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Un Mercosur fracturado - Jorge Batlle



10 de agosto de 2016

Finalmente Uruguay comunicó por carta que dio por terminada la presidencia pro témpore del Mercosur, entendiendo que no hay argumentos jurídicos que impidan a Venezuela asumir la presidencia. Venezuela, con la misma modalidad anuncia su asunción.

Brasil y Paraguay han mantenido una postura firme y contraria a la nuestra, Argentina luego de marchas y contramarchas optó por el silencio, probablemente a cambio de un voto que sume para que su canciller alcance la Sec. Gral. de Naciones Unidas.

En el camino, diferentes interpretaciones del Tratado de Asunción, protocolo de Ouro Preto, si el cargo debe ser rotado cada seis meses y por orden alfabético; si el traspaso es automático o si debe haber consenso. Nada claro, pero sí muy notoria la pluralización del bloque.

Adicionalmente a esta confusión regional, Uruguay mostró un FA dividido y empantanado por la ideología en un debate ridículo sobre matices democráticos digno de los años '70. Democracia autoritaria, democracia con fisuras. ¿Existen esos matices en la democracia?

Maduro ha llevado a su pueblo al borde de la hambruna y violado los derechos humanos, además de querer cerrar la Asamblea Nacional, un poder del Estado que entre las funciones que tiene, está la de controlar al gobierno, así como también aquello que señale la Constitución. Por otro lado el FMI pronostica una inflación del 700 % para fin de año. La peor del mundo.

Que hizo Venezuela por el bloque cuando asumió la presidencia del Mercosur en aquel momento que le tocaba asumir a Paraguay. ¿Cuántas cumbres hizo? ¿Que organizó en beneficio del bloque? Tal vez las respuestas no sean muy auspiciosas y muestren que los negocios fueron unilaterales y beneficiosos para Venezuela. ¿Merecía Maduro este voto de confianza por parte de Uruguay? ¿O quizás le debemos algún favor ese país y lo desconocemos?


Con esta decisión la pulseada del grupo de Mujica una vez más, hace prevalecer su peso exponiendo la debilidad del Dr. Tabaré Vázquez para gobernar, además de dejar en evidencia al resto del mundo la similitud ideológica vergonzosa con el gobierno de Venezuela.

Tal vez es momento de analizar si es conveniente continuar alineado con un Mercosur, que en los últimos años ha estado sumido en políticas que han superado la integración comercial, objetivo lejano por el cual se creó; que ha dado lugar al kirchnerismo, el chavismo y el eje bolivariano, quienes han llevado a sus países a notorias dificultades políticas y económicas. Delinear nuevas políticas de crecimiento comercial, abrirnos al mundo, agilizar el acuerdo con la UE e inclinarnos no sólo como país observador de la Alianza del Pacifico, que concentra más del 50% del comercio de A. Latina, además de acercarnos a la región Asiática.

Giselle Durán

p/d: Los países del Mercosur firmaron un documento originado en la reunión en Las Leñas de la Argentina llamado Protocolo de Ushuaia. Ese protocolo contiene disposiciones llamadas clausulas democráticas que las naciones que forman parte del Mercosur firmaron en julio de 1998 que se adhirieron además los estados asociados, Bolivia y Chile, y que más tarde también firmaron, sin ser miembros del Mercosur la llamada “Declaración presidencial sobre compromiso democráticos”, otras naciones entre las cuales está Venezuela.

Por lo tanto, si queremos resolver el problemas actual que existe en el Mercosur con respecto a la Presidencia, lo lógico es volver a aplicar la clausula democrática porque existe en Venezuela una ruptura del orden democrático. Este sistema ya se aplicó ante la situación del Paraguay en su crisis institucional de 1999. Se volvió a aplicar sobre el Paraguay cuando fue suspendida su participación en el Mercosur durante el tiempo del Presidente Lugo.

En lugar de discutir tanto qué van a hacer sería mejor aplicar los protocolos de Ushuaia existentes en función de las realidades políticas y sociales que hoy existen en Venezuela. Ciudadanos presos por opinar en contra del gobierno. Medios de prensa censurados y comprados por el gobierno y actitudes netamente inconstitucionales de centralización de los poderes que deben estar divididos, jurídicos y electorales en Venezuela, amén de conductas contrarias al funcionamiento libre de la Asamblea Legislativa.

Para eso se hizo y se firmó el protocolo de Ushuaia. Para que se use.
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