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Veni y conoce el ingenio Argentino en Malvinas




EL C-130 HERCULES BOMBARDERO:






El 29 de mayo de 1982 un C-130 de la I Brigada Aérea protagonizó un inusual y fallido ataque contra el aislado petrolero de la Fuerza de Tareas Británica "British Wye". El buque se encontraba a 47º 54´ S y 30º 19´ O, al Norte de las Georgias del Sur cuando el C-130 argentino efectuó una pasada de reconocimiento a baja altura y 15 minutos después regresó para bombardearlo. El Grupo 1 de Transporte Aéreo no ha reconocido hasta ahora esa misión, pero la descripción del incidente hecha por los tripulantes del petrolero deja pocas dudas de que se trataba de una operación de reconocimiento a larga distancia, con alguna capacidad ofensiva. El C-130 argentino hizo una segunda pasada a unos 150 pies de altura y ocho bombas de 500 libras fueron lanzadas desde la rampa. Cuatro cayeron al mar sin estallar, tres detonaron a babor y una rebotó sobre la cubierta sin hacer explosión. El C-130 trepó hacia las nubes y se alejó de la zona".

"Argentineans attacked twice tankers quite far away. On 29 may, a C-130 (with a Pucara pylon) throwed some bombs against the british tanker "British Wye". A bomb hit and bounced off the ship. The second attack (also by a C-130) was done on 8 june. The victim was the american tanker "Hercules". A UXB hit her and had to make an emergency stop at Montevideo harbour".

En el primer fragmento de una noticia de la época dice que las bombas eran arrojadas por el C-130 desde la bodega mientras que en el otro (en ingles) dice que las arrojaba desde pilones subalares. No hay dudas y queda muy en claro que la Fuerza Aérea Argentina ponía todos sus medios para atacar la flota inglesa.




Es increíble pero cierto que a un avión Hércules C-130 H - avion cuatrimotor de transporte y carga, de mediano y largo alcance - se le habían colocado dos portabombas en los soportes subalares, y en la cabina se adaptó una mira Matra SFOM similar a las usadas por los aviones COIN de industria nacional IA-58 A “Pucará”.




EL MISTERIO DEL TANQUERO HERCULES
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El 8 de junio de 1982 el Lockheed C-130 H (TC 68) de la I Brigada Aérea detecta al buque Súper petrolero “Hercules” y lo bombardea.



Luego lo hace un Bombardero BAC MK-62 “Canberra” (B-105) que despegó desde Mar del Plata. El navío es alcanzado con al menos 1 bomba de 500 libras que no explotó.

Tras el ataque el buque se dirigió al puerto de Rió de Janeiro en Brasil, ya que era muy arriesgado desactivar la bomba fué remolcado mar adentro. Y se hundió no se sabe si por el accionar de la tripulación o por la explosión de la bomba alojada en el buque.




La Fuerza Aérea Argentina pudo comprobar que este buque ayudo a la Task Force británica y por ese motivo decidió atacarlo.

Lo interesante de este navío es que desplazaba 220.000 Tn., y tenía una eslora de 250 metros, en conclusión, lo convierte el buque más grande de la historia hundido en una acción militar.












Cohetera de pucara en un tobogan en malvinas


Artilleria casera en Darwin-Goose Green- cohetera de Pucara sobre un tobogan, que ingenio de nuestros Heroes, debajo el relato de un soldado ingles de la revista "La guerra de Malvinas" version inglesa.

"Donde yo tuve mas miedo, como muchos otros, fue en esa pendiente que domina Goose Green. Habian instalado un lanzacohetes sobre un tobogan para niños. Vi la llamarada y el cohete y despues se produjeron explosiones todo alrededor. Me arrastre reculando hasta mi agujero.
Poco despues del combate de Goose Green, a fines de mayo, recibi una carta de mi amiga que me decia: En un sentido, estos jovenes argentinos, son para compadecer.
Entonces yo volvi a pensar en todos esos argentinos que acababa de ver, bien alimentados, con sus chaquetas forradas, con sus buenos zapatos de gruesa zuela.
Y me dije: ¡Al diablo los Argies¡
(Soldado de 2da clase "Bazz" Grahan.)











