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5 cosas que nos gustaría ver en The Last of Us 2





A estas alturas resulta ingenuo pensar que Naughty Dog no le hará secuela a The Last of Us, después de todo, el éxito de la entrega original fue abrumador y a Sony solamente le faltó llevar la historia a teatro de marionetas porque hizo todo lo demás: remasterización, DLC, bundle con consola, puesta en escena con los actores de voz, proyecto fílmico, etcétera. Con ello en mente, la confirmación de una segunda parte se vuelve un mero trámite. Pero si algo nos enseña la historia, es que las buenas secuelas se cuentan con los dedos de una sola mano, en otras palabras, The Last of Us 2 ─o cualquiera que sea su nombre─ debe respetar ciertos lineamientos para no echar todo a perder y por eso, aquí están algunas sugerencias.



1. QUE INVOLUCRE NUEVOS PROTAGONISTAS


El riesgo más grande que corre la continuación es el de no estar a la altura de la primera parte. Comparaciones siempre habrá, pero si Neil Druckmann ─director de The Last of Us─ retoma la relación entre Ellie y Joel como punto de partida para la continuación, las analogías resultarán incómodas y es que, con o sin final abierto, la aventura original concluyó y The Last of Us NO es un juego que pueda reinventarse a partir de atributos técnicos solamente, como sí lo son GTA, Call of Duty o el propio UNCHARTED. Para The Last of Us, la historia es INDISPENSABLE. De hecho, el carácter polémico e interpretativo de su desenlace fue pieza clave en el éxito obtenido porque se prestó para que tú sacaras las conclusiones que te dejaran más satisfecho. Esclarecer eso en una secuela mataría la magia. Sería como si Christopher Nolan dirigiera Inception 2 y lo primero que hiciera en ella fuese decirte si la pirinola cayó o siguió girando.



n buen ejemplo de secuela dramática insatisfactoria fue The Walking Dead. La primera temporada fue brillante pero sin Lee, la continuación pasó francamente desapercibida por más tierna que Clementine resultase por sí sola. En ese sentido, a The Last of Us 2 le vendría bien dar borrón y cuenta nueva. A fin de cuentas, si una cualidad poseen los mundos posapocalípticos es que son terreno fértil para las emociones fuertes. Metan a los muppets en ese espacio desgarrador y las cosas rápidamente darán un vuelco hacia el drama, así que no existe pretexto válido que obligue a Neil Druckmann a empecinarse con Ellie y Joel como protagonistas que no sea la empatía que siente por Troy Baker y Ashley Johnson quienes, por muy talentosos, no son los únicos actores en existencia.

Desafortunadamente, ni esta fórmula es garantía de éxito. Tomen por ejemplo el caso de True Detective, cuya segunda temporada empezó de cero y fue un bodrio. Pero por lo menos mantuvo a salvo el legado de la iteración original al involucrar nuevos personajes, nueva locación y nuevas situaciones.

Así las cosas, consideramos más sano para quienes disfrutamos de The Last of Us que Naughty Dog explore otras avenidas argumentales, en vez de regresar a las mismas caras con el riesgo de manchar su reputación. Somos de los conformes con lo que Joel hizo pero qué tal que la secuela explora los efectos de esa decisión en otros, en un padre cuyo hijo está infectado y quedó sin salvación o un marido cuya esposa precisa de la cura que yace en el cuerpo de Ellie. Vaya, alternativas hay, y muchas. La mala noticia es que Druckmann parece comprometido con la noción de retomar a Ellie y a Joel.





2. QUE NOS CUENTE EL ORIGEN


¿En qué se distingue la ficción posapocalíptica de The Last of Us de otras? La respuesta rápida es “cordyceps” pero fuera de eso, no hay nada que haga las cosas diferentes. Cambien cordyceps por fiebre zombie, epidemia vampírica o rabia y las circunstancias permanecen virtualmente intactas: si te muerden, te conviertes en una abominación para hacer la vida de cuadritos a los supervivientes. Las grandes ciudades yacen en ruinas y quienes quedan, se las arreglan como pueden en un mundo donde muerte y enfermedad están a la orden del día.

La segunda parte sería la oportunidad perfecta para inyectarle sustancia al contexto de The Last of Us. ¿Por qué no explorar la transición del mundo civilizado al posapocalipsis como hoy hace AMC con Fear The Walking Dead? Nos queda claro que la cotidianeidad pre-apocalipsis no es un lugar atractivo, pero de rutina a desgracia, pasamos en cosa de 10 minutos dentro de The Last of Us. No existió una transición orgánica y, para ser francos, no hizo falta, aunque una precuela pinta como una idea tan atractiva como cualquiera para la segunda parte.

