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YPF-Repsol, quien puso el precio? Kicillof no

El 17 de abril de 2012, un día después de que Cristina Kirchner anunciara la expropiación de YPF, el entonces viceministro de Economía Axel Kicillof fue al Senado y fustigó durante horas a la gestión de Repsol, al tiempo que defendía la decisión tomada por la Presidenta.


"No le vamos a pagar lo que ellos dicen, sino el costo real de la empresa. Dicen que son 10 mil millones de dólares. ¿Y eso dónde está?", desafió Kicillof ante un plenario de senadores. "Los tarados son los que piensan que el Estado tiene que ser estúpido y cumplir lo que dice la propia empresa", arremetió el funcionario ante las declaraciones de los directivos de Repsol.


Fuente:
http://www.lapoliticaonline.com/noticias/val/95446-6/cuando-kicillof-hablo-de-los-tarados-que-querian-pagarle-a-repsol.html

Un año y medio después de aquella intervención, el flamante ministro de Economía firmó ayer un preacuerdo con los directivos de la empresa española para que el Estado argentino la indemnice por una cifra que podría superar los 5 mil millones de dólares, lo que marca un impresionante contraste con sus afirmaciones de aquella jornada y otras posteriores, pero esto que podria ser visto como una excelente negociacion de parte de nuestro flamante ministro, al fin de cuentas luego de las cifras que se decia reclamaría Repsol, cinco mil millones de U$S es un flor de precio se podría decir, lo cierto es que el precio lo puso Repsol y fue una propuesta del presidente de su directorio

Las directrices para el acuerdo que alcanzaron los Gobiernos de España, Argentina y México este martes ya fueron discutidas por el ministro de Industria, José Manuel Soria, con su homólogo mexicano, Pedro Joaquín Coldwell, en su visita al país norteamericano el pasado 15 de noviembre. Soria llevaba un documento escrito por Antonio Brufau en el que se fijaban las bases del pacto que tendrían que negociar en Buenos Aires con la bendición de los gobiernos español y mexicano.


El ministro de Industria, José Manuel Soria (a la derecha), con el secretario de Energía de México, Pedro Joaquín Coldwell, el pasado 15 de noviembre en México / VIDEO: ATLAS / FOTO: EFE

En el papel que llevó de Soria se recogía la condición indispensable de recibir una compensación de 5.000 millones de dólares (unos 3.700 millones de euros) en activos líquidos, disponibles y netos de impuestos, calculados sobre la base del valor de mercado contrastada. Asimismo, se subrayaba que dichos activos debieran ser de plena propiedad de Repsol, gozando de total libertad para su posterior transmisión a terceros sin restricción, algo que la compañía consideraba imprescindible para el pacto. También recogía la prioridad de que el pago fuera en efectivos o instrumentos financieros cotizados y no en terrenos de Vaca Muerta, cuestión que siempre barajó el Gobierno argentino. Incluía cláusulas adicionales como que hubiera máximas garantías de cumplimiento y renuncia de las partes a procedimientos posteriores a un acuerdo.


El Gobierno de México hizo el papel de intermediario mientras el director general de Pemex, Emilio Lozoya, desataba una tormenta con declaraciones contra Antonio Brufau y la gestión de la petrolera española en la que el grupo mexicano tiene una participación del 9,34%. El pacto de Buenos Aires, con ese camino andado, se desarrolló con celeridad y con Lozoya como representante mexicano en las negociaciones tripartitas junto a Soria y el ministro de Economía argentino, Axel Kicillof. Al final, el acuerdo no se desvió prácticamente de lo negociado entre Soria y Coldwell en la capital azteca.

Las quejas de Lozoya sobre Brufau y la ausencia de este en Buenos Aires generaron todo tipo de especulaciones sobre el futuro del ejecutivo de Mollerussa al frente de Repsol.

No obstante, el acuerdo responde a los deseos expresados por Brufau a Soria, por lo que se siente respaldado lo suficiente como para continuar con el proyecto.

También se supone que Pemex habrá sacado alguna compensación, ya que el pacto le deja el camino expedito para entrar en la explotación del yacimiento de Vaca Muerta y que, por la Alianza industrial Estratégica firmada en febrero de 2012 con Repsol, se sentía impedida.

Por eso, y por la presencia de Isidro Fainé, presidente de Caixabank (principal accionista de Repsol con el 21,02%), en el pacto de Buenos Aires, se espera que mañana el consejo de la petrolera apruebe sin problemas el acuerdo. Repsol cuenta con ocho consejeros independientes (además de los dos de Caixabank, dos de Sacyr, uno de Pemex, y dos ejecutivos), que tendrán que aportar su opinión; pero no se esperan sorpresas.

Al final, el cambio de actitud de Argentina, posiblemente por verse con el agua al cuello ante tantos pleitos internacionales (y no solo con Repsol), y el deseo de México de potenciar la presencia internacional de Pemex, han sido los aceleradores que han metido prisas a todos de un pacto que se hacía interminable.

Es llamativo que se haya producido en la vuelta de Cristina Fernández de su enfermedad; el nombramiento como ministro de Economía de Axel Kicillof, que había sido uno de los inspiradores de la expropiación, y de la caída de popularidad y en las elecciones parciales de su grupo político.
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