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Vietnam, La batalla de Hamburger Hill

La batalla de la Colina de la Hamburguesa es un episodio ocurrido dentro de la guerra de Vietnam.

No fue la batalla más larga ni la más sangrienta; pero sí una de las más inútiles.





El 11 de mayo de 1969 el 3er batallón de la 101ª División Aerotransportada informó de la presencia de tropas enemigas en lo que entonces se denominaba simplemente colina 937, en el Valle de Ashau, a pocos kilómetros de la frontera con Laos, y el alto mando ordenó que dicha posición fuera tomada a cualquier precio.


La compañía B del 3er Batallón del 187º Regimiento de Infantería avanzo cautelosamente hacia la ladera norte de la cota 937.

Sabían que el enemigo debía estar en alguna parte.





De pronto el monte hizo erupción y se convirtió en una tormenta de fuego de ametralladora que fluia de casamatas ocultas derribando a todo aquel que no atinó a echarse cuerpo a tierra con suficiente rapidez.

Los norteamericanos respondieron al ataque con sus fusiles M16 y sus armas contracarro antes de retirarse a una distancia más segura colina abajo, con los heridos.

La Compañía B había localizado al enemigo, y su fuerza.

Ahora todo lo que tenía que hacer era fijar su posición y pedir apoyo aéreo y artillero para barrer al enemigo de esa colina.





Efectivamente unos minutos más tarde, la base artillera de Ta Bat respondió a la llamada y los proyectiles de 105 mm comenzaron a silbar sobre las cabezas de los soldados antes de machacar la ladera superior de la colina.

Luego aviones de la Fuerza Aérea volaron a través de la nube de humo para arrojar bombas incendiarias de alto poder explosivo sobre las casamatas ocultas.





Cuando cesó el bombardeo acabar con los restos del enemigo debía ser cosa fácil.

Pero cuando la Compañía B volvió hasta la cima de la colina, se encontró de nuevo con una implacable lluvia de fuego.

Lo único que podía hacer era retirarse, volver a llamar a la aviación y decirle que liquidaran por completo aquellas casamatas, pero totalmente.






La Compañía B, junto con las Compañías A, C y D formaban el 3er batallón del 187º Regimiento de Infantería, que integraba, con el 1er Batallón del 506º de Infantería y el 2º Batallón del 501º de Infantería, la 3ª Brigada de la 101ª División Aerotransportada.

Su misión, denominada "Apache Show" (Nieve Apache), era evitar que las tropas de Vietnam del norte y el Vietcong se infiltraran por la Ruta Ho Chi Minh, a través del embudo natural de 50 Km. de largo formado por el Valle de A-Shau, cerca de la frontera laosiana, al noroeste de Vietnam del Sur.





El valle consiste en un terreno ondulado cubierto de espadaña.
Está protegido por un cerco de colinas escalonadas, una de las cuales era la Cota 937, número que corresponde a su altura en metros.

Era un pico abrupto y de bosque denso, cubierto de vegetación verde y brillante y cañas de bambú.

Los Vietnamitas la llamaban Dong Ap Bia y muy pronto el mundo la conocería como "La colina de la Hamburguesa" (Hamburger Hill).





El comandante del 3er Batallón era el teniente coronel Weldon Honeycutt, también conocido como "Blackjack".

Era un buen oficial, respetado por sus hombres.
Sólo tenía un fallo: se regía demasiado por los manuales y obedecía las órdenes de sus superiores sin hacer preguntas.

Y fue precisamente esta característica la que hizo que al finalizar el combate por la Colina de la Hamburguesa, la tropa llegara a poner precio a su cabeza.





Durante toda aquella mañana, tarde y noche llovieron bombas y granadas sobre las posiciones del ejercito nordvietnamita.

A la mañana siguiente (12 de Mayo) los soldados pensaban que si había quedado algún vietcong en las laderas de la colina no estaría en condiciones de pelear.
Se equivocaron.

Los soldados se encontraron con granadas cohete, fuego automático, minas Claymore colgadas de los arboles y los matorrales.





