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God of War (saga) [conmemoración]



Historia:

La infancia de Kratos es explicada durante el desarrollo del primer juego. Es maltratado como solía hacerse a los niños altos y fuertes en la antigua Grecia. A su hermano, al tener una marca que el oráculo predijo la portaría el que causara la perdición del Olimpo, lo secuestra Ares y lo lleva al reino de la muerte.

Luego de recibir entrenamiento, Kratos, ya casado y con una hija, Calíope, se convierte en un gran general del ejército espartano, a pesar de las advertencias de su esposa, el guerrero prometió no detenerse hasta que la gloria de Esparta estuviera en lo más alto. Las tácticas de sus ejércitos eran brutales, pero muy efectivas. Pero un día, un enfrentamiento contra el batallón de bárbaros dio un resultado adverso para su armada. Con su ejército destruido y apunto de ser asesinado por el líder bárbaro, Kratos pide la ayuda de Ares, el Dios de la Guerra, ofreciéndole su vida a cambio. El Dios desciende de los cielos y acaba con todos los enemigos, luego entrega a Kratos las Espadas del Caos, que son adheridas a sus brazos por cadenas.

El guerrero espartano sucumbe totalmente al poder de Ares, quien le exige ciertas tareas de destrucción y conquista. Las tácticas del ejército de Kratos eran aún más brutales que antes, asesinando sangrientamente a cualquiera que opusiera alguna mínima resistencia. En una de sus misiones, Kratos debía quemar una aldea que se oponía a la armada de Esparta. En su afán de sangre y gloria, Kratos quiso ingresar al templo de la aldea, el oráculo del pequeño pueblo le advierte que no tenía que entrar a aquel santuario, el guerrero la hace a un lado e ingresa, asesinando con sus espadas a todos los presentes. Cuando lanzó por última vez sus espadas hacia sus víctimas, entendió que había asesinado a su esposa e hija. Kratos queda devastado y como castigo por tal acción y su brutalidad, Kratos tendría pegadas sobre su piel, las cenizas de su esposa e hija por la eternidad; aunque Ares le explica que hizo eso para convertirlo en el guerrero perfecto, aun así, el guerrero espartano renunció a seguir siendo el súbdito del dios de la guerra.

Una estatua de Kratos en exhibición en Nueva York en 2012.




Al querer romper el pacto de sangre con Ares, las furias, encargadas de castigar a los que cometieran dicha acción, comenzaron a hacerle ver visiones a Kratos. Orkos, hijo de las furias, traiciona a sus madres y a su padre, Ares, al descubrir que planeaban destronar a Zeus del mandato del Olimpo, por lo que avisa al espartano el hechizo que sufría y que debía alcanzar el Oráculo de Delfos para conocer la verdad. A pesar de los intentos de Pólux para que el oráculo muriera y no pudiera ver a Kratos, el guerrero logra descubrir su propósito antes que el oráculo falleciera. Éste le avisa que solo encontrando los ojos de la verdad podía romper el encanto de las furias.

Luego de alcanzar dicho elemento, las furias descubren a Orkos, quien ayudaba a Kratos e intentaba avisarle de la presencia de sus madres, y toman como prisionero al espartano, quien más adelante rompería las cadenas, logrando escapar. Las furias le ofrecen vivir en una ilusión en la que su hija y esposa estarían vivas junto con él, pero Kratos prefiere vivir la verdad y combate y asesina a las hermanas. Al regresar a su casa en Esparta, Orkos le avisa que no se liberó del pacto con Ares, ya que las furias lo habían convertido a él guardián de los pactos de sangre, por lo que le pide a Kratos de asesinarlo. A pesar de oponer resistencia, entiende que es lo mejor y le da al hijo de las furias una muerte honorable, como había pedido.

