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Uruguay creció “sin desarrollo” en la última década

Uruguay creció “sin desarrollo” en la última década, según Talvi

El economista de Ceres dijo que el deterioro fiscal del país es el peor de los últimos 40 años.


Es falso de toda falsedad decir que Uruguay se encuentra a las puertas del desarrollo, al ser un país que no logra insertarse del todo a nivel internacional, que no realiza las inversiones necesarias en infraestructura, que ha generado una gran desigualdad en educación y que no ha apostado a la innovación. A la vez, el gasto público y el crecimiento salarial no acompasan la nueva realidad económica, regional e internacional, que, lejos de ser dramática, exige –a diferencia de los años anteriores– un mayor compromiso e intensidad por parte del gobierno.

Estas fueron algunas reflexiones que planteó ayer el economista Ernesto Talvi, director académico de Ceres, en su tradicional exposición de coyuntura económica.

El experto insistió en que Uruguay “está lejos” de encontrarse en el umbral del desarrollo. “Si el crecimiento potencial del país oscila entre el 3% y el 3,5%, nos llevaría 100 años alcanzar el ingreso per cápita de Estados Unidos”, ejemplificó. Talvi señaló que el país no logra dar pasos consistentes hacia esa meta por una serie de motivos, aunque cree que tiene los elementos para alcanzarla.

Indicó que Uruguay en los últimos 10 años sostuvo un crecimiento “sin desarrollo”: “si bien hubo un crecimiento de la producción y los ingresos, no se manifestaron ninguna de las características propias de un proceso de desarrollo”.

Así, la inserción internacional no ha avanzado en la última década y se está al mismo nivel de relaciones que antes, con las exportaciones acotadas a pocos productos, fundamentalmente a materias primas, sin sumar mayor valor agregado. “Hace 10 años, el 80% era materias primas. Hoy es lo mismo”, dijo.

“No existe una sola experiencia de países emergentes sin que estén integrados a un proceso de inserción internacional. El país no aumentó su inserción internacional y no se integró a las cadenas globales”, aseveró Talvi en su disertación, que se llevó a cabo en el Parador Kibón.

En esa línea de rezagos, el director académico de Ceres incluyó la equidad y la calidad educativa, que no fue beneficiada por el crecimiento económico exponencial que tuvo Uruguay entre 2003 y 2011. “Los jóvenes que están entrando al mercado de trabajo en la actualidad siguen teniendo aproximadamente nueve años de educación formal, a una distancia sideral de los 14 años que tienen los países desarrollados. Más de 60% de la población joven de entre 18 y 25 años no tiene secundaria completa y casi 50% de los estudiantes de 15 años no logra niveles de suficiencia para insertarse productivamente en la vida laboral”, detalló Talvi.

El economista señaló que la brecha educativa es “el mejor predictor” de las diferencias de ingresos, que registró un aumento entre el quintil superior e inferior “por un incremento sustantivo en la insuficiencia de los alumnos de liceo de los quintiles de menores recursos”.

A continuación, Talvi se refirió a la escasa innovación que existe en el país, otra muestra de que el crecimiento viene desligado del desarrollo. Sostuvo que la Universidad de la República se encuentra mal puntuada en términos de calidad en la comparación con otras instituciones del resto del mundo y criticó la “bajísima” cantidad de patentes por habitante, el “casi nulo” ingreso por royalties y licencias, y el número “muy limitado” de investigadores.

Para cerrar las carencias que muestra Uruguay en desarrollo, Talvi nombró la falta de inversiones en obras de infraestructura, las que han faltado en la última década. “Tenemos 9.000 kilómetros de tendido vial, lo mismo que desde hace 10 años, pero el tránsito en ese tiempo se incrementó, sobre todo el tránsito pesado. Pero no ha habido inversión. Tampoco en trenes, muy necesarios para la producción agrícola y forestal”, comentó el economista.

Gasto público e inflación

Talvi también profundizó en el análisis de los problemas macroeconómicos, donde destacó el crecimiento del gasto público y la elevada inflación. Aseguró que el próximo gobierno enfrentará una serie de desafíos “de envergadura” en un mundo que ya no es tan favorable a los intereses uruguayos y en el que el país crecerá a tasas menores a los últimos años. Uno de los principales retos para Uruguay se focalizará en el desequilibrio fiscal, que hoy es el mayor para un pico del ciclo económico de los últimos 40 años.

“El déficit fiscal de 3,3% del PIB derivó en una aceleración del crecimiento del gasto público, cuando los ingresos fiscales desaceleraron su crecimiento por el enfriamiento de la economía. El primer desafío del próximo gobierno será alinear el crecimiento del gasto público a la nueva realidad económica”, dijo Talvi. Por esto, el próximo gobierno deberá generar nuevos recursos y ahorros fiscales por el equivalente a 1,5% del PIB, añadió.

En relación a la inflación, la mayor preocupación del actual gobierno en materia económica, Talvi remarcó que desde 2007 el país ha estado el 87% del tiempo por fuera del rango meta definido por las autoridades. Talvi dijo que en el período de enfriamiento de la economía, desde 2012 hasta la fecha, los salarios privados continuaron en alza, por encima de lo que indicaban los fundamentos de la economía, lo que ha presionado los costos y precios, y reduciendo la demanda de trabajo y el crecimiento de empleo.

“El próximo gobierno se enfrentará al desafío de acompasar el crecimiento de los salarios al nuevo ritmo de crecimiento de la economía”, insistió Talvi. En la actualidad, la inflación está en 9,08% en su medición interanual.

Talvi concluyó diciendo que el gobierno que tomará el mando del país a partir del 1° de marzo de 2015, deberá ser “transformador y de realizaciones” y que, pese a las falencias comentadas, está “convencido” de que Uruguay “estará a la altura de las circunstancias, tiene capacidad para realizar transformaciones”, sea cual sea el partido que gane.
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