Fue una carnicería y la Compañía B se vio forzada una vez más a retroceder.
La unidad comenzó a preparar una nueva zona donde evacuar a los heridos cada vez más numerosos.

De nuevo se pidió apoyo aéreo y, una vez más, la aviación y la artillería arremetieron contra las posiciones enemigas a lo largo de todo el día y la noche.
La pesadilla acababa de comenzar.





Los problemas principales eran dos. En primer lugar, la forma en que el enemigo (los Batallones 7º y 8º del 29º Regimiento del Ejercito de Vietnam del Norte) habían desplegado sus fortificaciones, las cuales construidas a ras de suelo y escondidas bajo denso manto de vegetación, no sólo eran prácticamente indestructibles sino que además estaban dispuestas de tal modo que sus fuegos convergían y se cruzaban cubriendo todos los accesos por la ladera de la montaña.

El otro problema era que todos refugios y escondites de la Cota 937 estaban siendo destruidos por bombas arrojadas por los aviones.





Los hombres del 187º Regimiento no tardaron en darse cuenta de que si seguían atacando ya no sería cuestión de si morían o no, sino de cuándo.

Pero siguieron atacando, día tras día, inútilmente, y las bajas aumentaron.
El 13 de mayo llegó nuevamente el turno de la Compañía B que, junto con la Compañía C, debía intentar llegar a la cima de aquella montaña escarpada y llena de cicatrices.

El ataque duró sólo 30 minutos, hasta que fue repelido con cohetes y un virulento fuego automático
Los soldados tuvieron otras 37 bajas.





Al día siguiente, las Compañías B, C y D iniciaron la escalada por separado, en diferentes ejes de avance.
Era la tercera vez que los hombres de la Compañía B avanzaban hacia el enemigo desde el comienzo de aquella acción.

Esta vez el ataque acabó cuando el comandante de la Compañía C, que estaba al mando, resultó herido y su radio dejó de emitir. La Compañía C emprendió la retirada y el ataque fracaso.





Otra retirada, otro bombardeo, otra noche a la escucha, en espera del amanecer.

El día 15 de mayo por la mañana, llegaron los demás elementos de la 3º Brigada, junto con un batallón del 3º Regimiento del Ejército de Vietnam del Sur, para reforzar al 187º.

Pero esto no proporcionó un respiro a las debilitadas filas de la Compañía B. Junto con la Compañía A, se alejaron buscando desesperadamente algún trozo de terreno en el que las bombas no hubiesen destrozado todo abrigo posible.





Con los helicópteros cubriendo su avance y las constantes salvas de cohetes cayendo sobre las posiciones enemigas, lograron avanzar.

Era una marcha lenta y dolorosa, sobre todo porque la noche anterior los vietcongs habían colocado minas Claymore en torno a sus defensas. Pero poco a poco, las casamatas fueron cayendo de una en una.





De pronto apareció a la vista la cima de la Cota 937 y los soldados sobrevivientes empezaban a soñar con una victoria cuando ocurrio el desastre.

Un Helicóptero cañonero atacó equivocadamente a la Compañía B, distribuida por toda la ladera de la colina, sobre la que disparó con sus cohetes y ametralladoras.





Había cuerpos por todas partes y los mutilados gritaban desde el suelo.
Hubo una nueva retirada.

Una horas más tarde, el cuartel general del batallón fue alcanzado por los RPG del enemigo y Honeycutt (Blackjack) resultó herido: su tercera herida en batalla.

Rechazó la oferta de evacuación. A muchos de sus hombres no les hubiera importado que tuviera que ser evacuado, aunque fuera muerto dentro de un saco.





El 17 de mayo fue un día de descanso. Se mantuvo un bombardeo continuo (complementado con gases lacrimógenos) sobre las defensas del enemigo durante las 36 horas siguientes y se suministró a la tropa chalecos antibalas superpesados.

Además de ser prácticamente imposible llevarlos puestos con aquel calor sofocante, habían llegado con una semana de retraso.





Ya hacía una semana que estaban atacando la Cota 937.

