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Te veré marchar, querida hermana

Hoy tengo el agrado de escribir con mi pequeña hermana aquí a mi lado. Pero no es de esas hermanas que te pelean, que te hacen problema por todo, ni las que te buchonean, no, no. Estoy con una de esas hermanas que jugaron conmigo cuando era chiquito. Una de esas hermanas que nunca se enojaron, aún si les pegás, gritás, te enojás, zapateás. Que no te guardan rencores. Esas que saben que venís, y te esperan en la puerta para darte una bienvenida igualmente especial cada día. Así que, estoy con Malenita, mi querida hermana de cuatro patas, una linda bóxer de diez años. Y si, la considero una hermana, porque cada vez que tuve que llevarla al veterinario por alguna urgencia, lloré tanto como cada vez que mi papá volvía del hospital, con una sonrisa forzada, para que el cáncer parezca poca cosa. Porque cuando la trajeron, yo era un nene que jugaba, y ella jugaba conmigo. Dormía en mi habitación. Me rompía cualquier cosa que encontrase. Cuando yo me sentía mal, ella estaba conmigo. Siempre. Y así era con todos. Hoy, nuevamente, y es posible que por última vez, yo soy quién le hace compañía.

A veces, y valga la obviedad decirlo, vas por la calle, mirando como la gente se caga una en la otra. Como van con esa cara de orto, porque otra cosa no es. Tocan bocina sin necesidad. Se insultan. Se chocan. Se empujan. Y entre toda esa mierda, volvés a tu casa, y te encontrás con una cosa peluda a la cuál no le importa nada, y te viene a saludar con la misma alegría todos los días. ¿No son seres inteligentes? Está bien, no tengo ninguna prueba. Pero al menos tienen la constancia que a muchos nos gustaría tener, y la perdemos entre tanta basura. Te chocás con estos seres en la calle, acostados en el suelo, a veces pasando frío, lluvia, hambre, pulgas, peste. Tendele la mano a uno, y te va a acompañar toda la vida. Tendele la mano a tu compañero de banco, y seguramente la suelte y se voltee cuando tenga ganas.
Lo que yo encontré en esta pequeña bóxer, es lo mas lindo que pude encontrar en las personas que mas quise. ¿Qué mas puedo pedir? Reímos tanto. Jugué tanto. Noches frías de las cuáles me protegió, porque esta perra solía abrazarme para dormir. Si, abrazaba, y dormíamos tapados. No puedo entonces, quererla menos que una persona. Porque me dió todo lo que pudo. Y eso, no se encuentra siempre. Hay gente que te da un poco, otros que no te dan nada, de vez en cuando te cruzás algunos que te dan incondicionalmente. Al fin y al cabo, si la razón es lo que nos aleja del resto de los seres vivos, la emoción, es lo que nos acerca. Somos seres muy emocionales. Por lo que yo me relacioné de esa manera con ella. Es por eso que la considero una hermana, pero sin histeria humana.

La única cosa en el mundo que podía interferir con ternura en cualquier cosa que yo estuviera haciendo. No importa cuán importante sea, con la mirada bastaba para recordarme todo lo que sentía, frenar un poco, y darle al menos una caricia, es lo único que te piden, además de comida, pero si tuviesen de dónde conseguirla, lo harían. Solo te piden afecto. Aprendí que todas esas cosas a las que nos acostumbraron, esas cosas las cuáles nos hicieron ver como importantes, no lo son. ¿Subrayar este texto con lo importante resaltado en negrita? ¿Resolver este cálculo? ¿Resumir esto? Si, luego. Puedo decir que con ella aprendí. Aprendí mucho. Aprendí a valorar otras cosas. Aprendí que en la vida que llevo, pocas cosas son verdaderas.
Y tengo que decirlo, la única que me defendía ante reproches injustos de mi familia, era ella. Ella era la que gruñía por mi mientras me sacaban la computadora y las salidas. Ella era la que se ponía entre mi y mi viejo, si me elevaba el tono de voz. Así también fue por ella, la primera y única vez que golpeé a mi papá. Tan sólo había agarrado una zapatilla. Si, una mísera zapatilla. Y la tenía en la boca. Recibió un golpe injusto. Fue realmente injusto. Recuerdo haberle dicho "no es culpa de la perra que vos hayas fumado tanto y te vayas a morir". Tenía doce años yo. Le pegué una piña en la cintura, y lo empujé. Me llevé a la perra conmigo a la habitación. Fue la única que me acompañó durante el día.

