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TOP 10: experimentos psicológicos que salieron de control



La mente humana es uno de los misterios más grandes que existen, misterio que, quizá, jamás logre desentrañarse por completo. Tan voluble es, que puede ser la responsable de ideas y conceptos revolucionarios o, por el contrario, de terribles manifestaciones de locura. 

La mente humana y la razón desarrollada a lo largo del lento proceso de evolución, es aquello que nos ha separado, en cierto grado, de nuestra naturaleza eminentemente animal. Las motivaciones que nos mueven como personas, nuestra personalidad, emociones y sentimientos son tan sólo unos de los misterios que encierra la mente, tratar de desentrañarla ha sido por muchos años una de las motivaciones principales de distintos científicos y pensadores de la historia. La psicología como ciencia, ha logrado desde sus inicios grandes avances en el intento de responder las interrogantes que se desprenden de los procesos mentales a través de métodos empíricos de investigación. Muchos han sido de gran ayuda, mientras que otros rayan en lo antiético y criminal. 
Presentamos un recuento de algunos de los experimentos psicológicos cuyos resultados no salieron como se esperaba:
Experimento en la cárcel de Stanford


El psicólogo social Philip Zimbardo decidió, en 1971, llevar a cabo un experimento con un grupo de estudiantes universitarios quienes aceptaron participar de manera voluntaria. El experimento de Zimbardo pretendía, en un lapso de dos semanas, comprobar la maleabilidad con que las personas se ajustaban e involucraban a roles sociales determinados. La manera en que dio inicio su experimento fue totalmente agresivo pues, de forma intransigente y unilateral, determinó los roles que adoptaría cada voluntario en una prisión ficticia, roles divididos entre guardias y prisioneros, a estos últimos los “arresto” de forma inesperada, incluso fuera de sus hogares. En sólo seis días la realidad forzada que había construido Zimbardo hizo que las personalidades de los estudiantes se viera modificada: mientras que los que representaban el papel de guardia dejaban aflorar tendencias psicópatas y sádicas, los prisioneros se sumergían en un estado de angustia y depresión.

El estudio Monster

La idea de este estudio era notar los avances o retrocesos derivados del tratamiento a dos grupos de niños huérfanos con problemas de lenguaje, uno de ellos de forma positiva y el otro de forma negativa. Al primer grupo se les trataba de una forma amable, siempre apoyándolos y reconociendo el esfuerzo y los avances obtenidos durante la terapia, mientras que el grupo tratado de manera negativa recibían un trato severo y agresivo ante las fallas o pocos avances que realizaban durante la terapia, esto les produjo serios problemas en lo referente a su salud mental.
MK-Ultra


El MK-Ultra fue un proyecto de la CIA que durante la década de los 50 y 60 dio cobijo a distintos experimentos de control mental y de psicología. Se dice que el filósofo y matemático Theodore John Kaczynski, mejor conocido como el Unabomber, famoso por enviar distintas cartas bombas, participó en este proyecto y que este fue uno de los motivos que propiciaron su alteración mental.


LSD aplicado a un elefante


El director del zoológico de Lincoln Park en Oklahoma, Warren Thomas, llevó a cabo, en 1962, un experimento sin sustento científico alguno. Pretendía inducir en un elefante el estado conocido como musth, característico de los elefantes machos, durante el que estos animales manifiestan un alto grado de agresividad acompañado por un aumento en los niveles de testosterona (hasta 60 veces más que en estado normal) además del aumento de las hormonas reproductivas. El sujeto de prueba fue un elefante de nombre Tusko, a quien se le inyectó una alta dosis de LSD (3000 veces la dosis humana) el resultado fue aparatoso: Tusko se derrumbó y, entre violentas convulsiones, murió instante más tarde.