Cada día habían enviado más tropas, mas armas y no habían conseguido nada.
El 18 de Mayo hubo un ataque frontal a cargo de dos batallones completos, el 3/187º y el 1/506º.

Llenos de desesperación y rabia, los soldados asaltaron las posiciones nordvietnamitas y se abrieron paso casi hasta la cima.

Una vez más intervino el destino. Una repentina tormenta se abatió sobre la colina, frenando a los atacantes.






La visibilidad era nula, pero lo peor era que los continuos bombardeos de la aviación habían reducido la superficie de la colina a un montón de polvo blando y estéril.

La lluvia no tardó en convertirlo en lodo líquido sobre el cual los soldados no podían ni caminar.
De repente recibieron el ataque de cientos de granadas y minas detonadas por el enemigo dentro de su propio perímetro.





Otra vez se ordenó la retirada.
El día 19 se habían lanzado ya diez ataques.

La insensatez de la situación en la que se encontraban, combinada con la baja moral general de los últimos meses, estaba provocando una actitud rebelde entre los pocos miembros que quedaban del 187º.

Un soldado recuerda "En la Compañía Bravo había muchos que pensaban negarse a subir allí una vez más. El estado de animo siempre había sido muy bajo pero nunca tanto , porque sentíamos que todo aquello no tenía ningún sentido".





Un hombre herido se quejaba: "Ese maldito Blackjack no parará hasta que haya acabado con todos y cada uno de nosotros".

Así que el día 20 de mayo, al amanecer prevalecía un resignado fatalismo en el ambiente.
Pero la suerte había cambiado. Se organizó un ataque combinado de los cuatro batallones. Una vez más alcanzaron la cima de la colina.





El enfrentamiento de casamata en casamata era tan intenso que el apoyo aéreo era inútil.
Sin embargo esta vez no hubo retirada.
Al final del día, los hombres del 187º tenían bajo control lo que quedaba de la colina de la Hamburguesa.

El coronel Honeycutt no podía estar más agradecido a sus tropas: "Adoro a cada uno de mis chicos, todos cumplieron con su deber".

Siin embargo sus soldados no lo tenian en estima. Cuando la batalla terminó, sus hombres ofrecieron 10.000 dólares que recolectaron, a quien lo matara.





El número de víctimas norteamericanas fue de 86 (si bien sólo se pudieron recuperar 60 cadáveres) y 480 heridos.
Los 1500 combatientes nordvietnamitas que defendieron la colina sufrieron mas de 600 bajas y el resto escaparon hacia Laos.

Fue este elevado número de bajas el que hizo que los soldados denominaran a la colina como Colina de la Hamburguesa, un chiste macabro en el que identificaban los cuerpos de sus compañeros muertos y heridos como picadillo para hamburguesa, y en referencia a una batalla de similares características durante la Guerra de Corea.





Sin embargo, una dos días después de haber sido tomada, a las tropas norteamericanas se les ordenó abandonarla después de registrar y destruir las casamatas enemigas

Los norteamericanos se marcharon llevando los cuerpos de sus compañeros que pudieron encontrar.

Cuando esta batalla se hizo conocida, el senador Edward Kennedy, en representación de miembros del Senado opuestos a la guerra, protestó alegando que "se continuaba enviando a los muchachos al matadero para capturar posiciones que carecen de relevancia para el desarrollo de la guerra"





El Pentágono respondió asegurando que la colina 937 "tenía gran importancia estratégica en el control de la ruta de infiltración a través de Laos de las tropas de Hanoi" y que según informaciones de los servicios de inteligencia, "sería utilizada próximamente por los norvietnamitas para lanzar un ataque contra la ciudad de Hué".


Antes de marcharse en un trozo de cartón, clavado a un arbol junto con un pañuelo negro de la 101ª, un soldado desconocido dejó escrito un mensaje: "¿ Valia la pena?".





Después de esta batalla las tropas norteamericanas no volvieron a realizar ataques masivos de búsqueda y destrucción, dejando esa tarea a los survietnamitas.


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link: http://www.youtube.com/watch?v=rLlmBEZnko4


link: http://www.youtube.com/watch?v=5ScisGFllPY




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