Sin embargo, al romperse el lazo con el dios de la guerra, las visiones sobre su pasado, sobre los asesinatos a inocentes y a su familia y sobre sus brutales técnicas en el campo de batalla se volvieron algo cotidiano. Decidió quemar su casa y dejar Esparta para redimirse por su pasado, sirviendo a los dioses en busca de que éstos eliminaran las visiones que lo atormentaban.

El primer videojuego de la saga comienza con el guerrero en un barco luchando contra la Hidra, por encargo del Dios de los mares Poseidón. Previo a llegar a Esparta, Kratos sale a la cubierta en plena lluvia y le reprocha a Atenea que luego de diez años de servicio, los Dioses no habían cumplido lo prometido. La Diosa le dice que aún faltaba una última misión, Ares estaba destruyendo Atenas por lo que la Diosa de dicha ciudad le pide a Kratos que detenga al Dios de la Guerra en su paso de destrucción ya que Zeus decretó que los Dioses no podían luchar entre ellos.

Kratos llega a Atenas luego de combatir con un gran número de soldados no muertos, medusas y minotauros, entre otros seres mitológicos. Luego de salvar al oráculo de Atenas de la muerte, Atenea le revela a Kratos que la única forma de que él pudiese asesinar a Ares era consiguiendo la Caja de Pandora que se encontraba en el Templo de Pandora, encadenado a la espalda del Titán Cronos en un inmenso desierto. El semidiós supera el desierto e ingresa en el templo, repleto de laberintos y enemigos. Finalmente consigue la Caja, pero es asesinado por Ares (quien al enterarse que el espartano había cumplido su misión, lanza una gran estaca de madera que le atraviesa el cuerpo). A pesar de ello, vuelve desde el Inframundo, llega donde estaba el Dios de la Guerra y mientras este hacía notar su victoria a Zeus, aprovecha para quitarle la Caja y abrirla. Al realizar esto, Kratos crece considerablemente y combate a Ares, a quien finalmente asesina. Pero luego de su gran tarea, Atenea le admite que ningún héroe, guerrero o incluso Dios podía olvidar lo que él había hecho. Totalmente desanimado, Kratos se lanza de la montaña más alta de toda Grecia con el fin de suicidarse, pero al caer al abismo no muere, sino que se levanta hasta el lugar donde se lanzó, allí Atenea le explica que si bien Ares está muerto, el puesto de Dios de la Guerra quedó vacante por lo que le ofrece un puesto entre los Dioses, como el nuevo Dios de la Guerra, Kratos acepta convirtiéndose en un miembro del Olimpo.



Tras los acontecimientos del primer God of War, Kratos está al frente de su ejército espartano con el objetivo de conquistar Grecia. Si bien lucha junto a sus guerreros, es atacado por un número de criaturas dirigidas por el gigante Argos, que es enviado por Hera para detener la guerra que Kratos está llevando a cabo. Sin embargo, antes de que Kratos pueda derrotar a la bestia, Argos es asesinado por un desconocido, en un esfuerzo para destruir la reputación del anti-héroe ante los Dioses del Olimpo. Kratos lo persigue a través de Grecia con el fin de descubrir la identidad del líder del asesino, que está tratando de poner a los Dioses en su contra. Sin embargo, el hijo de Hermes, Cérix, es enviado a entregar un mensaje a Kratos de parte de Zeus, que está cada vez más preocupado con la cantidad de destrucción que deja atrás Kratos. Cérix ordena detenerse a Kratos, pero el Dios de la Guerra se niega e inicia una gran batalla contra el mensajero. Aprovechando la situación, el asesino se escapa. Kratos mata a Cérix y los soldados espartanos lo celebran, pero al observar el cuerpo del Dios muerto se da cuenta de que Zeus tomará medidas de este acto de rebeldía.



