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Phil Spencer, director de Xbox, puede ser muchas cosas, pero al entrevistarlo durante el E3 pasado no me dio la impresión de que "mentiroso" fuese una de ellas. El tipo es amable y la forma como ha llevado las riendas de la marca durante su ya madura gestión ha sido refrescante. Con ello en mente, sus declaraciones de ayer resultan prometedoras, pero también desconcertantes. Spencer adelantó que la de este año será una conferencia diferente para Xbox, pues se enfocará en una propiedad original y en juegos first-party, es decir, exclusivas desarrolladas por sus estudios.

Manos ocupadas

"¡Wow! ¿Pero de dónde va a salir esa nueva propuesta?", pensé tras leer los tweets del conciliador ejecutivo, quien no deja pasar un mes sin elogiar a sus competidores. Hoy sabemos de la existencia de Halo 5: Guardians y Gears of War ―ninguno de los cuales, por cierto, encaja en la categoría de nueva propiedad― y seguramente veremos también a Forza Motorsport 6 (misma situación) en el evento. No se trata de enumerar por enumerar, sino de descartar estudios, porque es ahí donde descansa la interrogante más crítica para descubrir cuál será la nueva propiedad Xbox o, por lo menos, quién podría desarrollarla.

Si asumimos que la IP será para Xbox y solamente para Xbox, entonces se vuelve importante reparar en la mano de obra creativa. Microsoft carece del enorme repertorio de recursos del cual gozan Nintendo y Sony, y algunas marcas de las que hablé más arriba agotan casi por completo el capital de ingenio que alimenta Xbox, me refiero a 343 Industries, Black Tusk y Turn 10, que son 3 de los estudios de más renombre en Microsoft y que, además, están ocupados. Lionhead trabaja en Fable Legends y si algo va a salir de Rare probablemente sea Battletoads ―por algo Phil Spencer promociona la marca desde hace varios meses y Microsoft la registró―.

Restan entonces muy pocas opciones en términos de estudios internos con potencial para traer un nuevo juego AAA a la consola. Algunos están concentrados en HoloLens, el cual seguramente no figurará en la agenda, otros en contenido digital/móvil y el resto es de bajo perfil. Y a Mojang no lo imaginamos haciendo algo ajeno a Minecraft tan pronto. Hasta abajo en la lista está Team Dakota que, en primera instancia, parece desocupado, pero Project Spark y Conker no nos permiten pensar en una nueva propiedad de la escala y perfil de Gears of War o Halo, si en efecto, se trata de ellos y ésa es la meta de Microsoft.


Estudios externos

Volteemos la mirada a compañías externas ―después de todo, Gears of War nació en Epic Games―. Remedy ya tiene las manos llenas con Quantum Break, así que no se emocionen con Alan Wake 2, y Crystal Dynamics ya cedió con la exclusiva temporal de Rise of the Tomb Raider.

Ahora bien, Microsoft anunció en el E3 pasado el reboot Crackdown y el dato viene a colación porque es la gente de Cloudgine la que está involucrada en el proyecto, mientras que Ruffian Games (Crackdown 2) se está haciendo cargo de Hollowpoint para PlayStation 4 y PC. Playground Games recién sacó Forza Horizon 2, de modo que no puede figurar en esta ecuación y Capybara Games tiene Below entre manos. Y aquí hay que señalar que estamos hablando de socios de segundo o tercer orden para Microsoft.

Ámbito Indie y distribuidoras

Esto nos conduce a los indie. Vivimos la era dorada de los desarrolladores independientes, cuya naturaleza hace que la categoría sea incompatible con el tema en cuestión. Es decir, durante la pasada GDC, los títulos de estudios independientes figuraron en una lista de decenas, no en la vitrina principal de anuncios e, incluso aquellos nombres que hoy son de respeto ―como DayZ o Minecraft―, iniciaron su camino con discreción.

Todo lo anterior nos lleva a la última opción: la billetera. Quizá Microsoft carezca del copioso flujo de creatividad que sobra en Sony y Nintendo, pero puede compensarlo con capital económico. Así fue como la compañía se ganó el favor de EA, que en última instancia condujo a Titanfall y otro buen ejemplo es el de Square Enix con Rise of the Tomb Raider. ¿Será esta nueva IP, entonces, el trabajo de un grande de la industria seducido por los profundos bolsillos de Xbox? La idea no suena descabellada, aunque los números detrás del Xbox One no son precisamente asombrosos ―por algo EA decidió hacer Titanfall 2 multiplataforma―.

Cuesta creer que Ubisoft o Activision seguirán los pasos de Electronic Arts después de lo que pasó con el shooter de Respawn Entertainment; las casas indie no tienen el punch para un juego AAA y da la impresión de que todos los estudios first-party de Microsoft trabajan en otros proyectos, incluso Crytek está en medio de la transición a free-to-play con una mano en los bolsillos de Amazon y otra en los propios.

Al final, tal vez nos llevemos una sorpresa y termine siendo Team Dakota el que saque la cara por los estudios Microsoft o quizás una compañía interna de menor nivel prepare la aplicación estrella para el nuevo Kinect. Xbox expulsó al periférico de su fórmula base, pero ello no significa que esté 100% olvidado. El aparato costó dinero y es dudoso que Microsoft lo deje morir así como así. También resta la opción de Epic Games, que ya trabajó con Xbox antes, en un hipotético retorno a la marca o de un equipo alternativo dentro de una de las casas desarrolladoras antes descritas; piensen por ejemplo en Rare haciendo Battletoads y, al mismo tiempo, un juego nuevo e inédito, aunque esta opción no nos satisface.

Como quiera que sea, la promesa de Spencer constituye buenas noticias para los jugadores y para Xbox que, en una generación pobre en materia de exclusivas, se perfila para poner el ejemplo en el siguiente E3 con propiedades inéditas en un evento extraño para una marca acostumbrada a mostrar Call of Duty (multiplataforma) en su conferencia.