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Ted Bundy, el asesino más famoso de EE.UU

Theodore "Ted" Robert Cowell Bundy nació el 24 de enero de 1946 en Burlington, Vermont (Estados Unidos). Fue hijo biológico de un veterano de guerra al que nunca conoció y de Louise Cowell. Vivió sus primeros cuatro años de vida en casa de sus abuelos maternos; tiempo en el que le hicieron creer que su madre era su hermana mayor y que sus abuelos eran sus padres, para proteger a Louise de la condena social de la época contra las madres solteras.

A los cuatro años Louise Cowell y Ted se mudaron a Tacoma (Whashington) para vivir con otros parientes. Su madre se enamoró de un cocinero del ejército llamado Johnnie Culpepper Bundy; posteriormete se casaron, obteniendo Ted el apellido Bundy, que conservaría toda la vida.

Durante su adolescencia se dedicaba a robar autos y objetos de lujo para presumir del estilo de la clase media-alta, que tanto deseaba.

En la primavera de 1967 entabló una relación amorosa con Stephanie Brooks, una joven hermosa procedente de una buena familia. Cuando Stephanie se graduó en Psicología en 1969 decidió cortar con Bundy, ya que había notado una extraña personalidad en Ted. Tardaría mucho en recuperarse de la ruptura. Le escribió cartas a Stephanie, pero no sirvieron de nada.A causa de sus problemas amorosos, abandonó sus estudios; inscribiéndose más tarde en la Universidad de Whashington, en Derecho.

Por esta época, Ted Bundy inició un romance, que duraría varios años con Meg Anders. En las relaciones sexuales, Bundy le pedía a Meg que se quedara completamente quieta, emulando un cadáver; solo de esta forma podía alcanzar el clímax.

En un viaje de trabajo, Ted se reencontró con su antigua novia Stephanie, que quedó impresionada por el enorme cambió experimentado por Bundy. La chica volvió a enamorarse de Ted Bundy, pero este, repentinamente, terminó con la relación. Stephanie no volvió a tener contacto con Bundy, pero dejó marca en su psique: la mayoría de las víctimas de Bundy tienen las mismas cualidades físicas que Stephanie: mujeres blancas, cabello negro lacio y peinado con raya en medio, atracticas, etc.

Bundy empezaba a cometer pequeños hurtos en casas y comercios, siempre en estado de embriaguez. En su juventud empezó a espiar a las chicas mientras se cambiaban de ropa, también leía revistas pornográficas y después lecturas en las que el condicionante de la sexualidad era la violencia.

Los primeros indicios de su personalidad se dieron en 1972. Haciendo el amor, le presionó el cuello de su pareja hasta asfixiarla; esta se quejaba, pero Bundy solo soltó cuando llegó al clímax.

Poco después, empezó a perseguir a chicas por callejones oscuros. Su primera vez, armado de un tablón de madera, fracasó, ya que la chica entró en su casa antes de cruzarse con Bundy. Excitado por esta experiencia, empezó a perseguir a otras mujeres; llegó a golpear a una mujer con una porra y huyó corriendo presa del pánico.

Con el tiempo, perfeccionó la técnica y se convirtió en un asaltante bastante competente. Pero estas actividades ya no eran suficientes para él, quería algo más. El 4 de enero de 1974, Bundy golpeó con una barra de metal a Joni Lenz en la cabeza, mientras esta dormía en su cuarto. Después, armándose con una pieza de la cama, penetró vaginalmente a Joni Lenz, desgarrándola. Al día siguiente la chica fue encontrada tirada en medio de un charco de sangra. Sobrevivió, pero quedó en coma durante varios meses y sufrió daños cerebrales permanentes.


