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Nintendo Especial 125º Aniversario



Nintendo cumple hoy un siglo y cuarto de vida, una cifra increíble para cualquier empresa, y hemos decidido celebrarlo con un especial en el que comentamos 125 de los grandes títulos de ayer y de hoy de los creadores de Link, Mario. Samus y tantas otras leyendas del videojuego. Felicidades Nintendo.

"Yo podría crear Halo. No es que no pueda diseñar ese juego. Es simplemente que no lo intento. Una cosa sobre mi diseño de juegos es que nunca busco lo que la gente quiere y luego intento hacer el juego a medida. Yo siempre intento crear nuevas experiencias que son divertidas de jugar"
Shigeru Miyamoto

Este 23 de septiembre de 2014 puede parecer un día cualquiera, pero para el aficionado a los videojuegos es un día muy especial en el que es de recibo celebrar la madre de todos los aniversarios. Nintendo, esa compañía que se ha convertido en sinónimo de la palabra “videojuego” por méritos propios, cumple nada más y nada menos que 125 años de existencia. Un siglo y cuarto, que se dice pronto. No solo es la compañía más veterana de la industria, sino que dicha veteranía sobrepasa con creces la edad de la propia industria, que como forma de ocio y/o negocio tiene ya unos 42 años de recorrido. Así, la gran N puede lucir con orgullo todo un señor “Since 1889”, ya que fue en aquel lejano año de finales del siglo XIX cuando un tal Fusajiro Yamauchi fundó la empresa que hoy día sigue ofreciéndonos diversión y entretenimiento con su personal e intransferible forma de hacer consolas y videojuegos. Obviamente, en 1889 los videojuegos eran aún un concepto muy lejano en el tiempo, por lo que la empresa se dedicó inicialmente a la fabricación de las cartas llamadas Hanafuda, una suerte de naipes nipones usados para practicar diversos juegos.

Las cartas en un principio se fabricaban a mano, y obtuvieron un gran éxito con el paso del tiempo, lo que hizo que Nintendo se asentara y creciera significativamente como compañía. Fusajiro Yamauchi no tuvo hijos a los que dejarle la empresa en herencia, pero sí una hija. Sin embargo, en aquel tiempo no se permitía ceder los negocios a mujeres, aunque sí se podía hacer lo propio con sus maridos. Así que Fusajiro cedió Nintendo a su yerno, Sekyrio Kaneda, el cual adoptó el apellido Yamauchi a partir de entonces. Ya a mediados del siglo XX, fue el nieto de Sekyrio el que cogió las riendas de la compañía. Su nombre: Hiroshi Yamauchi, persona que acabó inscribiendo su nombre con letras de oro en nuestro mundillo tiempo después, ya que se trata del presidente que convirtió a Nintendo en desarrolladora de videojuegos, y que estuvo al frente de la empresa hasta 2002.

Pero antes de eso, a Nintendo aún le quedaba un largo recorrido por delante. El negocio de las cartas Hanafuda iba viento en popa, y no había razón para no seguir dedicándose a ello. De hecho, Nintendo se convirtió en 1953 en la primera compañía nipona que fabricaba sus cartas en plástico, lo que le permitió seguir liderando dicho mercado a mucha distancia de la competencia. En 1959, la compañía alcanzó un nuevo hito al llegar a un acuerdo con Disney para fabricar cartas usando a los personajes del gigante de la animación como imagen de los naipes. Esto permitió a Nintendo llegar a un nuevo tipo de público, dado que las cartas Hanafuda eran consideradas un juego de azar para adultos. Con estas cartas Disney, Nintendo llegó por primera vez a los hogares japoneses y pasó a obtener unos beneficios astronómicos.



Ahora pasamos a la década de los 60, de importancia capital en la historia de Nintendo. Con las arcas de la compañía llenas a rebosar cual piscina de monedas del tío Gilito, Yamauchi pensó expandir la influencia nintendera a otros negocios. Fueron unos años muy locos, en los que Nintendo probó suerte en toda clase de facetas: se convirtió en una compañía de taxis, en una empresa de comida rápida, en punto de venta de aspiradoras… Al principio, solo eran pruebas para expandirse, pero finalmente aquello acabó convirtiéndose en una necesidad ya que a mediados de los 60 el negocio de las cartas Hanafuda cayó en picado. Nintendo debía reconvertirse o acabaría desapareciendo. Yamauchi siguió probando con varios negocios, incluso una cadena de “hoteles del amor”, siendo éstos una suerte de locales nipones en los que las parejas suelen hospedarse para “profundizar” en sus relaciones. Pero ni siquiera la entrada de Nintendo en el negocio del sexo (algo más que impensable en la gran N de hoy día) llegó a cuajar. Las arcas de la compañía ya estaban casi vacías, prácticamente no quedaba ni tiempo ni dinero para salvarla. Nintendo parecía condenada a desaparecer.

