enfermedades asociadas. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones no es necesario realizarlas para tener el diagnóstico si ya se ha hecho una ecografía.

La gastroscopia consiste en la introducción de un tubo flexible a través de la boca que llega hasta el estómago y el intestino, con una cámara de vídeo en uno de sus extremos que va grabando los sitios por los que pasa. Permite ver las varices esofágicas y el estómago. Se hará a muchos pacientes, incluso cuando no tienen síntomas, porque ayuda a saber el grado de afectación de la enfermedad. Además se utiliza en ocasiones cuando hay sangrado digestivo, para ver el origen del mismo y para administrar algunos tratamientos.

La biopsia hepática ayuda a conocer el grado de afectación o fibrosis del hígado. La prueba consiste en coger un trozo de hígado para luego mirar por el microscopio su estructura y comprobar la cantidad de tejido normal que ha sido sustituido por tejido cicatricial. Para obtener la muestra se suele localizar la zona del hígado más adecuada con una ecografía. Posteriormente, se anestesia localmente la piel y se pincha al paciente con una aguja de grueso tamaño con la que se obtiene una muestra de hígado. No es necesario abrir al enfermo ni precisa anestesia general. No suele haber complicaciones, aunque en ocasiones los pacientes pueden sangrar. En la mayoría de los hospitales no es preciso ingresar al sujeto para realizársela y se hace de forma ambulatoria. En situaciones excepcionales se utilizará la cirugía para obtener la muestra.

La biopsia sirve también para determinar la causa de la cirrosis. Por ejemplo, en enfermedades como la hemocromatosis se observa gran cantidad de hierro en el hígado, o en la enfermedad de Wilson se ve el cobre. En algunas ocasiones, la biopsia es la única forma de hacer un diagnóstico seguro: ayuda a saber la causa y ayuda a ver el grado de afectación. En otras, la biopsia se utiliza sólo para saber el grado de afectación, puesto que la causa se ha podido determinar con análisis de sangre (por ejemplo, en la cirrosis por virus C o B).

En muchos casos la historia clínica puede determinar la causa de la cirrosis. Por ejemplo, los pacientes que tienen antecedentes de consumo excesivo de alcohol, junto con alteraciones en la analítica y la exploración y una ecografía con datos de afectación hepática, son diagnosticados de cirrosis sin precisar muestra de tejido hepático. En otros casos es necesario tomar una muestra y analizarla para saber la causa de la enfermedad





Síntomas de la enfermedad



Muchos pacientes están asintomáticos durante años, lo que retrasa el diagnóstico. En ocasiones la enfermedad se identifica mediante una analítica que pone de manifiesto alteraciones producidas por el mal funcionamiento del hígado, sin que el enfermo haya notado sus consecuencias. La mayoría de los pacientes se diagnostican entre los 40 y los 60 años, aunque puede manifestarse a cualquier edad. En la actualidad existen más hombres con cirrosis que mujeres, posiblemente porque el consumo del alcohol sea más frecuente en los varones.

Cuando la enfermedad está avanzada puede aparecer un 'síndrome constitucional', denominado así porque afecta de forma general al individuo. Este puede sentir falta de apetito, cansancio, pérdida de peso, debilidad. Los pacientes pueden sufrir náuseas y vómitos. Estos pueden llegar a ser de sangre cuando existen varices esofágicas y/o alteraciones de la coagulación de la sangre.

Otros de los signos que pueden aparecer es la ictericia, un tiente amarillo de la piel y las mucosas debido al exceso de bilirrubina circulante. También se puede producir hinchazón abdominal cuando se produce ascitis, esto es acumulo de líquido en la cavidad abdominal. Algunos pacientes notan que están más delgados pero que cada vez necesitan una talla más grande de falda o pantalón. Puede ocurrir que mientras las piernas o los brazos pierden grasa el abdomen se distienda por acumulo de líquido.

Con la cirrosis es frecuente que los hombres presenten impotencia y que aumente el tamaño de sus mamas (ginecomastia) en los hombres. En las mujeres es frecuente que haya alteraciones en la menstruación, con reglas escasas e irregulares, y con frecuencia pueden desaparecer.

También se produce una alteración en la distribución del vello, con disminución o pérdida en axilas y pubis. En los hombres la distribución del vello se distribuye como el de las mujeres. Pueden aparecer arañas vasculares, que son vasos sanguíneos rojos en la piel, con formas de figuras parecidas a arañas. También puede aumentar el tamaño de las glándulas parótidas, y se pueden enrojecer las palmas de las manos.