Una semana después, Ted Bundy mató por primera vez. La víctima fue Lynda Ann Healy, estudiante de psicología de veintiún años y que trabajaba con niños retrasados. Bundy entró en la casa de Lynda, la dejó sin sentido con un fuerte golpe, la amordazó, le quitó el camisón (que colgó de un armario), y volvió a hacer la cama de Lynda. Después la sacó por la ventana. No se sabe con exactitud cuánto tiempo la tuvo retenido, pero probablemente no fue mucho; antes de deshacerse del cuerpo en los bosques próximos a Seattle. Su primer asesinato le provocó miedo, un miedo que desaparecería seis semanas después, tiempo que tardó en volver a matar.

Ted Bundy perfeccionó una técnica que consistía en llevar un brazo en cabestrillo y libros en el otro; pedía ayuda a las jóvenes de la zona para ayudarlo a entrar en el coche. Ayudado de esta treta y de otras artimañas, consiguió raptar, torturar, violar, sodomizar y asesinar a once mujeres en 1974 antes de cometer su primer error crítico: Haciéndose pasar por policía, convenció a Carol DaRonch para que subiera a su coche, pero la muchacha tuvo la buena idea de defenderse cuando él trató de maniatarla. Tras una lucha frenética, logró escapar. Esa misma noche desapareció una mujer de 17 años.

El clamor que se levantó en Utah probablemente lo obligó a volverse más cuidadoso en su manera de actuar y a trasladar su centro de operaciones a Colorado, a donde se dirigió, en una caza sin fin, al volante de su querido Volkswagen. Tres asesinatos más tarde, su racha se vio interrumpida cuando un agente de policía de Utah lo vio conducir sin rumbo fijo por un barrio residencial a altas horas de la noche y le mandó parar el coche para inspeccionarlo. Dentro del Volkswagen, el agente encontró unas esposas, una piqueta, una media, un pasamontañas, varios metros de cuerda y algunos jirones de sábana blanca. El agente requisó el material como posible prueba inculpatoria y advirtió a Bundy que le llegaría una orden judicial por posesión de instrumentos de robo.

Tras ser arrestado, el 23 de febrero de 1976 comienza el juicio contra Ted Bundy por secuestro agravado. El acusado llega a la sala confiado y dueño de sí mismo pensando que no había suficiente evidencia en contra suya. No previó el impacto que tuvo la declaración de Carol DaRonch.

Las pruebas periciales al Volkswagen sedán de Bundy habían tomado un poco de tiempo, pero las muestras de cabello tomadas coincidían con las de dos mujeres asesinadas. La policía de Colorado levantó el cargo de asesinato el 22 de octubre de 1976.

En 1977 Bundy fue trasladado a la cárcel del condado de Garfield para encarar este nuevo proceso. Durante los preparativos del juicio, Bundy decidió defenderse a sí mismo ante la supuesta incapacidad de sus abogados, a quienes despidió.

Con tanto trabajo ante sí, se le permitió visitar la Biblioteca de la Corte de Aspen. Nadie imaginaba que la verdadera estrategia era intentar escapar. Asombrosamente, lo consiguió. Era el 7 de junio de 1977.Durante la hora de la comida, se fue al segundo piso a dar una vuelta por la biblioteca. Unos minutos después, una mujer vio cómo un hombre saltaba sobre el césped y se iba cojeando calle abajo. Caminó por la carretera y encontró refugio en una cabaña deshabitada que se hallaba en lo alto de Aspen Mountain; estuvo allí dos días. Volvió a salir, vagó en círculos y robó un cadillac. Una semana después de su fuga, la policía lo capturó a unas cuantas manzanas del lugar del que se había fugado.

Durante seis meses, los argumentos legales fueron interminables. El fiscal quería conectar a Bundy con las otras chicas desaparecidas en Utah. El 31 de diciembre de 1977, a las 07:00 horas, un guardia de la prisión de Garfield County dejó la bandeja del desayuno en la puerta de la celda de Bundy y vio una figura que dormía en la cama, pero la figura era solo una pila de almohadas y libros. Un agujero en el techo mostraba cómo Bundy había escapado ayudado por un cuchillo de sierra. Cuando se dio la voz de alarma, ya estaba en Chicago.

