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Tumbas de hombres inmortales



Son muchos los hombres que han alcanzado la inmortalidad de sus nombres e ideas, ya sea por obras buenas o infames. En este post elijo mostrarles las tumbas de cuatro de ellos, podría haber elegido a muchos, pero para no extenderme demasiado opté por los nombres que me eran más fáciles, y elegí a cuatro de mis escritores preferidos.










Su verdadero nombre era Charles Lutwidge Dodgson, y era hijo del reverendo Charles Dodgson, hombre austero y puritano, y Francis Jane Lutwidge, una dama típicamente victoriana. Estudió en la Richmond School (Yorkshire), en la Rugby School y en la Christ Church (Oxford), donde además fue profesor de matemáticas entre 1855 y 1881. Carrol fue también un excelente fotógrafo, uno de los pioneros de la fotografía inglesa y un destacado retratista de niños en la segunda mitad del siglo XIX, cuando esta actividad aún no era considerada estrictamente como un arte. Dichas fotografías fueron las que generaron una polémica sobre la personalidad de su autor, ya que algunas resultan verdaderamente perturbadoras. Fotos de niñas desnudas, aparentemente inocentes, pero en opinión de algunos críticos, no exentas de cierto erotismo, si bien queda claro que fueron tomadas con el consentimiento de sus padres.
Realidad o hipocresía, lo cierto es que una de las acusaciones ante las que se debaten sus estudiosos es la de pedofilia. Con todo, Lewis Carroll es uno de los personajes más admirados del Reino Unido, tanto como para que la Abadía de Westminster le haya dedicado una placa funeraria al lado de figuras de la talla de Newton, Darwin o Dickens. Su tumba se encuentra en Guildford, y forma parte de uno de los circuitos turísticos preferidos por los viajeros que visitan las Islas Británicas.










Poe está enterrado en los campos del cementerio de Westminster, que ahora forma parte de la Universidad de Leyes de Maryland, en Baltimore.

Poe fue enterrado originalmente, sin lápida alguna, en las proximidades de la esquina trasera de la iglesia, cerca de su abuelo, David Poe, padre. Neilson Poe, primo de Edgar, había comprado una lápida de mármol italiano, pero fue destruida antes de que llegase a la tumba cuando un tren descarriló y chocó contra el depósito donde estaba guardada. Por tal motivo, la tumba fue marcada con un bloque de arenisca en que se leía "No. 80". En 1873, el poeta sureño Paul Hamilton Hayne visitó la tumba y publicó un artículo, describiendo su pobre condición y sugiriendo un monumento más apropiado. Sara Sigourney Rice, una maestra de las escuelas públicas de Baltimore, aprovechó el renovado interés por la tumba de Poe y solicitó aquí y allá fondos personalmente. Incluso logró que algunos de sus alumnos de elocución hicieran representaciones públicas para recaudar dinero. Numerosas personas de Baltimore y de todos los Estados Unidos contribuyeron; los últimos 650 dólares provinieron del editor y filántropo George William Childs. El nuevo monumento fue diseñado por el arquitecto George A. Frederick y construido por el Coronel Hugh Sisson, e incluía un medallón con la efigie de Poe, obra de un artista llamada Valck. El costo total del monumento, con el medallón, llegó a poco más de 1.500 dólares.

El 1 de octubre de 1875, los restos mortales de Poe fueron trasladados a un nuevo lugar cerca del frente de la iglesia. Se ofició una ceremonia en la nueva tumba el 17 de noviembre. los restos de su esposa Virginia también fueron trasladados a este lugar.


El lugar original del entierro fue marcado con una gran lápida donada por un tal Orin C. Painter.










La tumba de Julio Verne se halla en el cementerio "La Madeleine" en Amiens, Francia, una ciudad ubicada al noreste de París. En ella se aprecia el monumento del escultor Albert Dominique Roze(1861-1962), amigo de Julio Verne, quien la había esculpido a petición del propio escritor que ya presagiaba su muerte. En ella se observa a Verne emergiendo de su tumba y levantando su brazo derecho con la mirada al cielo. La escultura fue bautizada con el título" Hacia la inmortalidad y la eterna juventud", aunque es necesario aclarar que esta célebre sentencia no aparece en ninguna parte de la tumba.
Gracias a la colaboración de Roze, "Hacia la inmortalidad y la eterna juventud" recibió el bautismo público en la exposición de Artistas franceses, dos años después de la muerte del escritor. De esta forma, la sentencia formó parte de la historia. Pero, cuando en ese año de 1907 se procedió a la inauguración del actual monumento funerario, Roze, al parecer, se olvidó de colocar el famoso epitafio. Cinco años después, el 20 de enero de 1910, muere Honorine, la esposa del escritor, quien será sepultada en la misma tumba junto a su celebre marido.








Encontrar la tumba de Julio Cortázar en el cementerio de Montparnasse es una verdadera aventura, como una rayuela sin números. Como si el escritor hubiera sabido de antemano que iba a someter a sus lectores a una búsqueda lúdica, del mismo modo que lo hizo en su literatura.

Según el dibujo que ofrece el mapa oficial elaborado por la administración del cementerio, desde la entrada principal hay que caminar doscientos metros y doblar a la derecha sobre la calle Allée Lenoir, tomar una pequeña diagonal y listo. Pero no es tan sencillo. Hay que dar varias vueltas alrededor de la 3ª división, dispuesta en forma circular, para hallar las tumbas de Julio Cortazar (1914-1984) y de quien fuera su última mujer, la escritora canadiense Carol Dunlop (1946-1982).

Cuando uno encuentra esa pequeña callecita interna, camina unos diez pasos, deja de lado a un par de muertos desconocidos y se topa con algo llamativo. Una tumba que corta la monotonía y la frialdad del lugar.

Dos lápidas simétricas se disponen una al lado de la otra. Son las únicas diferentes en todo el cementerio. Una escultura diseñada por los argentinos Julio Silva y Luis Tomasello (en palabra de uno de los autores: “representa esos bichos raros de los que escribía Cortázar”) es señal de que ahí descansa a quien vinimos a visitar.

Su tumba es como una obra de arte en construcción permanente. Sobre el mármol blanco hay escritas frases de agradecimiento y cariño. Turistas de todo el mundo se acercan y le dejan algún recuerdo: flores, una copa de vino, un cigarrillo, un boleto de metro, un ejemplar de rayuela, un paquete de yerba, cartas, etc.




Si llegaron hasta acá, gracias por tomarse el tiempo de leer todo, saludos y hasta la proxima vez.





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