About Taringa!

Popular channels

Violencia y explícita obra de teatro

La obra de teatro inglesa, que escandaliza y hace desmayar a sus espectadores




"Advertencia: esta obra contiene escenas de violencia y sexo explícitas", se lee en un tímido cartel blanco colocado frente a la puerta de ingreso de la sala Dorfman, del Teatro Nacional inglés.

Advertir que un montaje de Cleansed ("Purificado") es violento, es como ponerle a los paquetes de nueces "este alimento puede contener frutos secos".

Es una advertencia típicamente británica, para resguardarse legalmente del alérgico despistado que pensó que eran "nut free" y se engulló alguna, con los consecuentes resultados.



Porque el que cree que puede ir a ver una obra de Sarah Kane, la niña terrible del teatro británico, y "pasarlo bien" o es bastante inocente o tremendamente desinformado.

Kane, quien escribió cinco obras en cinco años y luego se suicidó a los 28, es la principal exponente del In-Yer-Face (en tu cara) y sus textos incluyen tortura sistemática, violación, suicidios y relaciones sexuales explícitas, tanto gays como heterosexuales.

En la semana de preestreno de Cleansed, cinco personas se desmayaron y 40 abandonaron la sala en los primeros 20 minutos. Incluso una persona colapsó y debieron prender las luces para sacarlo de la sala.



Fue el mejor marketing: hoy conseguir una entrada para la producción dirigida por Katie Mitchell es prácticamente imposible.

Una pesadilla voluntariaEs la primera vez que en Teatro Nacional monta una obra de Sarah Kane.

Se apagan las luces y el sonido de una cortina de hierro anuncia que el show comenzó.

En los primeros 10 minutos no hay sangre, pero sí un primer desnudo. Ni agradable ni erótico, uno de los personajes (Graham) es obligado a sacarse la ropa y puesto en una camilla. La cosa no viene suave.



La obra ocurre en un espacio que es a la vez universidad y campo de concentración. Una especie de sanatorio devastado por la guerra –Kane utilizó la guerra civil de Yugoslavia como inspiración– que hoy sirve para las prácticas médicas de Tinker, un doctor/torturador cuyos tratamientos/torturas intentan probar hasta qué límite puede llegar la durabilidad del amor en los personajes.

Estos son una mujer, Grace, que quiere transformarse en su hermano muerto; Rod y Carl, una pareja de estudiantes gays; un joven y una bailarina.



Inevitable pensar en los experimentos de los nazis. Pero la impecable coordinación de sonidos de guerra de esta versión, dirigida por Katie Mitchell y que contó con un compositor y un diseñador de sonido, más la prolija utilización de utensilios de tortura moderna, empujan la imaginación un paso más allá.

Esto es lo más parecido a la foto que nuestra mente ha creado sobre los centros de tortura de los regímenes militares latinoamericanos, como la DINA o CNI de Pinochet en Chile o los lugares clandestinos instalados por los militares de Videla en Argentina.



Debe ser muy difícil para un torturado ver una obra como esta, presenciar la tortura y, de alguna manera, volverla a vivir.

Un fierro por el ano
"Hay un pasaje vertical en el cuerpo, una línea recta por la que un objeto puede pasar sin matarte inmediatamente. Empieza aquí", le dice Tinker a uno de los novios homosexuales, Carl, apuntándole el ano.

"Se puede tomar un fierro, metértelo aquí, esquivando la mayoría de los órganos hasta que sale por acá", continúa el torturador, señalándole el hombro.

No sólo se lo explica a su víctima, sino también a toda la audiencia.

Lo que sigue es una de las escenas más fuertes de los cerca de 100 minutos que dura la obra: los secuaces de Tinker le bajan los pantalones y calzoncillos y traen un fierro largo, un poco más grueso que un palo de escoba.



Lo meten lentamente por el ano del personaje, mientras Tinker lo interroga sobre cómo tiene relaciones sexuales con su novio. Al final lo sacan cubierto de excremento.

"No los voy a matar", dice el torturador, recordándonos que no hay peor tortura que la agonía.

Es sólo el comienzo. A Carl también le cortan la lengua, mutilan sus extremidades y, finalmente, le sacan sus genitales para trasplantárselos a Grace. Casi todo ocurre explícitamente, frente a los ojos de su pareja y de nosotros, los que pagamos por verlo.



Grace no tiene mejor suerte: la violan y le aplican electricidad (lo que resulta aún más perturbador que la propia violación). Y el más tierno y vulnerable personaje, Robin, termina suicidándose con una media atada a su cuello en tiempo real.

Paradójico, pero Kane habla de la tortura torturando a su audiencia.

La ahijada artística del Nobel de Literatura Harold Pinter –quien la defendió cuando la crítica británica destruyó su primera obra– nos pega una cachetada a ver si reaccionamos, si sentimos asco, disgusto, rechazo o incluso placer frente al horror, pero que sintamos algo.

Quiere que no seamos indiferentes ante una realidad terrible, pero tan mediatizada que ya se volvió normal: un muerto más; una violación más; una mutilación más…




link: https://www.youtube.com/watch?v=NldJjad9PK0
0No comments yet
      GIF