Popular channels

Trastorno por acumulación, distinto al síndrome de Diógenes

Cartas, pilones de revistas, montones de periódicos y propaganda, objetos inservibles o pequeños electrodomésticos que se han estropeado y no se pueden reparar. Estos son artículos que algunas personas acumulan en exceso y sin clasificar, por si acaso, para revisarlos más adelante o porque les cuesta desprenderse de ellos. Llegan a ocupar más del 70% de la vivienda. Este es el trastorno por acumulación, que se estima que afecta a cerca de un 6% de la población.


El síndrome de Diógenes se presta a confusión con el trastorno por acumulación.
No obstante, se diferencia de este porque las personas afectadas por síndrome de Diógenes no solo acumulan objetos, sino suciedad, alimentos y desperdicios, además de padecer un deterioro personal importante. Se caracteriza por el total abandono personal y social, así como por el aislamiento voluntario en el propio hogar y la acumulación en él de grandes cantidades de basura y desperdicios domésticos.

A diferencia de quienes tienden a almacenar muchos objetos, los afectados por el trastorno de acumulación perturban la convivencia y habitabilidad de su vivienda al invadir varias habitaciones o el pasillo, donde apilan objetos sin ton ni son y apenas dejan un pequeño camino por el que pasar. Incluso ocupan los sillones y sofás del comedor, de manera que para sentarse hay que retirar lo amontonado, o la cocina, con el peligro de infecciones e incendios que entraña.

Es posible que en los hogares donde uno de los progenitores tienda a esta acumulación, los hijos la repitan por aprendizaje, no por herencia genética.
No queda claro porqué hay personas que realizan esta acumulación, puede ser "por trastornos obsesivos de persistencia, de rigidez o de falta de flexibilidad cognitiva". Es normal que se otorgue un valor sentimental a unas fotografías y un valor más neutro a otros artículos, pero estas personas tienen una vinculación más alta e intensa con los objetos, desde el punto de vista emocional, de manera que les cuesta desprenderse de ellos. Se puede almacenar de dos formas: adquiriendo objetos y no desprendiéndose de ellos. En estas personas predomina más la dificultad para desprenderse.

Puede resultar difícil trazar una línea entre la acumulación excesiva, pero no patológica, y la enfermiza, para ello, hay que guiarse por estos criterios:

¿La acumulación altera el normal funcionamiento del domicilio? ¿El afectado no se conforma con apilar sus artículos en la mesa del despacho, los armarios y estanterías, sino que empieza a invadir el suelo del comedor, el despacho y el pasillo?
¿Colecciona objetos con una intención o finalidad o simplemente los almacena? El coleccionista reúne unos artículos determinados (libros, discos, figuritas), está más centrado en un tipo de cosa o información y no acumula cualquier cosa, sino que su objeto de interés está más acotado y definido. Busca una información determinada y sigue una planificación, mientras que el afectado por el trastorno acapara sin más, sin planificar.
¿La acumulación es selectiva, organizada y tiene un propósito, o la persona guarda cada objeto que le llega sin ser capaz de desprenderse de él?

En los pacientes con un trastorno por acumulación casi siempre es un familiar quien da el primer paso de animarlo para que acuda a un profesional. Algunos lo aceptan y siguen el tratamiento, pero a otros les cuesta de manera notable y, tras unas pocas visitas, lo abandonan.

El tratamiento que funciona mejor en estos casos es psicológico, por medio de la terapia cognitivo-conductual, en ocasiones con el apoyo de tratamiento farmacológico.

A veces, tener muchos objetos en la mesa de trabajo se puede considerar un desorden normal y creativo, pero cuando esos objetos se dejan ahí por largo tiempo, se acumulan, se estancan, crean un ambiente enfermizo y disminuye la energía. Para sanearlo y revitalizarlo, hay que realizar limpiezas y vaciados de forma periódica.
0
0
0
0No comments yet