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Tribus magiares - Origen de los húngaros

Las tribus magiares (ancestros de los húngaros) emigraron desde el oeste de los Urales (actualmente Rusia), hasta el centro europeo, donde finalmente se asentaron.


Emigración de las tribus magiares


Las tribus magiares pertenecían a la raza Mongoloide. Ügyek fue el primer gobernador húngaro y condujo a los magiares a través de Eurasia en dirección a Europa. La leyenda dice que, su hijo Álmos, habría nacido luego de que el Turul, el ave mítica de los húngaros precristianos, se le hubiera aparecido a Emese, madre del Príncipe y augurado grandes éxitos futuros a él y a sus descendientes.


Emese y el Turul


Álmos, el hijo de Ügyek después de la muerte de su padre se convirtió en el nuevo líder supremo de los húngaros luego de un juramento llevado a cabo bajo lo que se conoce como el Pacto de Sangre y llevó a los húngaros hasta Europa.


Álmos



El Pacto de Sangre, mencionado antes, fue el primer tratado concertado por los húngaros, los magiares estaban divididos en 7 tribus Nyék, Megyer, Kürt-gyarmat, Tarján, Jenő, Kér y Keszi, conducidas por sus siete jefes Álmos, Előd, Kond, Tas, Huba, Töhötöm y Ond, llenaron un recipiente con su propia sangre, mezclándola simbólicamente en señal de unión fraternal y escogiendo a Álmos (y sus descendientes) como su comandante supremo.


Ilustración del Pacto de Sangre



Antes de llegar a Hungría, los magiares fueron a los montes Cárpatos donde Álmos le entregó voluntariamente durante una ceremonia religiosa el mandato a su hijo, Árpad, quien guiaría a los magiares hasta Hungría.


Árpád y sus húngaros llegando a la nueva patria




Árpád



Árpád condujo a la nación húngara desde Asia hasta Europa donde se hallaba la tierra de sus "ancestros" los hunos, para reclamarla como descendiente del rey Atila (si bien probablemente no existió vínculo sanguíneo entre Árpád y Atila, para la época en la que los húngaros ocuparon la Hungría ellos mismos y todas las naciones así lo creían. Los hunos estaban emparentados con las tribus húngaras ya que ambos hacían parte de la raza Mongoloide.


Atila sentado en su trono



En el 893 las siete tribus húngaras se aproximaron a Europa y pronto entraron en tierras bajo influencia bizantina. La nación seminómada, de cerca de 300.000 personas que mantenía un estilo de vida guerrero y muy ligado a la cultura del caballo, ya bajo el mando firme de Árpád continuó su camino buscando su "herencia", las tierras de su ancestro el rey Atila.


Árpád hablando a su pueblo



El emperador bizantino León IV el Sabio le ofreció a Árpád aliarse contra el Imperio Búlgaro, llevó un tiempo llegarse a un acuerdo, mientras tanto los magiares empezaron a hacer incursiones exploratorias en Europa Oriental. Hasta que en 894 Árpad firmó un tratado con la Gran Moravia para expulsar de la Cuenca de los Cárpatos a las fuerzas francas. Tras la muerte del líder moravio los magiares anexaron los territorios moravios a los suyos propios.


Árpád y su ejército



En 894 se concluyó la alianza entre el Imperio Bizantino y el Principado de Hungría, y las fuerzas de Árpád atacaron al zar Simeón I de Bulgaria. El ejército húngaro estaba al mando de Kurszán, el cogobernante del Principado, y tras varios enfrentamientos, las fuerzas búlgaras sufrieron una terrible derrota ante los húngaros y renunciaron a los territorios al sur del Danubio.

Sin embargo, durante las siguientes batallas los búlgaros en crisis hicieron una alianza con los pechenegos y atacaron a los húngaros que se habían asentado en las regiones al norte en el Etelköz. Sin poder defenderse, los húngaros se vieron forzados pronto a huir hacia el oeste, a los territorios en el sur del Principado de la Gran Moravia. Atravesaron el paso Verecke en las montañas al este de Transilvania, donde se asentaron, y pronto se extendieron por toda la Cuenca panónica, donde estaban protegidos de los pechenegos y los búlgaros.


La esposa de Árpád



Después de asentarse en la cuenca, el imperio de Árpád se solidificó prontamente tras vencer a líderes menores locales, apoderándose de los restos de la Gran Moravia. Luego de esto, los húngaros continuaron efectuando incursiones contra el reino de Francia Oriental (que posteriormente será el Sacro Imperio Romano Germánico), pasando a ser la nueva amenaza bárbara en Europa, quemando aldeas y tomando fortalezas. Tanto en combate en campo abierto, como en incursiones relámpagos, los húngaros parecían ser imparables. Esta situación pareció agravarse cuando los húngaros conducidos por Árpád salieron victoriosos en la Batalla de Bratislava en 907. Árpád falleció en 907; se desconoce si murió en esa misma batalla o meses después.

Un descendiente de Árpád, su bisnieto el Gran Príncipe Géza, estrechó relaciones con los cristianos occidentales y comenzó el proceso de sedentarización de los húngaros. También convirtió el linaje de Árpád en hereditario. De esta forma, surgió la dinastía de la Casa de Árpád, que gobernó Hungría hasta 1301.


Bandera del Reino de Hungría



Por el trono de Hungría pasaron muchos gobernantes como Esteban I que convirtió Hungría al cristianismo y muchos pueblos que ayudaron a la formación del perfil étnico de los húngaros actuales como los eslavos, celtas, hunos, romanos, ávaros etc. El Reino de Hungría existió durante casi mil años y en algunos momentos de su historia llegó a ser uno de los centros culturales del mundo occidental.


Aspecto de los húngaros originales guíados por Árpád hacia Europa:






Aspecto del húngaro promedio hoy en día:








Espero que te haya gustado.
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