Experimento Milgram

Tras los terribles sucesos del holocausto perpetrado por los Nazis durante la Segunda Guerra Mundial, corría la hipótesis de que existía algo mal en la mente de las personas involucradas en ello. Después de lo ocurrido surgió la interrogante: ¿los torturadores habían actuado con plena conciencia de sus actos o sólo obedecían órdenes? Stanley Milgram ideó entonces un sencillo experimento en la Universidad de Yale para ver cómo reaccionaba una persona normal ante las órdenes de una persona con autoridad en oposición a sus propios conceptos morales. El experimento consistió en conectar a una persona  a un generador eléctrico que generaba en él descargas cada vez que fallaba a la pregunta que se le hacía. Los voluntarios eran los encargados de dar la descarga, aunque en realidad la persona conectada al generador era un actor y no recibía ninguna descarga, sólo simulaba sus gritos de agonía y dolor. Cuando los voluntarios expresaban su inconformidad, eran instados a continuar. El resultado del estudio fue que las órdenes emitidas por una figura de autoridad tiene la capacidad de sublimar la conciencia moral de un gran porcentaje de las personas.

Estudio de la esquizofrenia en la Universidad de California


Este estudio fue planeado para dar mayores opciones e información sobre el tratamiento de la esquizofrenia. Se contactó a paciente que padecían este trastorno y que se encontraban tomando medicamento para disminuir los síntomas. El experimento consistía en forzar a los pacientes a abandonar sus tratamientos. Esto no sólo no aportó información relevante a la prueba, sino que tuvo un resultado inverso: un 90 por ciento de ellos tuvo un retroceso en el avance de su padecimiento, y uno de los pacientes se quitó la vida al lanzarse desde la azotea de un edificio.


El pozo de la desesperación


El psicólogo Harry Harlow llevó su obsesión con el concepto del amor hasta el extremo de la antítesis. Experimentó en monos los efectos que la incomunicación tenía en ellos. Alejados de todo contacto, la demencia se apoderó de los animales y la muerte fue el común denominador de sus enfermizas indagaciones pseudocientíficas. 


La tercera ola

¿De qué forma se ve manchada una sociedad por prácticas fascistas y de discriminación? Este experimento pretendía dar con la respuesta, pero terminó por rebasar las expectativas y el control, así que fue cancelado a los pocos días. 

A los estudiantes de una secundaria se les propuso formar parte de un grupo de alumnos privilegiados, esto, al inicio, logró que el interés y el esfuerzo demostrado en las clases se incrementara, pero la situación pronto dio un giro cuando los miembros de este grupo adoptaron actitudes de discriminación hacia aquellos que no pertenecían, rebasando, incluso, los límites escolares.
 Terapia de aversión a la homosexualidad


En la década de los 60 la falta de tolerancia e información hacían ver a la homosexualidad como una enfermedad reversible bajo el tratamiento adecuado, esta creencia propició esta terapia, la que prometía la eliminación de toda tendencia sexual “desviada” mediante la exposición de imágenes homosexuales a los pacientes, la que se reforzaba con descargas eléctricas e inyecciones que provocaban el vómito con el fin de asociar las imágenes al dolor. Los resultados de esta  terapia fueron totalmente adversos ya que sólo provocaron traumas en los pacientes. 
David Reimer

Una circuncisión mal realizada fue el principio de una historia mórbida. Con sólo ocho meses de edad, David Reimer perdió el pene a causa de la antes mencionada circuncisión, el psicólogo John Money propuso a los padres del pequeño Reimer que le realizaran una cirugía de cambio de sexo con la intención de no provocar traumas en el pequeño y así permitirle llevar una vida normal. Lo que jamás mencionó fue que tras esta aparente preocupación se escondía un interés oscuro: demostrar que la orientación sexual no estaba determinada desde el nacimiento sino que era producto del aprendizaje. Todo fue un fracaso ya que, aunque se realizó la cirugía a David y se le daban hormonas para reforzar la condición femenina, siempre actuó como un niño. Cuando se le dijo la verdad volvió a adoptar su género, pero decidió quitarse la vida a los 38 años.


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