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¿Uruguay, provincia?

Después de los cuartos, todos los argentinos salimos a bramar contra cualquier cosa o persona que haya cerca. Sin embargo, una idea recurrente en relación a Uruguay es que, en cualquier caso, tengan copas del mundo, a Gardel o una democracia estable (aunque en su pactismo con los militares, criticable), no es más que mérito argentino: Uruguay es una extensión argentina, particularmente de la Ciudad de Buenos Aires.

De parte de los uruguayos este ánimo integracionista es respondido con una virulencia similar a los símbolos que usan en Chile para atacar a Argentina. Que es un país de corruptos, ladrones, que buscamos dejar a Uruguay aislado y sin desarrollo - aka papeleras -, que no pagamos nuestras deudas y tantas barbaridades más.

Me parece que muchos argentinos buscan subestimar los méritos de un país del tamaño de la mitad de la provincia de Buenos Aires y un quinto de la población argentina. Y también me parece que muchos uruguayos o deliberadamente ignoran su historia o sencillamente tienen una actitud reactiva con los comportamientos comentados previamente.

Un pequeño paso por la historia de uruguay



Hasta 1860 la Banda Oriental (Uruguay) mantuvo una relación estrecha con el resto de Argentina. Fue la región que, liderando la Liga de los Pueblos Libres (Corrientes, Misiones, Entre Ríos, Santa Fe), declaró la independencia Argentina en 1815. Sí, en 1815, la de 1816, donde no asistieron los diputados de las provincias mencionadas, fue la versión 'unitaria y porteña' con casita de Tucumán y todo.

La Liga sostenía que el futuro político de Argentina debía regirse por un régimen confederal, como el de EE.UU, a diferencia de la ciudad de Buenos Aires, dominada por los ingleses, que sostenía un centralismo cerrado fundado en su aduana. Siempre fue interés de la Ciudad desprenderse de Uruguay porque con el puerto de aguas profundas de Montevideo era una amenaza al desarrollo comercial de los pequeños burgueses porteños.

El gran caudillo uruguayo, Artigas, hizo lo posible por llevar este ideario a la realidad, hasta que los porteños, aliados en traición con los brasileños, hicieron lo posible para derrocarlo y, eventualmente exiliarlo. En este contexto es que la Banda Oriental - de pertenencia inmemorial a los territorios que hereda Argentina - es, por primera vez, invadida y perdida.

Pero as amistades eran demasiado cercanas, la tradición, demasiado fuerte. Nuevamente, la Banda Oriental iba a ser causa de tensiones entre Buenos Aires, Entre Ríos y Brasil. Treinta y tres personas cruzaron el río Uruguay para liberar a sus compatriotas del otro lado del río. Recibieron tanta adhesión que ese hecho comenzó la guerra del Brasil, en 1826, por agua y por mar.

Con muy poco interés por parte de Buenos Aires y con un bloqueo que estaba provocando serios inconvenientes a su principal fuente de ingresos, la Aduana, la guerra del Brasil fue una serie de escaramuzas que implicaron, a lo sumo, dos victorias tácticas en ituzaingó, de donde Alvear no pudo aprovechar ninguna ventaja. Sin embargo, las noticias de las derrotas de los ejércitos imperiales promovieron la rebelión hacia dentro de Brasil y obligaron a Pedro I a negociar. La diplomacia inglesa vio la oportunidad de garantizar el paso de sus buques por los grandes ríos interiores, independizando a la provincia Cisplatina o Banda Oriental del Uruguay, como era conocida en Argentina.

No termina aquí la pertenencia cultural mutua de uruguayos y argentinos. En 1864, los blancos, pro argentinos, ganan las elecciones en Uruguay. Los colorados, pro lusos, realizan un golpe de estado, apoyados por Brasil. Paraguay, indignado, declara la guerra a Brasil y pide paso a Argentina. Los porteños unitarios, ahora en control del país, ven la oportunidad de imponer una derrota simbólica a los federales que quedaban, que veían en Paraguay y Urquiza, aliados naturales. Por tanto, Mitre prohíbe pasar a los paraguayos. Los paraguayos, entonces, pasan, lo que Mitre interpreta como declaración tácita de guerra. Nace así la guerra de la triple alianza. Los entrerrianos liderados por Ricardo López Jordán buscan aliarse al Paraguay y ayudar al Uruguay. Pero Urquiza, con demasiados pactos de ollivos en la cabeza, los traiciona y "no hace nada" - poco después moriría por esa decisión -.

No fueron solo los entrerrianos, sino también los correntinos y los paraguayos los que trataron de hacer lo posible para liberarse del yugo de Mitre. Pero ya era tarde, la unidad nacional estaba consagrada y Mitre tenía tecnología militar de la que carecían los federales.

Conclusión y un evento para la reflexión.

Cuando niegan la pertenencia histórica y cultural al Río de La Plata no están enfrentándose a esos tontos que dicen cualquier barbaridad de Uruguay, se confrontan con los otros argentinos, los hermanos naturales que han permitido que Uruguay exista como tal. Cuando ustedes dicen 'los argentinos son ladrones', los de afuera se ríen y solamente ven una oportunidad para perjudicar nuestros mutuos intereses. Y la burguesía porteña, hoy convertida en capitalistas financieros, festejan la separación, la diferencia, la distancia. Para poder seguir protegiendo sus negocios turbios en Argentina con Uruguay y para poder mantener esa distinción absurda, estúpida, donde los uruguayos se quedan en la otra parte de la entelequia anti - argentina, junto a Chile. Finalmente, cuando convierten cualquier discusión sobre el Río Uruguay en una sobre nacionalismos, se olvidan que los entrerrianos son los que siempre estuvieron a su lado.

Porque la historia la hicimos demasiado juntos como para construir una nueva separados.




Bandera de Artigas




Bandera de la provincia de Entre Ríos
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