De hecho, una precuela es quizá la única opción viable para reincorporar alguno de los personajes originales, ya sean Joel o Ellie, pues serían más jóvenes, su carácter no sería el mismo y tampoco su contexto. No con ello abandonamos la idea del spin-off pero la precuela también es una idea relativamente fresca y argumentalmente más segura que retomar lo que ya conocemos donde lo dejamos.








3. QUE EXPLORE NUEVOS LUGARES


¿Por qué el posapocalipsis siempre ocurre en Estados Unidos? De la mano de nuestra petición por resguardar el legado que Ellie y Joel dejaron, viene la de explorar otras locaciones. La idea, como mencionamos, sería empezar un poco de cero, permitiendo a quienes no jugaron el original, empaparse en la ficción del juego sin compromisos y, a los veteranos, evitarse el mal trago de las expectativas incumplidas y las condenadas comparaciones.

Sabemos bien que para acentuar el carácter decadente del mundo sin humanos, es preciso relacionarlo de antemano con una civilización que haya prosperado, pero incluso bajo esa premisa, Estados Unidos dista de ser la única alternativa. ¿Qué tal Francia? ¿Qué tal Sudamérica? ¿Qué tal Japón? No recordamos nada en el canon de The Last of Us que estableciera la plaga de cordyceps como un fenómeno que respetara fronteras sino todo lo contrario, con lo cual el repertorio de opciones es todavía más abundante y se presta, de nueva cuenta, para refrescar el argumento, diluyendo de paso las incómodas analogías con la primera entrega.

Recalcamos: la clave del éxito para The Last of Us fue el argumento. La plaga de cordyceps nada más fue el catalizador para el drama, en la misma forma que la de zombies lo es para The Walking Dead o World War Z, pero fuera de eso, todo es apto para modificaciones.




4. MECÁNICAS MÁS ELABORADAS


El fuerte de The Last of Us fue la historia y aunque sus mecánicas resultaron sólidas, no reinventaron la rueda o algo por el estilo. El sigilo ya existía, el crafting ya existía, y mover a Ellie de un lado a otro sobre una tabla no es, ni por mucho, un argumento revolucionario.

¿Necesitó The Last of Us sistemas de juego más complicados? La respuesta rápida es no, pero si ya va haber una continuación, bien podría intentar algo un poco distinto ─ojo, “un poco distinto” no implica mundos abiertos ni mucho menos─. Quizás ahondar en el carácter cooperativo de la experiencia, optimizar la inteligencia artificial para que no se rompa la inmersión cuando tu compañero deambula frente a las narices de los enemigos, mayor interactividad, sin que deje de ser una experiencia narrativa lineal. Nos referimos a ese tipo de cosas. Recalcamos: The Last of Us fue una magnífica experiencia desde todos los ángulos, pero no perfecta y si algo distingue a Naughty Dog es su elevado estándar de calidad, así que vayan por ello.






5. EXPANDIR EL MULTIPLAYER


Aunque quizá muchos no lo probaron, el componente en línea para The Last of Us resultó muy interesante, puesto que, además de modalidades con identidad, existía una especie de metajuego donde te alineabas con una facción y lo que hacías en las partidas beneficiaba o perjudicaba a un clan que crecía o disminuía en tamaño, dependiendo de tu rendimiento. Además, las mencionadas modalidades no eran tu típico Deathmatch o S&D, sino versiones modificadas de ellos, a las que Naughty Dog imprimió el toque The Last of Us, con sigilo, crafting y brutalidad incluidos.

El único problema fue que sólo hubo 3 modalidades de juego: Supply Raid, Survivors e Interrogation, siendo este último, uno de los más originales, pues debías interrogar a los miembros del equipo opuesto. Es decir, el multiplayer de The Last of Us estaba lleno de buenas ideas que seguramente se verán beneficiadas con el poder e infraestructura online del PlayStation 4 si les dan rienda suelta.




NO EXISTE GARANTÍA


Ahora bien, que Naughty Dog pueda hacer la secuela, no significa que deba. Desde nuestra perspectiva, el primer juego fue excelente y no necesariamente requiere una extensión pero si la presión es demasiada y el estudio termina por hacerla, creemos que estas ideas pueden minimizar el riesgo de desastre porque lo que menos queremos es que nuestro recuerdo del primer juego, se estropee con una continuación mediocre. Naughty Dog no conoce esa palabra pero el riesgo siempre estará presente y también entendemos si no están de acuerdo con algunas de estas ideas. Quizás a ustedes les seduce absolutamente la idea de volver a ver a Joel y Ellie ahora más viejos o tal vez prefieran un The Last of Us 2 sin multiplayer. Al final del día, son simplemente algunas sugerencias y la mejor opinión la tienes tú como fan.



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