También recuerdo que cada nota baja, era un sermón, un grito, y un intento de castigo. Era mirarme mal durante todo el día. Que no me respondan. Que me respondan mal. Hablarle a alguien de tu familia, y que por una nota de una materia, te hagan eso, al menos a mi, me dolía. Y acá estaba ella siempre. A ella no le interesaba. Y me llenaba de baba con sus besos, me dejaba empapado en baba y pelos. Pero no importa, porque al fin y al cabo, eso no me convierte en una mala persona, ni en un vago, ni en un idiota, ni en un sucio, ni en un forro. Eso sólo me podía llegar a causar gracia. Sólo podía llegar a alegrarme. No se como algo así puede amargar a una persona. No se qué cosas tuvieron que pasar, para que algo así te pudiera traer problemas. ¿Tenés un chupón de una pendeja del colegio? Capo total. La piba te hizo el chupón con olor a la verga del pibe del colegio de a la vuelta, y a la semana se olvidó. Capo total. Ah, ¿tenés olor a perro? Asco. Blaf! Gente idiota.
"Bajame un poco la guitarra que no escucho la TV". Ni se gastaron en recordar que era un bajo. Tampoco se gastaron ni gastan en bajarme la TV cuando programo, leo o intento dormir. Pero ella no. Ella nunca se quejó. Y si yo le decía "el bajo", lo iba a olfatear. Al menos, recordaba el nombre.

Y esa capacidad única de molestarte, y hacerte reír. "Mirá, te estoy masticando las zapatillas, sabías que son las únicas que tenés, no?". Lo único que hacía, luego de cinco segundos de haberme enojado, era correr, mover el rabo, frenar y mirarte como diciendo "vení y agarrame". Eso te saca una sonrisa, porque nunca dejan que se te vaya la niñez y termines corriendo por el patio a una cosa que nunca vas a alcanzar. Pero no importa. Después toman agua de la manguera los dos y el día sigue normalmente.
Y así como a mi vieja se le están viniendo los años encima, a ella se le vinieron todos juntos. Cataratas, artrosis, dolor, vómitos, tristeza. Pero cuando tiene la mas mínima energía, te levanta el brazo con el hocico para que no la olvides, para que no olvides que a ella le gustan las caricias en la panza y en el cuello. Y para que no te olvides de taparla cuando hace frío, o para ver si te sobró algo de la comida que prepararon. Al menos, si tienen un interés, no necesitan disfrazarlo de mentiras. Es por eso que no me llevo con la mayoría de las personas. Porque te mienten descaradamente. Quieren ser lo que no son, y que te creas una sarta de idioteces que nunca ocurrieron.

Es cierto, puede ser muy impulsiva. Se puede escapar. Ladrar aunque no haya nada. Comer algo que dejes arriba de la mesa. Pero, ¿y nosotros? Nosotros somos peores. Hablamos aunque no valga la pena. Mentimos. Nos engañamos a nosotros mismos. Tenemos el ego por las nubes y el autoestima por el piso. Hacemos kilombo dónde no hay, y muchos se cagan en todo.
No puedo decir, entonces, que no se puede querer a un animal menos que a un humano. Y así como hace tres meses, estaba perfecta del corazón, pasó una noche horrible. Se desmayó. No durmió. Y ahora se fue bajo la cama, nos gruñe. Pero no puedo enojarme. ¿Saben la cantidad de veces que me han tratado mal por problemas en los que no tengo ni el mínimo de culpa? Que me gruña un poco, no es algo que le pueda reprochar.
Se queda sin aire, camina de a pequeños pasos, frenando. Las patas de adelante le responden con problemas. Y mira con rendición. Pero mueve el rabo, un poco al menos, cuando nos mira. Y hoy, después de tanto tiempo, recordó la aspiradora. La golpeó con la pata, ¡la tuvimos que aspirar! Si, le gusta que la aspiren.
Y como siempre, cometí el mismo error. El error de pasar menos tiempo del debido, ahora se convierte en una culpa que sé que será intensa durante varios meses. Las cosas no se revierten, mientras haya movimiento, las cosas suceden, y a eso le decimos tiempo. Tendrán que pasarme muchas cosas para aliviar lo que siento. Y con ella, sería la octava vez. La octava vez en casi cuatro años que conozco la pérdida de un ser sumamente apreciado. Y si bien, hay errores que sigo cometiendo, y que seguiré haciéndolo porque como ya dije, primero somos emocionales, luego pensamos, hay algo que pude entender, y que me gustaría que entiendan, y es el motivo de por qué puse esto en Locuras.
No hay que ocultar lo que uno siente. Ese es el gran problema actualmente. Las personas no podemos ser quiénes somos, porque nos han reprimido, nos han puesto en una situación dónde casi nos obligan a mantener una imagen falsa de nosotros mismos. En algunos casos, ni cuenta se dan de eso. Yo perdí a mi viejo, y en un lapso de un año (si, un año y monedas) perdí seis amistades. Y yo no le digo "amigo" a cualquiera. Creo que conocí la muerte desde varios lados, desde la enfermedad, desde la "inseguridad", desde los accidentes. Pero hoy estoy sonriendo. Le sonrío a Malenita, así como pude sonreír la última vez que abrazé a mi papá. Así como mi amiga me sonrío momentos antes de irse.