El lanzador costero de "Exocet" en la Guerra de Malvinas





Desde que el 1 de mayo de 1982 ocurrió el primer bombardeo naval de buques británicos sobre Puerto Argentino, la Armada Argentina comenzó a evaluar la posibilidad de llevar a las islas un sistema “Exocet”, superficie-superficie, para disuadir a los buques británicos que se aproximaban por la noche, dadas las limitaciones de la aviación argentina para operar contra ellos en horas nocturnas, mientras que la artillería de campaña no tenía suficiente alcance para molestar en forma efectiva la tarea de los buques y disuadir la aproximación del enemigo.


En consecuencia, había que diseñar, por completo, un sistema casero portátil, consistente en un artefacto para simular la señal eléctrica que la computadora del buque envía al misil en su montaje original a bordo, una plataforma inercial de lanzamiento terrestre, un carretón para transportar los misiles, un sistema de detección de blancos y un generador para brindar la energía eléctrica.



Este equipamiento debía ser construido rápidamente, empleando solo los elementos que habitualmente podrían encontrarse en un taller naval, lo que en principio provocaría que la instalación fuera más grande de lo técnicamente necesario.

Este sistema casero fue desarrollado por un oficial naval y su pequeño grupo de técnicos, quienes en dos semanas armaron una improvisada batería de defensa costera de “Exocet”, removiendo un par de contendores de misiles de un destructor, colocándolos sobre un remolque, probándolo manualmente en la Base Naval de Puerto Belgrano, “engañando” al misil por medios electrónicos para que se comportara como si estuviera a bordo de un buque.



En simultáneo, en el Arsenal Naval de Puerto Belgrano se construyó una plataforma para montar los contenedores de los misiles sobre la rampa de lanzamiento, y se encontró un viejo generador eléctrico Siemens, con tecnología de la década de 1930, utilizado para los reflectores de la artillería antiaérea de la Infantería de Marina.

Estos dos catafalcos con las “cajas simuladoras”, fueron el producto resultante para el lanzador terrestre de “Exocet”. Teniendo en cuenta su precariedad, fue jocosamente bautizado por sus creadores como Instalación de Tiro Berreta (ITB).




ESPERANDO A SU PRESA

En la noche del 11 al 12 de junio, se desplegaron tres buques británicos para operaciones de bombardeo naval en apoyo de los ataques terrestres contra las colinas que circundan Puerto Argentino. Tenían que aproximarse demasiado, cerca del alcance del “Exocet”, y mientras aguardaban la orden para abrir fuego, se protegían de los radares detrás de la isla East. Tenían que regresar al grupo de los portaaviones antes del amanecer, para evitar quedar atrapados en la luz del día por los aviones argentinos.



En tanto, en tierra, el equipo argentino del ITB transcurría las noches en medio de una tensa espera por su presa. De alguna manera, los buques británicos comenzaban a cubrir un trayecto errático y, en general, ingresaban dentro del alcance del radar RASIT, pero no en el del ITB. Esta monótona y frustrante espera generó una situación que, en medio del dramatismo y tensión que se vivía, agregó un toque de humor.

Uno de los miembros del equipo propuso realizar una danza de la lluvia al estilo indio alrededor del lanzador de misiles. Sin nada para perder, se autorizó la iniciativa, pensando que, al menos, entrarían en calor con el ejercicio físico. Así, bajo juramento de nunca contar lo que iban a hacer, los hombres comenzaron a danzar alrededor del lanzador, gritando Uka-Uka imitando a los indios, con la esperanza de que algún buque británico quedara dentro del alcance del “Exocet”.

Unas tres horas más tarde, el radar RASIT, operado por un suboficial del Grupo de Artillería 3 (GA 3) del Ejército Argentino, con el apoyo de un oficial naval, detectó un buque ingresando en la zona de disparo, en su extremo más alejado. Inmediatamente, se inició el procedimiento de disparo, lanzando un misil hacia el contacto.

En esta oportunidad, la presa era el destructor británico HMS “Glamorgan” cuando se estaba alejando de la costa, luego de finalizar su misión de apoyo de fuego naval contra posiciones terrestres argentinas



La detonación fue suficiente para destruir el hangar y su helicóptero y esparcir una lluvia de mortíferas esquirlas en el comedor y la cocina. En total, 13 hombres murieron y otros 14 resultaron heridos. Sorprendentemente, si bien el “Glamorgan” en un momento experimentó una escora de 11 grados, la embarcación quedó nuevamente operacional luego de reparaciones que llevaron 36 horas, pero nunca volvió a atacar las posiciones argentinas.



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