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Pokémon Go: ¿Revolución o estupidez masiva?

(bueno esta opinión es de alguien que detesta pokémon go y no entiende que jugar videojuegos es solo un pasatiempo ,pero igual su opinión es valida diciendo esto los dejo con el post)

link: https://www.youtube.com/watch?time_continue=20&v=zbKV4YzLP4o

¿Qué es el Pokémon Go? La enésima invención de la tecnología, la cual amenaza con cambiar drásticamente la forma en que nos relacionamos como seres racionales y sociales. Cuando Internet sacudió nuestras conciencias a mediados de los noventa, pocos seríamos capaces de vaticinar los avances en proporción geométrica, así como las nuevas formas de procesar la realidad que nos rodea. Así evolucionamos a través del correo electrónico, los primitivos sistemas de comunicación a través de Skype y Messenger, la videoconsola, la web 2.0, los blogs, y por fin las redes sociales. Facebook, Instagram, Twitter, Snapchat u otros fenómenos que ni siquiera he mencionado en orden cronológico de desarrollo, sino por arte de la imaginación desordenada.


Se supone que todo ello debería hacer más fácil nuestras vidas. Nos permite estar conectados, acceder fácilmente a un sinfín de información, estar pendientes de los nuestros, entretenernos en cualquier parte, disfrutar de la simultaneidad y buscar la popularidad y el reconocimiento profesional sin necesidad de depender de cauces más tradicionales y monopolizados por las industrias de siempre. Pero es un arma de doble filo. Lo que ayuda también controla. Muy paradójico.

Pokemón Go ha sido un as en la manga, el cual no puedo objetar ni refutar. Un juego que se instala en los teléfonos inteligentes de última generación y que, al abrirlo utiliza la cámara de tu smartphone junto con el GPS y el geolocalizador, para enfocar el entorno que te rodea: parques, carreteras, postes de teléfono, puestos de comida rápida, el guardia de tránsito, la rubia que toma café, el albañil que silva o el repartidor que sale de la furgoneta a entregar el género que fuere… Sobre esa realidad que la cámara enfoca, Pokemón Go va escondiendo diferentes criaturas o seres como si fueran un holograma, en diferentes puntos del mapa real.

El jugador se va paseando allá por donde le plazca y cuando el juego le muestra uno delante de él, ese mismo jugador o “gamer” tiene que dirigir una bola para atraparlo. A medida que vas cazando más Pokémon vas subiendo de nivel, así como el de las criaturas mencionadas. Además, también hay a tu disposición pokeparadas y “gimnasios” donde interactuar con otros usuarios con los cuáles entablar batallas o intercambiar crónicas. La esencia del juego, en resumidas cuentas.



El lanzamiento de este juego ha rebasado con creces las expectativas de Niantic Nc., la mente creadora que se esconde tras esta revolución. REVOLUCIÓN. En mayúsculas. Para ser objetivo. Pero como toda revolución, también con sus excesos. Una revolución a la que no podemos dar la espalda, por muy críticos que seamos. Muchas personas que detestan el juego, tendrán que comerse las groserías o armarse una buena cremallera en la boca, y disfrutar del juego que causó furor hace un par décadas, serie de animación incluida. Muchos padres y madres se armarán de paciencia o, por inercia, disfrutarán con sus juegos cazando criaturas hasta en la bandeja de desperdicios de Burger King. Casi todos, en definitiva, apelarán a la nostalgia o lo llenarán de bondades.

Todo es parte de ese síntoma de objetividad: a veces es mejor dejar de tener razón para estar en paz con uno mismo. Alguien me lo dijo alguna vez, o lo leí en las letras de un eminente cirujano de las emociones. Con el Pokemón Go sucede algo parecido. Lo detesto por muchas y variadas razones, pero tampoco puedo negar su existencia y condenarlo al olvido, en la medida en que la gran parte de la sociedad lo usa, practica y afirma que es realmente bueno. Tenemos un punto equidistante entre los adictos y los críticos: la mesura y la responsabilidad.



Sin embargo, vivimos en un entorno tan cambiante y disperso. La última estrategia de los medios de comunicación, el mundo publicitario y las medidas de control social son las emociones. Cada día ese gigante virtual está adquiriendo mayores proporciones y es como un gigante que absorbe indiscriminadamente nuestra más preciada herramienta: la imaginación.

En este contexto, Pokemón Go se erige como una versión más sutil e inteligente del gigante. Una proeza. Una creación magnífica y también exasperante, capaz de sustraer nuestra atención hacia una realidad virtual que no es real, por mucho que la defendamos como una alternativa de ocio, o en todo caso de entretenimiento. La tentación es enorme. Crear una realidad virtual a nuestro gusto, a salvo de los problemas de la vida real, que es tan cruel, rebosante de guerras y de deformaciones, plagada de conflictos de intereses, individualista y pacata, sentimentalmente superficial, tan intolerante para lo ajeno y extremista para defender lo propio.


Un mundo que, sin embargo, todavía contiene humanismo en cualquiera de sus vertientes. Así como un argumento irrefutable: naturaleza, viento, llamas, el lamido de las olas en los pies, el griterío de pájaros y vagamundos. Un mundo que dispone de música, escultura, literatura, teatro al aire libre, calles angostas, volcanes magníficos, aparatosos océanos, canciones de cantautores para dinosaurios y bellas voces femeninas al compás de un piano. Por citarles algunos ejemplos cuyo público cultivador y receptor ha ido disminuyendo drásticamente, hasta el punto de que muchos colectivos serán considerados como raros, extravagantes, urderground o estúpidos al revés

Parece que nos hemos atontado o involucionando en cuanto al intelecto y Pokémon Go se muestra como el arma casi definitiva para la sociedad contemporánea. Y no será algo fugaz, sino la primera de muchas. La menos evolucionada. Del cual dudo mucho que seamos tan responsables como para sacarle buen partido, y contribuya a que seamos más “humanos”. Primará la estupidez sobre la consciencia.



Al respecto, resulta sumamente útil mencionar a Pawel Kuczynski, joven artista que a través de sus creaciones visuales ha intentado criticar el mundo que vivimos actualmente, de una forma directa y sin atenuantes. Sus ilustraciones han hecho hincapié en la misma línea que este artículo. Sacudirnos la conciencia. Despertarnos. Ir más allá de la “legión de idiotas” en la que nos hemos convertido y a la que aludía Umberto Eco. ¿Se acuerdan?



En una de sus tantas ilustraciones, Pawel refleja sabiamente el mayor peligro al que nos enfrentamos en el caso de no hacer uso de Pokémon Go con sensatez: “Pikachu dirige los pasos de un joven adolescente que está absorto en su teléfono móvil, simulando que es el jinete de un manso animal”. Una crítica directa a la frente, como un puño maleducado. Aunque ser brutalmente crítico duele conciencias. Genera polémica. Enfrenta diferentes formas de concebir el mundo. Hiere en las sientes.

¿Pokémon Go creará seres más brillantes o por el contrario purgará el mundo de las poca conciencia que nos queda?

Beneficios de jugar pokémon go




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