Así como sonreí cada última vez que pasé con esas personas. Así como sonrío con cada recuerdo. Con cada chiste, con cada vez que el llanto no te gana. Y es que, si bien no soy un sabio, ni un tipo inteligente, ni culto, ni programador eficiente, ni una pareja coherente, aprendí algo. Si hay algo que nos quieren quitar ciertas personas, son la valentía, la alegría y la tristeza. No nos quieren valientes. Nos quieren cobardes. Nos quieren con miedos, pero no quieren que los enfrentemos. No nos quieren alegres por la tranquilidad, nos quieren felices por comprar una Coca Cola. Y no nos quieren tristes, nos quieren enojados, frustrados e iracundos, porque es ahí cuando estamos mas lejos de pensar. Y son de cada uno de los hechos de la vida, de los cuáles podemos aprender algo. Desde el mas mediocre, al mas relevante. Y podemos aprender de cualquier cosa. Nunca tienen que dejarse sobrellevar por los problemas, y mucho menos rendirse si vale la pena solucionarlo. Se los dice alguien que, como muchos otros, cayeron y se frustraron incontable cantidad de veces. ¿Y algo extra? La sonrisa. El humor. Hoy actualmente, me río de cómo el doctor de mi viejo, por estar interesado en la plata, hizo una tramoya que a mi viejo le terminó costando la vida.

Si, me puedo reír de eso. Y literal, ¿cómo alguien puede ser tan hijo de puta? jajaj O sea, loco, ¿tan hijo de puta podés ser? JAJAJA Media pila loco me mataste a mi viejo que lo amaba con todo mi corazón . No puedo entender esas cosas, y de ahí nace la risa, cuando vemos algo que nos parece ilógico, increíble. Por eso nos podemos reír del humor negro, o de un chiste boludo de una situación extremadamente inocente... "un osito se cayó de un quinto piso, te causó gracia?"-"No"-"Al osito tampoco". OK NO. La risa y la alegría nos llenan de optimismo, de ganas, de energía para continuar, de energía para pensar, analizar y aprender. Enojados, iracundos o acurrucados bajo la mesa, no aprendemos nada. Estas cosas, al menos a mi, me dan miedo. Perder a un ser querido, da miedo. Pero a la mierda, hay que bancársela. Como escuché una vez por ahí, "Supermán no tiene huevos, cualquiera se la banca si las balas no te hacen nada, volás y tirás rayos por los ojos". Aparte es un amargo, aceptemos eso. Se que hay gente que la pasó y pasa peor que yo. Pero también se que hay personas que viven en una nube de pedos, que tienen una vida mucho mas tranquila, y que, por edad o lo que sea, no prestan atención a estas cosas. Viven pensando en la imagen, en las reglas, en esto, en el otro, y se olvidan, que las cosas podían funcionar de otra manera. Va, mejor dicho, no lo saben, porque para olvidar algo, tenés que haberlo vivido, y ya nacimos con el mundo funcionando así.



Gente, si alguno tiene un problema, no saquen el supermán de adentro, saquen una sonrisa y sigan adelante. Porque el final nos llega a todos, y es mas que seguro, que cuando nos llegue a nosotros, nos arrepentiremos de tanto. Sonrían y saluden muchachos, sonrían y saluden, que al parecer, según me dijeron, la vida es corta! Acá con la gorda peluda les mandamos un abrazo (:
Y de yapa! Porque no hay nada mejor que reír un poco, que para eso entramo acá viteh, para reir un poco, porque quizás, si alguno le pasa como a mi, encontrar alguien con quién reir de verdad, lamentablemente, es muy difícil, les dejo a mis comediantes favoritos:



link: https://www.youtube.com/watch?v=JQDHK-MuNkA
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