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Vzla: Lo que es y lo que no es la canasta alimentaria



Abril 20 del 2015.- Aunque la Casa Blanca ha restringido el alcance de su vocería política con respecto a Venezuela, los dispositivos mediáticos desatados una vez firmado el injerencista "Decreto Obama" siguen inalteradamente su curso. En este preciso instante el objetivo político de la contra es proyectar hacia fuera la supuesta hambruna ("crisis humanitaria") que vive el país, teniendo como base índices manipulados carentes de toda seriedad.


Barclays y el FMI abren el inning


Barclays es uno de los bancos más representativos del sistema financiero mundial y en consecuencia uno de los más reaccionarios hacia la órbita multipolar, léase Latinoamérica y países Brics. Dicho oligopolio financiero expresó a través de un informe el pasado 19 de marzo que Venezuela cerraría el año 2015 con una inflación de 188%.

Los insumos para semejante manipulación estadística, obviamente, son facilitados por sus lacayos directos de la manipulación cambiaria: DolarToday.

El pasado 14 de abril, el FMI también emitió sus profecías autocumplidas sobre la situación económica en Venezuela, sentenciando especulativamente (sin necesidad de revisar las cifras del INE/BCV) que la inflación al cierre de 2015 será de 98,6%.

Las abismales diferencias entre las cifras presentadas por cada uno de estos carteles dicen más que suficiente sobre la poquísima seriedad de estas desgastadas instituciones a la hora de esgrimir análisis macroeconómicos.

De ahí para abajo, la falseada y disparatada narrativa se cumpliría con la arrastrada lealtad de siempre.


La Patilla al relevo


El día de ayer el fascineroso medio de comunicación elaboró una venenosa y agroprocesada lista de "alimentos" que son "inaccesibles" para el consumidor por el mismo hecho de medirlos a tasa Simadi, cuando es público, notorio y comunicacional que todos esos rubros se importan a tasa preferencial.

En la lista destacan la leche descremada, el cereal Corn Flakes, aceite de oliva, galletas Oreo, paquete de seis compotas Gerber y edulcorante Splenda. Ninguno de esos productos constituyen un plato de comida de la cotidianidad. Pero se acaparan o se sacan del país mediante contrabando de extracción, buscando pinchar con esa maniobra el ìndice inflacionario para así acercarse a las cifras del FMI o de Barclays.

Estos productos representan la cultura del pasapalo, de la merienda y de la subalimentación dizque exótica. No es alimento, pues nadie con cuatro dedos de frente desea prepararse un almuerzo o cena con semejantes ingredientes. Pero los patrones de consumo (neocoloniales) instalados en el país presentan estos consumos como parte fundamental de la alimentación diaria. Y aunque no aporten ningún nutriente al cuerpo, el sólo hecho de endulzar el café con Splenda ya supone un estatus superior al que otorga el papelón.

Por eso términos coyunturales representa una maniobra psicológica que intenta proyectar la "crisis humanitaria" por la vía de este "estatus superior", esquivando mediáticamente la condición que impone la realidad económica: en Venezuela nadie se muere de hambre.

Otra razón para no incluir los verdaderos rubros alimentarios (pollo, carne, pescado, hortalizas, granos, etc.) en la lista tiene relación directa con el hecho de no depender al 100% de la importación. La nación eleva año a año la producción de los mismos, y los silos, mataderos y fundos agrícolas están sujetos a estricto control estatal. Torpedear y disminuir la gestión económica del Gobierno Bolivariano es uno de los objetivos principales.

Es mucho más fácil especular y acaparar productos (cuasialimentarios) cuando el manejo discrecional de la importación está hecho a la medida de mafias y carteles económicos comprometidos con derrocar al presidente Maduro. Los mismos que están gestando una escalada inflacionaria que vaya saqueando a fuego lento el bolsillo de la gente.


Cendas: el vapuleado cerrador de la partida


Según el Cendas, la "canasta alimentaria" en Venezuela cuesta 35.124 bolívares.

