Check the new version here

Popular channels

violación de hombres en Colombia

El drama desconocido de los hombres violados en la guerra de Colombia

Los agresores de los 650 casos registrados son miembros de las FARC, las FF.AA. o de los paramilitares que buscan «anular» a sus víctimas



El drama desconocido de los hombres violados en la guerra de Colombia
EFE

Doce víctimas del conflicto colombiano (afectados por el secuestro, desaparición o violencia sexual), que participan en el diálogo de paz en La Habana
En un país donde el largo conflicto armado ha dejado casi siete millones de víctimas, los colombianos estábamos acostumbrados a escuchar testimonios de mujeres. Violadas, descuartizadas, abandonadas, viudas, huérfanas, madres solteras, presas. Mujer y violación como forma de doblegar una población. Pero lo que no se sabía, ni se intuía, lo publicó el diario «El Tiempo», el de mayor circulación en Colombia, en un largo informe que tituló: «El drama de los hombres violados de la guerra».

Arranca con cifras: hasta agosto pasado, la Unidad de Víctimas, el organismo encargado de la atención y reparación de quienes han padecido la barbarie de la guerra, tenía en su registro 650 casos de violencia sexual contra hombres, un 12% del total.

El informe da un despliegue importante a los testimonios. Sacuden, quizás, porque no es frecuente ver a un hombre expresar tanto dolor. Éste, el de un maestro de escuela, dice:

Testimonio
«Mandarinas. Llegaron pidiendo mandarinas. Los vi aparecer y, al principio, no tuve miedo. Eran dos guerrilleros: uno joven, como de 20 años, y el otro mayor. A esos no los conocía, pero estaba acostumbrado a verlos rondar porque en la vereda mandaban las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, la guerrilla que hoy negocia la paz con el Gobierno). La verdad es que no se metían conmigo, quizás porque era el profesor de primaria y porque yo andaba derechito, como todo el mundo. No tomaba, no fumaba, no bailaba. Mis clases y ya. Los niños y nada más» (…).

«Creo que era martes como a las seis de la tarde. Yo tenía 46 años. Fue el 2 de febrero de 2006, eso no se me olvidará. En la escuela había como una granjita, y yo les dije que sí, que pasaran y cogieran las mandarinas. Se sentaron un rato y ahí fue cuando me puse nervioso. Cuando empezaba a anochecer les dije que me tenía que ir a dormir (…) Yo rezaba, le rogaba a Dios que se fueran; de un momento a otro el grande me dijo que entráramos en la habitación».

Se separó. Su mujer nunca se creyó que lo violaran miembros de las FARC
«Yo le dije que me respetara, que como así, que era un docente con esposa y con hijos, el profesor del pueblo. Que merecía respeto. Me asusté y me puse a llorar. Me dijeron "nenita, no llore" y el más grande me empujó. El tipo me bajó los pantalones y me puso el arma en la cabeza. Grité, pero por ahí no hay nada cerca, y ni me salía la voz. Cuando terminó, entró el otro. Me dijeron que cuidado si avisaba a alguien, que no hiciera ningún comentario. Sangré mucho, lloré toda la noche, tirado ahí en la cama, solo». El profesor se separó. La mujer nunca le creyó que las FARC lo hubieran violado.
La guerrilla no es la única victimaria. Otros testimonios hablan de soldados de las FF.AA., combatientes de los paramilitares, escuadrones que en los ochenta combatieron a las guerrillas de izquierda y que hoy están desmovilizados.

¿Por qué se usa la violencia sexual contra los hombres?, le preguntó la reportera del diario a María Eugenia Morales, directora técnica de Reparación de la Unidad de Víctimas. «El poder se fundamenta en las armas», dijo. Morales cree que es probable que entre los hombres que han sido violados, algunos hayan ejercido algún tipo de liderazgo comunitario. «Se trata, entonces, de contrarrestar su autoridad. De anularlos. En ese sentido las mujeres llevan ventaja. A pesar de los obstáculos, muchas hemos procesado lo que nos pasó. Ya no sentimos vergüenza. Entendimos que no fue culpa nuestra y emprendimos una evolución lógica que nos permite dar la cara. Los hombres, en cambio, todavía no están preparados».
0
0
0
0
0No comments yet