Complicaciones y tratamientos de las mismas

La evolución de los enfermos con cirrosis avanzada se ve complicada por una serie de síntomas que son independientes de la causa de la enfermedad, es decir, que aparecen por igual en pacientes con cirrosis de origen alcohólico o por virus de la hepatitis C. Estos efectos son producidos por la alteración severa de la función del hígado e indican que el órgano está fallando.

Las complicaciones más frecuentes son las varices, el aumento del tamaño del bazo, la ascitis, la encefalopatía hepática, la peritonitis bacteriana o el cáncer de hígado.

* Las varices esofágicas son dilataciones de las venas del esófago. La alteración del tejido hepático obstruye los vasos y aumenta la presión. Si se rompen pueden sangrar dando lugar a una hemorragia digestiva que puede llegar a ser muy grave. Esta puede manifestarse por vómitos de sangre o eliminación de sangre por las heces. Los vómitos pueden ser de sangre roja fresca, si las varices son grandes y el sangrado importante. Si se sangra menos cantidad, la sangre se digiere en el estómago, los vómitos son de color negro, y se denominan 'en posos de café' por el aspecto que presentan. Cuando la sangre se elimina por las heces también puede hacerlo de dos formas: si el sangrado es abundante el paciente puede tener deposiciones de color rojo; si es de menor cuantía la sangre se digiere, en parte, en el estómago y las heces se tiñen de color negro, dando lugar a lo que conocemos por 'melenas'.

El tratamiento de las varices se puede hacer de diferentes formas, muchas de ellas simultáneas. Cuando el paciente está sangrando se suele realizar una endoscopia digestiva (se mete un tubo flexible por la boca, con una cámara de video que permite ver las lesiones que existen). A través del tubo se pueden realizar algunos tratamientos como la esclerosis de las varices (inyección de una sustancia química que cicatriza el vaso). También se pueden anudar las venas, con unas bandas elásticas, para evitar que sigan sangrando. El principal problema de este tratamiento es que a veces el sangrado es tan grande que no se puede ver exactamente por dónde fluye. En algunas ocasiones, los enfermos tienen que ser intervenidos.

También existen medicamentos que ayudan a reducir la tensión de las venas y, con ello, el riesgo de sangrado. El principal problema es que estos medicamentos bajan la tensión y algunos pacientes se marean al tener tensiones muy bajas. Los fármacos usados con más frecuencia son el propranolol (Sumial®) y el dinitrato de isosorbida (Uniket®), aunque hay otros muchos.
* Sangrado a otros niveles. En los pacientes cirróticos el hígado no produce suficiente cantidad de sustancias que actúan en la coagulación de la sangre por lo que, si existe una herida, por pequeña que sea, ésta puede sangrar sin que los mecanismos de control sean eficaces como para que se produzca el taponamiento. Es frecuente que los pacientes sangren por las encías o por la nariz, o que tengan hematomas ante pequeños golpes.

Se suele dar vitamina K por vía oral o inyectada para intentar mejorar la coagulación de la sangre. Es muy importante que los pacientes eviten los cortes o los golpes importantes y todas las situaciones que les expongan a un alto riesgo de producirse una herida. Es preferible el afeitado con máquina eléctrica, por ejemplo, antes que las cuchillas de afeitar.

* Episodios de ascitis. La acumulación de líquido en la cavidad abdominal se denomina ascitis. El paciente puede notar aumento del perímetro abdominal (como si se hinchara) e incluso puede ganar peso. En ocasiones esto se acompaña de aparición de edemas (hinchazón) de las piernas.

La ascitis se puede tratar con restricción de sodio (dietas pobres en sal), medicamentos que hacen orinar más al paciente (diuréticos) y le ayudan a eliminar líquidos retenidos. También puede tratarse con la extracción del líquido mediante punción en la tripa con una aguja que se conecta a un sistema por el que va drenándose el líquido. Esta última forma es más rápida puesto que puede llegar a eliminar más de 8 litros en una sola sesión (se necesitan muchos días de tratamiento con diuréticos para eliminar esta cantidad), aunque más molesta. Se reserva para las situaciones en las que el líquido produzca distensión en el abdomen y dolor.

* Peritonitis bacteriana. Algunas veces el líquido que hay en el abdomen (líquido ascítico) puede infectarse, lo que puede producir fiebre, dolor abdominal y descompensación de la situación del paciente. Ocurre con más frecuencia cuando la enfermedad está avanzada y el líquido no tiene casi proteínas que puedan defenderse de las bacterias. Se trata con antibióticos y en algunos casos (si las peritonitis son frecuentes o el riesgo de que vuelvan a aparecer muy alto) se da al paciente antibióticos de forma prolongada para evitar que aparezcan de nuevo.

