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Una trágica Amistad: Hitler / Mussolini

La relación que mantuvieron durante varios años Benito Mussolini y Adolf Hitler no encuadra en el concepto tradicional de amistad. La elevada posición que ambos ocuparon en sus respectivos países con una imagen de mito a nivel popular, impide hablar de una relación normal de amistad entre dos hombres. Sin embargo, existió entre ambos una estrecha conexión que supera largamente el típico trato diplomático entre dos jefes de estado.

Analizando los hechos históricos parece evidente que se trató de una vinculación en sentido único. Hitler con su devoción casi enfermiza hacia Mussolini quedó envuelto en una espiral de desastres militares que a la larga le costaron la guerra. Mussolini, por su parte, nunca se cansó de denigrar y despreciar a Hitler.

La admiración de Hitler por Mussolini ya era de índole fanática en los años veinte cuando por todos los medios intentó acercarce al Duce. Pero éste se mostró inflexible durante muchos años. Recién en 1934 el Duce recibió a Hitler, quien por entonces ya era jefe de estado. El primer encuentro entre ambos tuvo lugar en Venecia y los contrastes se hicieron evidentes desde el momento en que el canciller alemán bajó del avión. Un Hitler con impermeable y de aspecto burgués fue recibido por un Mussolini que vestía su mejor uniforme. La personalidad arrolladora del Duce conmovió a Hitler mucho más de cuanto éste pudiera suponer.

En su viaje de regreso a Alemania, Hitler repetía en estado de trance que Mussolini era para él el hombre más importante que había nacido en los últimos mil años. Mussolini, por su parte, no quedó muy conforme con su huésped alemán y llegó a decir que Hitler era un histérico homosexual que no paraba de hablar. Esta primera impresión se mantuvo en ambos hasta el final. Hitler nunca dejó de admirar a Mussolini aún después de los desastres militares en cadena de su colega italiano. Mussolini, por su parte, se refería a Hitler en su círculo íntimo de un modo espectivo y a menudo lo tildaba de homosexual.


"Hitler es un estadista de segunda clase en un país de primera, mientras yo soy un estadista de primera clase en un país de segunda". Benito Mussolini.

La admiración de Hitler por Mussolini lo cegó por completo y alcanzó niveles enfermizos durante la guerra. Aún sabiendo que Mussolini hacía un doble juego tratando de establecer alianzas con los aliados, lo siguió apoyando a pesar del consejo de sus generales y ministros en el sentido de deshacerse de Italia.

Tras el rescate de Campo Imperatore, Hitler le creó a Mussolini una república fantoche en el norte de Italia para tratar de resucitar al antiguo Duce. Hitler se desvivió para que Mussolini se sintiera cómodo en un mundo de ilusiones. Una república fantasma bajo la tutela alemana, una sede ficticia de gobierno en Gragnano custodiada por hombres de las SS y un Duce que era la sombra de aquél gran estadista que alguna vez había sido, conformaron una obra de teatro que Hitler montó para sí mismo. Casi sin darse cuenta transformó a Mussolini en una marioneta que le reportó muy poca utilidad a Alemania durante los dos últimos años de guerra.

La presencia de Mussolini en el norte de Italia seguía despertando adhesiones entre su gente y esto resultó de cierta utilidad para los alemanes invasores. Pero desafortunadamente para Hitler, el Duce siguió buscando la forma de traicionar a su aliado firmando una rendición por separado con los ingleses. Sus devaluadas acciones no le permitieron ganarse el interés de los ingleses quienes finalmente decidieron negociar con los alemanes.En un último acto de ingratitud hacia Hitler, poco antes de morir, Mussolini repetía ante quien quisiera oírlo, que el Eje había perdido la guerra por culpa de ese loco homosexual de Hitler que no lo había escuchado.



Fuente: http://www.ajzanier.com.ar/amistad.htm
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