Ya como Dios de la Guerra, Kratos sufre una visión en la que su madre le exigía ayuda desde Atlantis. A pesar de los avisos de Atenea de que lo que vio era simplemente un sueño, Kratos dirige una flota a la ciudad. Allí se encuentra con su madre quien le revela la verdadera identidad de su padre y de su hermano Deimos, al hacer lo primero, Calisto, su madre, se convierte en un horripilante monstruo al que Kratos se ve obligado a matar. Junto con sus otras batallas en Atlantis genera la destrucción total de dicha ciudad, siendo expulsado a la Isla de Creta. Vuelve posteriormente a Esparta para poder llegar al Inframundo, donde encuentra a Deimos siendo torturado. Su hermano lo culpa de no haberlo defendido el día de su desaparición y lo enfrenta. La batalla es ganada por Deimos pero Tánatos interviene e intenta matarlo, a pesar de que Kratos llega a tiempo para evitarlo, el Dios de la Muerte termina asesinando a su hermano enfrente del Dios de la Guerra, quien enfurece totalmente y asesina a Tánatos. En su regreso, Atenea le revela que está listo para ser un Dios. Sin embargo, Kratos jura venganza de los Dioses.



Un general espartano invoca a Kratos para lograr la tan ansiada "Gloria de Esparta" que este había anhelado por años, el Dios de la Guerra desciende del Monte Olimpo, a pesar del intento de Atenea de detenerlo, a la ciudad de Rodas y comienza a destruir todo a su paso, pero un Águila se apoya sobre él y comienza a empequeñecerlo hasta devolverlo a su tamaño normal. Luego el Águila se coloca sobre el Coloso de Rodas y le da vida con la energía robada a Kratos. El espartano cree que era Atenea. Zeus le entrega ayuda a Kratos ofreciéndole la Espada del Olimpo, con la que el Dios de los Dioses había acabado la Gran Guerra de Dioses y Titanes. Pero cuando Kratos trata de quitarla, comienza a perder sin saberlo, sus poderes divinos. Al fin, quita la espada del suelo y termina con el Coloso de Rodas. Pero cuando exclamaba mirando el cielo dirigiéndose a su padre, la mano del Coloso lo impacta accidentalmente y lo daña de gravedad, destruyendo su armadura y dejándolo muy débil. Zeus muestra que era él esa Águila que había robado los poderes de Kratos para dárselos al Coloso. Zeus entendía que Kratos, su hijo más poderoso, intentaría acabar con él, como ocurría en la mitología griega, así que decide matarlo. Ya en el Inframundo, Gaia, la Titánide, se presenta ante Kratos junto con los demás Titanes y le ofrece ayuda a cambio que él destrone a Zeus del Olimpo. Kratos acepta, sale del Inframundo y comienzo su viaje a la Isla de la Creación en busca de las Hermanas del Destino, para poder volver al pasado en el momento en que Zeus lo traicionó.

En la isla, Kratos asesina a Teseo, Ícaro, Perseo, Euryale, el Kraken y el jefe bárbaro con el que Kratos había acabado cuando Ares acudió en su ayuda. Finalmente se encuentra con las Hermanas del Destino y las asesina a las tres, pudiendo volver al pasado en el momento de la traición de Zeus. Vuelve, se enfrenta a él y lo vence, pero al momento de asesinarlo Atenea se cruza y sacrifica su vida, para evitar la muerte de Zeus, permitiéndole al Dios del Trueno escapar. Atenea justifica su acción con el pretexto de que Kratos al asesinar a Zeus acabaría con todo el Olimpo, pero Kratos le dice que si el Olimpo se opone a su venganza, entonces el Olimpo también sucumbirá, Atenea entonces le confiesa a Kratos que no puede asesinar a Zeus dado a que se repetiría de este modo el ciclo de Hijo mata al Padre, dándole a entender a Kratos que Zeus es su padre. Tras esto, Atenea muere. Enfurecido, Kratos regresa a la cámara de las Hermanas del Destino para volver nuevamente al pasado, al momento de la Gran Guerra entre Titanes y Dioses y se lleva consigo a todos los Titanes a la época del presente para poder formular su tan ansiada venganza. En el final del juego, Kratos está sobre Gaia, y esta, con los demás Titanes, están escalando el Monte Olimpo en busca de asesinar a todos sus miembros, pero Zeus no le teme y prepara a los dioses para la batalla final.