* Encefalopatía hepática. La causa concreta de esta complicación no se conoce. El hígado, que actúa en condiciones normales como un filtro, pierde parte de su capacidad y eso conduce a que se acumulen en la sangre sustancias tóxicas que no han sido debidamente depuradas por el hígado. Parece que el aumento de amoniaco en la sangre podría ser responsable de algunos de los síntomas de este cuadro.

Los pacientes se desorientan, tienen tendencia al sueño y a la confusión y aparecen temblores. La afectación se divide en grados: inicialmente el enfermo puede estar eufórico o deprimido, un poco confuso. En grados más avanzados tiende a dormirse y se desorienta (no sabe donde está, confunde a sus familiares, o no se acuerda de su edad). Si la afectación progresa, el paciente pasa a estar dormido, aunque puede despertarse si se le estimula. El grado más avanzado es el del coma: los enfermos pueden no llegar a despertarse ni con estímulos intensos.

Generalmente la encefalopatía suele aparecer después de algún desencadenante: por ejemplo, una hemorragia digestiva, la sangre se absorbe en el estómago y se aumenta el amoniaco en la sangre. Dietas muy ricas en proteínas, estreñimientos, fármacos etc también pueden contribuir a la aparición de este cuadro.

Para evitar que las bacterias de intestino fabriquen más amoniaco a partir de las proteínas de la dieta se debe reducir el consumo de éstas, se dan antibióticos por boca para que maten las bacterias del intestino y se debe evitar el estreñimiento. Para esto último, los individuos deben recibir laxantes suaves, como la lactulosa, que asegure que hagan una o dos deposiciones al día. En caso de que no sean eficaces debe recurrirse a los enemas.

* Esplenomegalia. El incremento del tamaño del bazo se debe al aumento de la presión sanguínea de los vasos que salen del hígado. Su consecuencia más importante es que se destruyen más glóbulos rojos, blancos y más plaquetas de los que es preciso, por lo que los pacientes pueden tener anemia, leucopenia o plaquetas bajas. Por lo general, no se trata de ninguna manera especial, aunque en algunas situaciones es preciso quitar el bazo para controlar los problemas (sobre todo los derivados de las bajadas de plaquetas).

* Cáncer de hígado. Las enfermedades crónicas del hígado predisponen a la aparición del cáncer de hígado. Los pacientes con cirrosis tienen muchas más posibilidades de presentar la enfermedad que la población sana. Muchas veces los tumores pasan desapercibidos y los síntomas pueden confundirse con los de la cirrosis. El empeoramiento de una enfermedad estable puede ayudar a sospechar la presencia de un cáncer que se puede diagnosticar con una ecografía, o un escáner. El aumento de una sustancia en la sangre denominada alfa-fetoproteína es sugestivo de aparición de un tumor. El diagnóstico seguro se hace con biopsia hepática (se toma una muestra de la parte del hígado sugestiva de tumor y se mira a través del microscopio. La forma del tejido permite saber si las células son tumorales o no).






Tratamiento de la enfermedad compensada

Cuando el paciente no tiene ninguno de los problemas comentados previamente se considera que tiene una cirrosis compensada. El hígado es un órgano de gran tamaño que puede seguir desempeñando sus funciones durante bastante tiempo, pues tiene capacidad de regeneración de células que mueren y son reemplazadas por otras nuevas. Es por ello que durante años el enfermo puede no necesitar ningún tratamiento al no tener ningún síntoma.

En estos pacientes compensados debe aconsejarse que lleve una dieta equilibrada, baja en sal y sólo se debe prohibir que tomen alcohol. El reposo en cama no es necesario y la mayoría de los afectados puede llevar a cabo una actividad laboral y social normal.

Los pacientes con cirrosis por virus C pueden recibir tratamiento con fármacos antivirales (interferón y ribavirina). Aunque su uso está discutido por la cantidad de efectos secundarios que produce, sí ha demostrado reducir el riesgo de cáncer de hígado, por lo que en determinados sujetos, especialmente pacientes jóvenes y en buena situación física, puede plantearse su uso.

Las hepatitis autoinmunes pueden tratarse con corticoides, que ayudan al reducir los autoanticuerpos circulantes que atacan al hígado. Los enfermos con hemocromatosis a veces necesitan extracciones de medio litro de sangre cada dos meses para eliminar el exceso de hierro.

Los pacientes con riesgo de sangrado por varices recibirán medicamentos como el propranolol para reducir la presión de las venas y evitar el sangrado.

