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Tengo más de 30.. vivo con mis padres






A Manuel Rodríguez Salcedo le dicen sus amigos que madure, se independice y busque un trabajo. Que ya no viva con sus padres, se case o consiga una novia. Él se entristece pero no se deja vencer y sigue apoyando y viviendo con su familia.

Sin la necesidad de independizarse y tener un trabajo fijo, Manuel –o Meny, como le dicen sus amigos– de 34 años, aún vive con sus padres quienes, por su edad avanzada y problemas de salud, necesitan de la ayuda de su hijo menor.

En la misma situación que Meny se encuentran “Margarita”, de 31 años, una egresada de Educación Física convertida en recepcionista; “Emilio”, de 33 años, ingeniero en Sistemas y “Ana”, de 42, una capturista de datos con sólo la prepa terminada.

Todos son mayores de 30 años y siguen viviendo en la casa paterna, algunos hasta con sus parejas e hijos, un fenómeno que se observa cada vez más en la ciudad, de acuerdo con estudiosos del tema.

Manuel estudia la maestría en Estudios y Procesos Creativos en Arte y Diseño en la UACJ, con una beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Gracias a esa ayuda mensual es como solventa los gastos de la casa, ya que la pensión recibida por su padre no alcanza.

Meny también tiene que lidiar con comentarios funestos. “Tienes que madurar, ya salte de tu casa”, le machacan regularmente amigos y algunos familiares.

Pero él se defiende. “-Mis papás- han hecho mucho por mí y yo quiero hacer más por ellos, no me importa lo que los demás me digan”.

Y en este trajín diario Meny alcanza algo de redención cuando algún conocido que ha perdido a sus padres o comprende su situación le comenta: “Qué más quisiera yo estar con mis papás para ayudarlos, quisiera que aún vivieran como los tuyos”.

Con todo y pareja

Patricia Juárez Mendoza, psicóloga del Centro de Atención Psicológica (SURE), dice que algunas veces la burla emitida hacia las personas adultas que siguen viviendo en la casa de sus padres es inevitable.

Y por lo tanto, que cada vez es más común que en la ciudad existan las familias extendidas, es decir, que los hijos e incluso sus respectivas parejas vivan con ellos, explica.

Tal es el caso de “Margarita”, quien con tres hijos y su pareja, vive en la casa de sus padres.

“Vivo aquí porque tengo la facilidad de que mi mamá cuide de mis hijos y pues le dije a mi novio que se viniera a vivir conmigo”, dice esta egresada de Educación Física de 31 años, que ante la falta de oportunidades, se cobijó como recepcionista de una empresa.

Con su madre, que también trabaja y cuida de sus tres hijos, “Margarita” y su novio forman una familia extendida de seis personas en una casa, sin incluir las mascotas a las cuales cuidan y mantienen.

“Si tuviera un trabajo bien pagado buscaría un departamento, pero con el poco salario que mi novio y yo recibimos no podemos mantener a los hijos ni cubrir los gastos de la casa”.

Más difícil de lo que parece

La psicóloga Patricia Juárez Mendoza indicó que la cultura mexicana está muy ligada a la familia, por lo que salirse de la casa es algo más difícil de lo que parece.

Reveló que existen situaciones en las que las personas, por comodidad o por estabilidad emocional, no buscan un hogar propio.

“Emilio”, ingeniero en Sistemas Computacionales, quien se desempeña como programador de una empresa, es un reflejo de esa situación.

Tiene 33 años y aún vive con sus padres a pesar de tener un trabajo estable y bien remunerado. “Yo ni de chiste me salgo de aquí, no me conviene, así puedo ahorrar y no tengo que hacer muchas cosas en la casa”, dijo.

La situación de “Emilio” ha generado que integrantes de su familia lo vean como alguien que no tiene vida propia y que no sabe valerse por sí mismo, aun cuando trabaja en una compañía reconocida y con un puesto de ingeniero.

La especialista de SURE dijo que los problemas económicos, el miedo y la comodidad de asumir la responsabilidad completa de vivir “solo” son de las circunstancias más comunes por las que se forman las familias extendidas.

Además, indicó que aún existe la tendencia por parte de la mujer de no salirse de su casa hasta que contraiga matrimonio, lo que podría generar un problema al momento en que los padres deseen privacidad en su propio hogar.

Un ejemplo de ello es “Ana”, quien a sus 42 años sigue soltera y vive con su madre.

“No tengo esposo, ni hijos y con el salario que gano no me alcanzo para rentar algo para mí, y pos para qué me salgo, así puedo ayudar a mi mamá también con cualquier cosa y le hago compañía”.

Para Manuel Rodríguez, el estudiante de 34 años, es fundamental el apoyo que les brinda a sus padres para poder subsistir y salir adelante aunque la tenga que hacer hasta de enfermero para atenderlos.

“Algunas veces los hijos le echamos más al lomo en vez de quitarles peso”, dice al describir que algunas personas por comodidad siguen viviendo con sus padres a pesar de contar con un trabajo bien remunerado.

La psicóloga mencionó que en algunas situaciones, el ambiente familiar sobrecargado con más de tres miembros suele ser limitante y muy rígido, razones suficientes para que algunos de ellos busque su propio hogar.

“Pero también dentro de las familias extendidas se crea un lazo más fuerte de apoyo y de cercanía entre los miembros que ayuda a sobrellevar las crisis y las cuestiones emocionales”, remata la experta. (Stephanie Starke/El Diario)
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nosoynadie00

te salvo el post

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nosoynadie00

@abraham_ford no creo que una menor sea tan trola

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Rockinthenite-

Ta flaco el ganado

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