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Tiempos muy complejos y el modelo ¨prueba y error¨

Los conductores de la economía en la actual administración ofrecen la sensación de ser profesionales que transitan sin destino sobre un terreno barroso, resbalan y caen repetidas veces, se incorporan a medias y tratan de continuar – ya irremediablemente enlodados – hacia una utópica meta: llegar a las elecciones de 2015 sin una crisis. Utilizan un modelo cuyo objetivo inicial ya es probadamente inalcanzable.

Cuando no se puede lograr un objetivo es porque se planificó mal o se ejecutó mal. Repetir en forma constante un conjunto idéntico de acciones y esperar que el resultado sea diferente es un acto de fe con poca racionalidad que afecta en forma negativa a toda la población.

Ya no se menciona el crecimiento y mucho menos la inclusión social porque ahora solo pueden trabajar para evitar una crisis, y son tantos los problemas que deben enfrentar que hasta ese obligatorio objetivo aparece como inalcanzable. Han sido consistentes en un solo aspecto: sus decisiones siempre han sido tomadas sin análisis previo de posibles resultados, con el método de prueba y error. Esto es, tomar la iniciativa siempre y si no se obtiene el resultado esperado tratar de corregir el error.

Respecto del conflicto que impide el pago de la deuda externa lo concreto y novedoso son los excesos cometidos por el juez interviniente, que optó por bloquear los pagos de todos los títulos afectando personas o inversores que nada tenían que ver con el litigio entre la Argentina y los fondos especulativos.

El Citi, un banco con mas de 100 años en el país ha presentado en Nueva York una queja en forma de apelación jurídica señalando que se está obligando a su sucursal de argentina a violar las leyes de alguno de los dos países, y que el juez lo ha colocado en una situación insostenible potencialmente penalizable por la justicia argentina o norteamericana según lo que hagan.

No pueden – y tienen razón – distinguir los bonos con legislación argentina que fueron emitidos para indemnizar a Repsol de los otros y ataca en las cortes norteamericanas las facultades de Griesa para bloquear pagos. Argumentan que había sido el mismo juez quien previamente había dicho que no tenía esa facultad.

Por su parte, la administración actual ha decidido un salto al vacío – si el Congreso lo aprueba, algo que ocurrirá dada su actual composición – que implica la monumental e improbable tarea de rescatar la totalidad de los bonos emitidos y reemplazarlos por otros.

En ese resbaloso territorio del plano internacional se consume la poca credibilidad que tenía el gobierno ante el mundo civilizado.

En lo interno: se ha caído el consumo abruptamente y el PBI caerá más de 3% en 2014. A pesar de ese resultado la administración insiste tozudamente en impulsar el consumo y la actividad con las mismas medidas monetarias de siempre aumentando simultáneamente el control sobre la actividad privada mediante la ley de abastecimiento cuando en realidad es la escasez de divisas lo que frena cada vez mas la vida económica.

Hasta un estudiante poco aplicado sabe que es absolutamente imposible sostener las reservas, detener las importaciones y aumentar la producción y el consumo, todo al mismo tiempo.

Junio tuvo un déficit público muy elevado, y el Banco Central emitió casi $24.000 millones (tres veces más que un año atrás) debido al exótico aumento del gasto primario de esta administración (primario es lo que se gasta sin contar los intereses de la deuda interna y externa) que también subió 60% anual.



Este es el terreno más peligroso, pero los responsables no reaccionan y ni siquiera mencionan el tema. Es verdaderamente preocupante tanto la situación en si como la actitud de los responsables.

El año pasado, el gasto público ya mostraba una aceleración muy fuerte. Este año creció muchísimo más, casi 50%. Está trepando a una velocidad que genera una inercia propia, algo muy delicado porque cualquier otro problema, aun uno pequeño en el sistema financiero puede desatar una inflación excesiva que dispararía otras variables económicas y sociales. Algo ya conocido.

Todos los economistas que no trabajan para o dependen de esta administración, sin excepción de ideologías lo señalan unánimemente pero una vez más los responsables no reaccionan y ni siquiera mencionan el tema.

