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un hombre que ha tenido de esposa a tres muñecas inflables

ENTERRÓ A LA PRIMERA CUANDO SE DESINFLÓ
Testimonio de un hombre que ha tenido de esposa a tres muñecas inflables




Jaime Raúl Márquez, en una entrevista para el sitio Vice, declaró que ha tenido tres esposas que son muñecas inflables, y reconoció que una de ellas se desinfló tras un acto sexual, por lo que no encontró nada que mejor que despedirla de la mejor forma: “La voy a enterrar para olvidarla”, precisó. Así fue como aquel día decidió vestir a Carla -muñeca inflable- de negro, y la trasladó al Parque Nacional en el centro de Bogotá.

Su atracción hacia estos juguetes sexuales comenzó cuando su matrimonio, con una mujer de verdad, comenzó a fallar. “Todo era rutina. Llegaba a la casa y me recibía con quejas y regaños. Una vez discutimos y terminé abandonando la casa en la madrugada. No tenía planes y me fui a un cine para adultos. Después empecé a frecuentarlo los viernes y sábados. Luego los martes, miércoles y jueves. Las películas me hacían sentir vivo. No tenía que rendirle cuentas a nadie. Después de divorciarme continué frecuentando los teatros. Hasta terminé soñando con las protagonistas de las películas. Intenté tener relaciones pero eran muy furtivas. Un día fui a un sex shop y me ofrecieron la primera muñeca, de las simples, las que parecen una bomba. De eso hace ya cinco años”, comentó.

En esa línea, admite sin complicaciones que junto a sus muñecas ha pasado las mejores noches de sus 48 años. “Yo empecé con una muñeca simple, de las que tienen tres aberturas, pero no era buena. Era de la fábrica china Jiuai. Entre las dos primeras, de la misma fábrica, no sumaron ni tres meses. Con la segunda me dio mucho remordimiento porque pagué como 400,000 pesos (2,800 pesos mexicanos) y me salió rota por la parte vaginal. Obviamente no hay cambios, ya que es un masturbador”, aseguró.

Para él, estas muñecas son algo más que un juguete sexual, pues asegura que se les debe tratar como a una “nena”. “Uno se deja llevar por las pasiones y se olvida que está con una muñeca. Luz Marina me dijo que era muy brusco (vendedora de un sex shop), les daba muchas vueltas y por eso se rompían. Yo trabajo reparando fotocopiadoras en los pueblitos de Cundinamarca, entonces me llevaba la muñeca doblada en la maleta y un día se pinchó. Me fui a una vulcanizadora y conseguí un par de los parches que le pegan a las llantas y del pegante para las mismas. También fui a una papelería y compré cinta, pero se me desinflaba”, consignó.

Con Carla, la muñeca que se desinfló, tuvo una relación de un año y un par de meses, y sostuvo que “le contaba mis experiencias diarias como una amiga”. Asimismo, declaró que “la ventaja de tener una esposa de este tipo es que puedes ser tú mismo sin lastimar las expectativas de tu compañera. Además, las mujeres sintéticas no permiten que reine la monotonía. Eso es lo que me gustaba de Carla: me aceptaba como era y no cambiaba. Además, me recordaba a una novia que tuve hace mucho tiempo. Tenía la personalidad ideal, se reía de mis chistes y no tenía prejuicios. Fue la primera, además. Ésa es la diferencia”.