Ted Bundy atravesó Estados Unidos y se estableció en Florida. Alquiló una habitación en Tallahassee haciéndose pasar por estudiante de posgrado en la Universidad Estatal de Florida. Su penúltimo ataque fue devastador. Durante las primeras horas del 15 de enero de 1978, vestido con ropa oscura y armado con una cachiporra, atacó a su víctima número dieciocho, Lisa Levy. Luego se volvió hacia la compañera de habitación, Kathy Kleiner, que seguía durmiendo, y le golpeó en la mandíbula con tal fuerza que varios de sus dientes se encontraron después entre las sábanas manchadas de sangre. Pasó a otra habitación, golpeó y estranguló a Margaret Bowman. Ésta fue su víctima mortal número diecinueve. Con las fuerzas asombrosamente enteras, detuvo la carnicería. Mientras volvía a la seguridad de su habitación, Bundy hizo una parada frente al apartamento de Cheryl Thomas, estudiante de danza de veintiún años de edad, que estaba dormida en su cama. Consiguió entrar, le destrozó la mandíbula de varios porrazos, dejó la media que usaba para cubrirse y una gran mancha de semen en la cama ensangrentada y escapó a toda prisa. Cheryl Thomas no murió.

El 9 de febrero de 1978, Bundy secuestró y violó anal y vaginalmente a Kimerly Leach, una niña de doce años.

A los pocos días, estaba conduciendo de manera tan errática que otro agente de policía, sospechando algo, le mandó parar: era la noche del 14 al 15 de febrero. Tras una refriega fue detenido. Pidió al agente que lo detuvo que lo abatiera de un tiro. Ya no volvería a estar libre nunca más.

Ted Bundy se enfrentó a dos juicios por asesinato. El primero, por el juicio de la fraternidad (Margaret Bowman, Lisa Levy) comenzó el 25 de junio de 1979 y el segundo, por el homicidio de Kimberly Leach. Estos juicios provocaron una marejada de publicidad y expectación en todo Estados Unidos. Bundy era visto como la encarnación del mal. Miles de pesadillas giraban en torno a la imagen de este despiadado asesino. Al mismo tiempo, docenas de jovencitas con cabello largo, lacio y negro, le enviaban cartas ardientes y le declaraban su amor. Varios testimonios y pruebas culparon a Ted Bundy por los asesinatos, y aunque protestó que no era un juicio justo, el jurado decidió, tras siete horas, que Bundy era culpable. Se le condenó a la pena de muerte en la silla eléctrica.

Echada la suerte de Bundy, cuando ya no podía cambiar su situación jurídica, adoptó la decisión de confesar sus crímenes al Dr. Bob Keppel, jefe de investigadores del Departamento de Justicia del Estado de Washington. Keppel asistía a las sesiones con Bundy armado únicamente de una grabadora, para conservar los testimonios del asesino. Fue así como el mundo se enteró de que Bundy conservaba por algún tiempo en su casa los cadáveres de sus víctimas como trofeos y de que practicaba la necrofilia.

Finalmente, a las 07:04 horas, Ted Bundy fue ejecutado en la silla eléctrica. Tuvieron que aplicar la corriente en dos ocasiones.


Afuera de la cárcel numerosas personas esperaban la noticia y cuando el vocero de la institución declaró la muerte de Bundy, se escucharon vítores y aplausos. Fueron lanzados también fuegos artificiales. Mucha gente quemó muñecos con la efigie de Bundy. El ambiente era de algarabía y gozo.






La figura de Ted Bundy ha dado lugar a muchas películas, documentales y libros; a continuación os dejo unos cuantos:



link: https://www.youtube.com/watch?v=BybYDcMGX2o




link: https://www.youtube.com/watch?v=cMBxpriKY8k




link: https://www.youtube.com/watch?v=3PfEyGxe-mM




link: https://www.youtube.com/watch?v=G9Ywcx-dMZ8




link: https://www.youtube.com/watch?v=7R7NQlmkF_M


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