No es recomendable que los pacientes tomen aspirinas o antiinflamatorios, por el riesgo de producir retención de líquidos y empeorar la ascitis. Hay que tener mucho cuidado con fármacos como los que se usan para el insomnio, por la depresión, por el riesgo de dormir en exceso al paciente o de favorecer la aparición de encefalopatía hepática.

En pacientes alcohólicos, en los que es frecuente que a causa de una dieta poco equilibrada haya déficit vitamínicos, puede ser útil la administración de vitaminas B y C y de ácido fólico.

El trasplante hepático es una opción terapéutica que debe considerarse en todo paciente con cirrosis hepática avanzada. Sin embargo, muchos enfermos no serán tratados mediante esta técnica. Se indica el trasplante cuando la expectativa de vida de la persona con cirrosis es inferior a la del trasplante, es decir cuando surgen las descompensaciones.

Hay que tener en cuenta que el trasplante es un tratamiento agresivo, de alto riesgo durante la intervención y posteriormente, y que la disponibilidad de hígados, incluso en un país como el nuestro en el que la tasa de donaciones es muy alta, es limitada. Por lo tanto, se debe valorar si el riesgo del transplante es mayor que el de no hacerlo o viceversa. Cuando el paciente comienza con ascitis no controlada, encefalopatía hepática, ictericia intensa, sus expectativas de vida son escasas: ése es el momento de plantearse el transplante.


Pronóstico

La superviviencia de los pacientes con cirrosis hepática compensada (enfermos que nunca han tenido ascitis, hemorragia digestiva o encefalopatía hepática) es relativamente prolongada. La mayoría vive más de 10 años. Sin embargo, una vez que la cirrosis se ha descompensado el pronóstico es malo en un periodo corto de tiempo. La probabilidad de seguir vivo tres años después de la descompensación es de solo un 30%.

Es importante el seguimiento de los pacientes para intentar evitar la aparición de complicaciones y las descompensaciones. De ese modo se puede ayudar a que la persona viva más tiempo y mejor. Una vez diagnosticada la cirrosis el enfermo deberá seguir revisiones por su médico de cabecera o especialista que le hará indicaciones precisas sobre su tratamiento, tanto en las fases compensadas como en las descompensaciones.

Algunos individuos precisan, con el tiempo, transfusiones de sangre por la anemia que presentan, o vaciados frecuentes de la cavidad abdominal (paracentesis evacuadora). Cuando esto ocurre con frecuencia es útil programar los tratamientos en función de las necesidades de cada individuo, para evitar que tenga que acudir a urgencias. En muchos hospitales existen unidades denominadas 'Hospital de Día', donde se puede programar la visita del paciente, al que se hacen los análisis y se transfunde sangre o se extrae líquido si es necesario.



Recorte periodístico

"...La República Argentina tiene un consumo aproximado de 80 litros de vino por habitante por año, por lo que ocupa el cuarto lugar después de Francia, Italia y España. El consumo de determinados tipos de bebidas alcohólicas varió en el último tiempo: mientras que de whisky se bebía 400 ml por habitante y por año en 1971, en 1975 subió a los 760 ml. Un 90 % más. El consumo de cerveza aumentó notablemente -en la década finisecular- entre la población más joven. El alcoholismo ocasiona daño económico a la sociedad. La mujer, probablemente por su menor cantidad de deshidrogenasa alcohólica en la mucosa gástrica que no le permite metabolizar el etanol como el hombre, es más proclive a sufrir trastornos derivados del excesivo consumo. Mientras la adicción saca a luz trastornos previos de la personalidad, puede -desde el punto de vista psiquiátrico- producir estados amnésicos lacunares, intoxicación patológica, delirium tremens, alucinosis aguda alcohólica, síndrome de Wernicke, paranoia alcohólica, síndrome de Korsakoff y delirio alcohólico crónico. Prácticamente afecta a todos los órganos del aparato digestivo y a las gónadas masculinas. Sobre el hígado actúa produciendo, en forma progresiva, hígado graso, hepatitis y cirrosis."
fuente:
http://zonamedica.com/gastroenterologia/hepatopatias-cirrosis/





Fuentes:

http://elmundosalud.elmundo.es/elmundosalud/especiales/2003/12/cirrosis/index.html
http://www.invdes.com.mx/anteriores/Agosto2001/images2/cirrosis.jpg
http://www.es.wikipedia.com/cirrosis.htm/


Comentario: No tomen Alcohol les digo!!!, y si lo toman, modernse, sino van a terminar con un higado maltrecho, y si el problema es hereditario, consulten a su medico de inmediato =)
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