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Ya decidí hablarle, ¿Y ahora qué hago con los brazos?




El momento decisivo llegó. Te levantaste esta mañana con el pie correcto, descansaste hasta rellenar tus celdas de energía a tope y el sol brilla de manera especial allá afuera. Éste es el día en el que no te importará más nada sino ese momento que has pospuesto de manera recurrente por las últimas tres o cuatro semanas.

Te has armado de valor para acercarte a la chica que te quita el hambre de día y el sueño de noche (y aún así sigues respirando, aunque sea sólo para suspirar por ella). Ya sabes cómo hablarle por primera vez sin ponerte nervioso, y no estás dispuesto a esperar ni un día más para hacerlo.

Ese instante llega, y en ese momento te surge una pregunta bastante incómoda:

¿Qué demonios hago con mis manos?


Y no es excusa para mostrar tus bíceps



No sabes si rascarte la cabeza o la cara (que te pican terriblemente), cruzarte los brazos apretadamente sobre el pecho, hacerle caso a esos “expertos” en lenguaje corporal que te sugieren ponerlas hacia atrás para darte mayor seguridad, juguetear con tus llaves (o peor aún, con tu teléfono), tronarte los dedos, ajustarte el pantalón, quitarte una pelusa fantasma, volver a rascarte la cara o en el mejor de los casos, meter los dedos en los bolsillos de tus jeans torciendo las muñecas hacia adelante y encogiendo los hombros (Como quien prefiriera estar en cualquier sito menos enfrente de ella).

¿Qué puedes hacer con tus brazos y manos? acabo de citar una serie de movimientos y posturas incorrectas que te harán ver no sólo inseguro sino también taciturno (cosa que no quieres demostrarle). Lo cierto es que cuando uno tiene convicción en lo que está diciendo y no tiene reparos en expresarlo, nuestras manos se expresan de manera natural a través de ilustradores, o movimientos que apoyan nuestras palabras. Sin embargo, hay tres tips muy sencillos que puedes poner en práctica para sacar a tus dedos de su letargo:



- Nunca trates de hablar con tus manos colgando a ambos lados, sin moverlas. Vas a parecer un maniquí muy mal posado, e incluso podrían tomar tus palabras a chiste (¡Horror!). Si estás de pie, asegúrate de hablarle de frente; tus brazos deben estar flexionados de tal manera que tus manos estén a la altura de tu abdomen, separadas la mayor parte del tiempo (no es obligatorio).





- ¿Qué movimientos deberías hacer? no es cuestión de practicarlo sino más bien de sentirlo, pero si debes controlar tus manos recuerda que si hablas de ella, tus palmas deben dirigirse en su dirección. Si hablas de tí, una mano podría tocar tu propio pecho, y si empiezas a hablar de ambos (redoble de tambor), lo más lógico es que pases al siguiente punto:




- Tócale el brazo o el codo con la punta de los dedos. Esto es casi un acto de magia, pero a pesar del poder que tiene el tocar a las personas, no sabemos hacerlo correctamente. ¿El peor escenario? que tengas que dirigir tu mirada al punto de contacto (su brazo), y que ella lo note. Esto hace que el movimiento se vea totalmente artificial y actuado; mucho mejor es cuando diriges su mirada lejos del punto de contacto y la tocas prácticamente sin que se dé cuenta; apenas las puntas de los dedos es suficiente.


Podrías hablar qué se yo… del horizonte… y con tu mano derecha dirigir la mirada de ambos hacia ese lado, mientras “hecho el loco” con tu mano izquierda rozas su brazo derecho. Toda delicadeza es poca, imagínate que estás en la recta final de una partida de Jenga, o estás guiando a un robot en una operación de cerebro; siendo un movimiento prácticamente a ciegas, debes tener mucho cuidado y seguridad al hacerlo.



La falta de puntería provoca accidentes.



¿Y tú qué harías con tus brazos? me encantaría saber qué piensas en los comentarios.




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