Los subsidios son el ejemplo mas claro: tuvieron que ajustar las tarifas del gas, el agua y el boleto de colectivo pero igualmente este año llegarán a la monumental cifra de $ 220.000 / 240.000 millones contra los $ 134.000 millones en 2013, 80% más altos. Insostenible en el tiempo.

Como ya se dijo, en junio el gasto del gobierno fue enorme y superó en 24% a los ingresos y en el acumulado del primer semestre del año ya lo supera en diez puntos. Es un diferencial formidable y creciente.

Los ingresos subieron a un ritmo anual de 35% únicamente debido a la inflación porque ya no se pueden aumentar impuestos ni retenciones es decir que no hay mas fuentes de financiación interna y tal como parece, conseguir apoyo del exterior es una utopía.

El crecimiento del gasto público 2014, además de aumentar el impuesto inflacionario demuestra que en contra de lo que pregonan en soledad los actuales administradores la influencia expansiva sobre el nivel de actividad es nula.
Por el contrario, se ha iniciado una visible recesión que no necesita ser expuesta porque se percibe en todos los niveles de consumo del segmento bc1 hacia abajo.

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Este es un momento extraño: conviven un record de gasto, un record de inflación y a pesar o tal vez a causa de eso, se ha iniciado una clara recesión cuyos límites no pueden proyectarse con seriedad.

La administración persiste en lanzar planes para fomentar el consumo, la construcción de viviendas, la venta de autos, y de cualquier otra cosa. Sin embargo, no logra evitar la declinación muy fuerte del PBI a causa del menor consumo.

El descontrol fiscal financiado exclusivamente mediante emisión trae aparejado un descontrol monetario. Entre septiembre de 2013 y enero de este año, el Tesoro necesitó más de $ 80.000 millones que fueron cubiertos por el Banco Central.

La decisión de la ya destituida Presidente del Banco Central fue no retirar los pesos emitidos colocando letras en los Bancos. Esa decisión naturalmente presionó el mercado cambiario (oficial y paralelo) y durante ese lapso de cinco meses finales del 2013 el Banco Central perdió divisas por casi US$ 8.000 millones porque los operadores tenían pesos con los que comprar divisas y las tasas de interés eran bajas. Las bocas de salidas más grandes de divisas fueron el turismo e importaciones, porque hasta ese momento había cierta actividad económica.

Los pesos que el Banco Central emitió y no absorbió colocando letras, terminó tomándolos a la fuerza vendiendo dólares en el mercado cambiario y perdiendo reservas para parar la corrida que se generó.

El resultado final fue la devaluación de enero.

Después hubo meses tranquilos por el período de menores necesidades financieras del Tesoro y mayor oferta de dólares por la venta de la cosecha.

Pero fatalmente en lo que resta de 2014 las necesidades del gobierno serán prácticamente el doble que a fin del año pasado: más de $ 150.000 millones. El actual Banco Central tiene un lógico interés en esterilizar moneda. Pero no podrá absorber tanta emisión.

Ya hay muchos pesos en el mercado y obviamente han regresado las presiones sobre el mercado cambiario (la inflación prácticamente eliminó el salto del tipo de cambio nominal de enero) y ya fue necesario en estos días elevar la tasa de interés. Se avecinan meses donde el superávit comercial suele ser bajo. Se acerca el fin de la tranquilidad cambiaria oficial.

La gran duda es si una eventual segunda devaluación daría tranquilidad cambiaria como sucedió en los meses posteriores a enero de 2014. Ante una eventual segunda devaluación, la situación sería distinta porque el descontrol fiscal es más grave, el Banco Central está muy endeudado y tiene menos margen para absorber pesos colocando letras y si se aumenta mucho más la tasa de interés en medio de la recesión actual habría un verdadero problema.

Para completar un cuadro no muy agradable para la población, las exportaciones totales vienen en caída y se avecina probablemente una cosecha más baja que además se vendería a precios internacionales menores (si se confirma la tendencia actual).
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