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Un mundo opuesto a Dios

Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
1 Juan 2:17


(Jesús dice a su Padre) No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.
Juan 17:15

Un mundo opuesto a Dios

Un juez jubilado, cuyos escritos a veces modificaron las decisiones de la Corte Suprema de su país, hizo el siguiente comentario: Hoy, la mayoría de la gente quiere que «lo que es anormal sea normalizado» y «lo que es normal se vuelva anormal».
La Biblia predijo con mucha antelación que vendrían días en los cuales los hombres “a lo malo” llamarían “bueno, y a lo bueno malo” (Isaías 5:20). Hoy, muchas mentes «liberales» afirman, por ejemplo, que el matrimonio es una atadura sofocante y anticuada. Sin embargo, la unión de un hombre y una mujer en el matrimonio instituido por Dios es el único marco, por cierto maravilloso, para vivir la plenitud de la sexualidad. Dios nos advirtió que nuestra sociedad se volvería como enferma desde la cabeza hasta los pies (Isaías 1:2-10). Las formas de vida actuales están tan orientadas hacia la perversión sexual, la violencia y la anarquía, que las relaciones normales, el respeto a las leyes y el valor de la vida humana son atacados por todas partes.
Desde la entrada del pecado en el mundo, el hombre siempre se ha opuesto a Dios y a las instituciones que él estableció con una perfecta sabiduría. Los cristianos tienen que separarse de todo lo que constituye una desobediencia a las leyes divinas. Cuando la Palabra de Dios declara: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo” (1 Juan 2:15), nos pone en guardia contra las codicias y los placeres del mundo que a menudo se oponen al amor, la paz y el gozo que hallamos junto a Dios.