El primer producto salido de la factoría nintendera fueron las Kousenjuu, una suerte de pistolas de luz. En 1973, Nintendo decidió trasladar aquella idea a los locales de ocio recreativo con el Laser Clay Shooting System, una máquina de disparos y puntería que tuvo una buena acogida. Por aquella época, en los locales recreativos, tradicionalmente dedicados a juegos de bolos, dianas, billares, de puntería y similares, comenzaron a aparecer unos curiosos ingenios electrónicos que, encerrados en muebles de reducidas dimensiones (en comparación con la parafernalia que necesitaban juegos de puntería como el Clay Shooting System), montaban pantallas monocromas que mostraban juegos interactivos que el jugador controlaba mediante un pequeño panel. Esos ingenios electrónicos no eran otra cosa que las primeras máquinas arcade, y lo que aparecía en sus pantallas monocromas no era otra cosa que los primeros videojuegos comerciales. A Nintendo le picó el gusanillo con aquello, dado que los costes de fabricación eran claramente inferiores a los que necesitaba un entramado mecánico y electrónico como el Laser Clay Shooting System.

Dicho y hecho, el primer movimiento de Nintendo en la por entonces recién nacida industria del videojuego fue la de encargarse de distribuir en Japón la Magnavox Odyssey, primera consola de videojuegos de la historia. Pero la gran N no tardó mucho en fabricar productos propios. La primera recreativa de Nintendo llegó en 1975 con el nombre de EVR Race, mientras su primer producto en el mercado de videojuegos doméstico se lanzó en 1977 con el nombre de Color TV-Game, tratándose de cuatro modelos de consola que, como era habitual por entonces, montaban un único juego con diversas variaciones. El interior de aquellas aún primitivas consolas fue diseñado por Yokoi, mientras de la carcasa exterior se encargó un nuevo empleado que entró en la empresa por entonces, un tal Shigeru Miyamoto. Con los videojuegos, Nintendo encontró un nuevo filón para explotar, tanto es así que Yamauchi decidió abrir una filial de la compañía en Estados Unidos, Meca del videojuego por entonces. Todo iba bien, hasta que una recreativa de nombre Radar Scope se pegó un tremendo batacazo en ventas. En los almacenes de Nintendo América languidecieron cientos de recreativas, y nadie sabía qué hacer con ellas. Todo esto llevó a la filial americana al borde de la bancarrota, por lo que la aventura occidental de la gran N parecía estar condenada poco después de empezar.



Pero el destino volvió a hacer acto de presencia, siendo como de costumbre Yamauchi el que pondría en marcha los engranajes que salvarían la situación. El presidente de Nintendo pensó usar todos aquellos muebles de recreativa varados para cargar en ellos un nuevo juego, el cual encargó a la joven promesa de la compañía, Miyamoto. Éste aceptó el desafío así que, con Yokoi como supervisor, nació Donkey Kong. Era 1981, y Donkey Kong se convirtió en un nuevo éxito del videojuego a nivel mundial, tras Pac-Man (1980) y Space Invaders (1978). Donkey Kong hizo que Nintendo pasara a ser una marca reconocida a un nivel similar al de Atari o Taito. Todos los focos apuntaban a la gran N, y ésta no defraudó. Gunpei Yokoi se sacó de la manga un nuevo invento: las Game & Watch, juegos electrónicos portátiles que se convirtieron en toda una sensación. 1983 fue testigo del nacimiento de Famicom, la primera consola de sobremesa de Nintendo con juegos intercambiables. La versión norteamericana de dicha máquina apareció en el mercado estadounidense en 1985 con el nombre de Nintendo Entertainment System, y su arrollador éxito (debido sobre todo a un videojuego llamado Super Mario Bros.) revitalizó y regeneró el mercado de aquel país, casi extinguido debido a lo que se dio en llamar el Crack del 83. Y de rebote, convirtió al país nipón en la nueva Meca de los videojuegos, dado que casi todo lo que se jugaba en Estados Unidos venía de Japón.



