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Tres costumbres

En el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre.
Lucas 4:16


Y volvió el pueblo a juntarse a él, y de nuevo les enseñaba como solía.
Marcos 10:1


Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron. Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación.
Lucas 22:39-40

Tres costumbres

Cristo nos da un ejemplo de tres costumbres ricas en enseñanza de su vida aquí en la tierra:
–Tenía la costumbre, desde su juventud, de ir al menos una vez por semana a la sinagoga, lugar donde se reunían los judíos en la casa de Dios. Nosotros, ¿tenemos la costumbre de reunirnos cada semana para adorar a Dios, cantar himnos, elevar nuestras oraciones y escuchar su Palabra?
–Jesucristo nunca se cansaba de enseñar. Era el Maestro que enseñaba de parte de Dios su Padre. Cada cristiano no es necesariamente un «maestro» espiritual, pero todos tenemos un mensaje que comunicar a los que viven en contacto con nosotros. ¿Acostumbramos transmitirles algo de parte de Dios?
–Jesús se retiraba a orar. Él y sus discípulos conocían muy bien el huerto de los Olivos; allí Judas lo traicionaría. “Muchas veces Jesús se había reunido allí con sus discípulos” (Juan 18:2). La noche que fue entregado, Jesús fue, según su costumbre, al monte de los Olivos, lugar donde solía orar. Allí lo vemos en oración y súplicas ante su Padre. Luego animó a sus discípulos a orar, pues sólo la oración podría guardarlos de las tentaciones y sostener su fe cuando su Maestro fuese crucificado. ¿Sentimos la necesidad de orar? ¿Tomamos tiempo para orar a Dios, para exponerle nuestras necesidades e interceder por los demás?
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