En la guerra entre Titanes y Dioses, varios de los primeros mueren en combate, pero Kratos con ayuda de Gaia asesina a Poseidón. Cuando se encuentra con Zeus, este arroja al guerrero y a Gaia a un abismo, la Titanide traiciona a Kratos para poder salvarse y deja que este caiga en el río de las almas en el Inframundo que lo debilita, a la salida de dicho río se encuentra con el fantasma de Atenea quién le ofrece sus consejos, las Espadas del Exilio y le exige asesinar a Zeus. En su camino se encuentra con una estatua que lo llama "padre". Él, esperanzado con que sea Calíope, su hija, se apresura a responder, para entender que era otra niña, Pandora, lo que descubre luego. Luego hace un encuentro con Hades y lo asesina consiguiendo las preciadas Garras de Hades. Luego de la matanza del Dios del Inframundo, Kratos se encuentra con Hefestos, quién le da ciertos consejos y le revela verdades sobre su pasado y el de su hija, Pandora. Kratos sigue su camino hacia Zeus, llega a la ciudad de Olimpia donde encuentra a Gaia apenas sostenida. No escucha los pedidos de ayuda de la Titanesa y le corta la mano (con la espada del Olimpo)para arrojarla al vacío. Ya en la ciudad, acaba con Helios para obtener su cabeza. Luego el guerrero espartano se cruza con Hermes, a quién mata para poder robarle sus botas. Se enfrenta y asesina también a su hermanastro Heracles, también conocido como Hércules.

Llega a las Fósas de Tártaro y se enfrenta en una cruenta lucha al Titán Cronos, quien cree haber acabado con el espartano, pero este ocasiona un agujero en su estómago que lo debilita, para luego clavar la espada del Olimpo en su frente. Después se encuentra en los jardines superiores. Allí tiene una discusión con Hera, a quien termina matando por burlarse de Pandora. Kratos supera el Laberinto de Dédalo y destruye a los tres jueces para poder acceder a la Llama del Olimpo. Al llegar a ella, Pandora se intenta sacrificar pero Kratos la detiene, cuando ella lo hace entrar en razón y se decide a dirigirse a la Llama del Olimpo para poder causar su efecto, aparece Zeus, quién pelea con Kratos (cuya distracción provoca que Pandora logre su cometido) en tres ocasiones. En el final de la segunda batalla, aparece la Titanesa Gaia quién intenta acabar con ambos, pero tanto Kratos como Zeus logran escapar al interior de Gaia donde tiene lugar la tercera y última batalla. Kratos asesina a Gaia y cree asesinar al Padre de los Dioses, que luego emerge de los escombros para matar al espartano. Kratos se refugia en su mente, donde se presentan los viejos y malignos recuerdos que lo atormentan, pero allí se aparece Pandora y lo ayuda a perdonarse así mismo por todas las cosas malas que hizo en el pasado, liberando el poder de la esperanza que había permanecido oculto en él, después de eso Kratos vuelve a la realidad y finaliza su venganza asesinando violentamente a Zeus. Luego, Kratos se queda contemplando como quedo el mundo, cuando de pronto aparece Atenea exigiéndole el poder de la esperanza, que había usado para matar a Zeus, pero Kratos se niega y desenfunda la Espada del Olimpo, Atenea se queja al espartano de querer asesinarla de nuevo, pero Kratos no mata a la Diosa, sino que atraviesa la espada en su propio cuerpo, liberando la esperanza por todo el mundo. Al final, se puede apreciar que el cuerpo de Kratos no está, pero hay un rastro de sangre que apunta hacia el vacío y al mundo devastado por la muerte de los dioses.

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