El resto, como suele decirse, es historia. Miyamoto se dedicó a parir obra maestra tras obra maestra en forma de videojuego (el ya mencionado Super Mario Bros., The Legend of Zelda, Super Mario Bros. 3…) mientras Yokoi se sacaba de su manga mágica otro ingenio destinado a reinar en el mercado por muchos años: la pequeña (para la época) y encantadora portátil Game Boy, una máquina mucho más sofisticada que las antiguas Game & Watch, y por supuesto también de juegos intercambiables. La competencia, con una Atari asfixiada y condenada a la desaparición y una Sega que hacía lo que podía, solo lograba ir a rebufo del huracán Nintendo. En 1990 llegó la flamante Super Nintendo, conocida por estas tierras con mucho acierto como El Cerebro de la Bestia. En 1995, Yokoi lanzó otro de sus inventos, aunque éste le salió rana. Se trataba de la Virtual Boy, una amalgama de consola portátil/sobremesa con gráficos estereoscópicos, incomoda de jugar y que producía unos mareos y dolores de cabeza tremendos. Este fracaso hizo que Yokoi tuviera que abandonar la compañía. Toda una injusticia para un genio que había salvado a Nintendo con su Ultra Hand y le había brindado dos de sus mayores éxitos con las Game & Watch y la Game Boy.

En 1996 llegó la sucesora de SNES, Nintendo 64. Una gran máquina, lastrada por algunas decisiones erróneas (ese formato cartucho para los juegos, en una época en la que el CD era el rey indiscutible) que no le permitieron alcanzar el éxito que hubiera merecido. 1998 fue testigo del nacimiento de Game Boy Color, sucesora de GB, de gran éxito comercial, y ya en 2001 se lanzó la legendaria e inmortal Game Boy Advance, que ponía en nuestras manos juegos de calidad 16 bits en un formato cómodo y manejable. Otro éxito para Nintendo. En 2002 llegó GameCube, la apuesta de Nintendo en el mercado de los 128 bits de sobremesa. De nuevo, una gran consola, aunque una Sony que por aquella época prácticamente lo monopolizaba todo con su PlayStation 2 no le dio ninguna oportunidad. En aquel año, Yamauchi abandonó la presidencia de la compañía, dejándole los trastos de dirigir al actual CEO de la empresa, Satoru Iwata. Iwata inició una pequeña revolución en el seno de la compañía con el objetivo de encontrar nuevos clientes para sus productos, dado que el jugador tradicional ya lo tenía Sony muy bien atado.



Así, en 2004 llegó al mercado la Nintendo DS. Con un diseño de doble pantalla inspirado en las Game & Watch Double Screen de antaño, la inferior de las cuales era táctil, Iwata dio en la diana de inmediato. Aquella portátil se convirtió en el objeto de deseo de mucha gente que hasta entonces no era jugador habitual, o incluso no lo había sido nunca. Así, nació el jugador ocasional, que llevó en volandas a Nintendo hasta volver a convertirla en la número uno del videojuego a nivel mundial. De hecho, Nintendo DS es la segunda consola más vendida de la historia (154 millones de unidades), siendo solo ligeramente superada por PlayStation 2 (155 millones de unidades). En 2006 llegó la siguiente consola de sobremesa de Nintendo, Wii, la cual seguía la filosofía de Nintendo DS a la hora de captar a ese público ocasional que la portátil había demostrado que existía. Wii se convirtió en la consola más vendida de su generación, por lo que de nuevo a Nintendo le salió bien la jugada.



Y ya llegamos a la época actual, con una Nintendo 3DS lanzada en 2011, vendiendo a buen ritmo tras un comienzo dubitativo, y una Wii U con la que la gran N pensaba recuperar al jugador tradicional, aunque las ventas de la consola no acaban de despegar y la gran mayoría de third parties han acabado dándole la espalda. Pero Nintendo es mucha Nintendo. A día de hoy, es la única compañía que desarrolla tanto hardware como software sin ser una multinacional al estilo Sony o Microsoft. Y es que Nintendo es más que una marca. Nintendo es una forma de entender los videojuegos, de poner la diversión por encima de todo, de parir obras únicas e imperecederas que ninguna otra compañía puede siquiera aspirar a construir. En definitiva, Nintendo fue, es y seguirá siendo sinónimo de videojuego.

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