El cartelizado pronóstico de Barclays y el FMI, y el desarrollo posterior de La Patilla, sirvieron de base para que el Cendas emitiera semejante cifra. Pero más allá de cumplir las órdenes que sentencian sus patronos, ¿cómo realizan la "medición" para llegar a tal conclusión numérica?.

Aunque el mes de abril no ha terminado, ya el Cendas tiene el análisis mensual. Que jueguen posición (y mentira) adelantada se entiende ante la anémica política que padece la oposición.

El estudio reseñado por la prensa no revela las cifras por rubros desagregados. Es decir, no analizan alimento por alimento sino que meten todo, absolutamente todo, en un mismo guacal especulativo.

Sin embargo, tomaremos la medición realizada por el Cendas el pasado mes de marzo. En ese análisis los alimentos que más subieron de precio fueron el azúcar (en su forma edulcocarbonatada) en 17,6%, salsas y mayonesa en 13,2%, cereales y productos derivados del trigo (galletas, cerelac, pasapalos, etc.) en 7%. Los granos de distinto tipo no aumentaron de precio, y la carne y el pollo sólo reflejaron un 5% de incremento, al igual que frutas, hortalizas y pescado. El aceite y el café no llegan al 3% de aumento. Estos son los elementos que conforman la "canasta alimentaria". Una mezcla que homologa el verdadero alimento con el agroconfeti.

Eso sí, este análisis fue realizado en los supermercados privados donde la Ley de Precios Justos debe afincar el puño de hierro.

El verdadero alimento (pollo, carne, granos, pescado, hortalizas, etc.), incluso en su propio "análisis", no ha subido de precio de forma abismal como lo presentan.

Es lógico pensar, entonces, que la estrambótica cifra que presenta el Cendas sobre la "canasta alimentaria" en el mes de abril tiene que ver con el apalancamiento especulativo de estos productos importados (edulcorante, cereales, pasapalos, salsas, etc.). Esa creciente especulación está determinada por parámetros irregulares, de guerra económica y profundamente mafiosos como DolarToday. Es la referencia base de todo este proceso de delincuencia estadística.


Jonrón en el noveno


Par de cosas antes de finalizar.

Los productos que han subido de precio no son alimentos en el estricto sentido del término, pues están enmarcados en la dinámica importadora-especulativa de las mafias económicas (nacionales y transnacionales) que perpetran el daño económico desde la agrobasura extranjera. Los patrones de consumo cosmopolitas.

Este argumento no intenta negar que ese consumo existe. Usted, yo y el de al lado también nos vacilamos los pasapalos viendo películas o en el cumpleaños de su sobrino haciendo perrocaliente. Pero colocarlo como parte fundamental de la "canasta alimentaria" es una mentira de proporciones colosales, puesto que no constituye el plato de comida que usted, yo y el de al lado nos comemos todos los días. Así que si sube de precio, lo menos que puede generar es hambruna.

No califica como alimento, sino como entretenimiento tóxico para el paladar. Parte de la estafa cultural del capitalismo consiste precisamente en colocar un ñame al lado de una galleta Oreo, escenificando que ambos por el simple hecho de ser masticables son necesarios para la vida.

La FAO (organismo para la alimentación de la ONU) reconoció, hace pocos días, que Venezuela había superado el tema del hambre. Su representante expresó lo siguiente: "Venezuela hace poco tiempo hacía parte del mapa del hambre en el mundo, pero hoy declaro en nombre de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura que Venezuela no hace más parte del mapa del hambre en el mundo".

Contra este reconocimiento internacional reacciona el desesperado aspaviento de "crisis alimentaria" dibujado desde afuera y caricaturizado desde adentro. No es más que una operación psicológica que intenta proyectar la "hambruna" vía escasez/aumento de precios en los pasapalos y demás agroprocesados de importación que permiten un manejo mucho más eficiente de la guerra económica.

Mientras la clase media histerizada comenta (y apoya) por redes sociales la adulterada y mafiosa estadística, millones de venezolanos comen lentejas y arroz con pollo mientras observan Con el Mazo Dando.
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