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The Banner Saga





Información: 

Se trata de un juego de rol táctico inspirado en leyendas vikingas creado por este equipo de desarrolladores independientes que anteriormente trabajaron en BioWare, creadores de Mass Effect, y financiado en Kickstarter –donde reunió más de 700.000 dólares, siete veces lo que buscaba–. Entre sus particularidades está si estilo gráfico, propios de dibujos animados y diseñados a mano, además de la veteranía de sus desarrolladores. 

Opinión personal:
 

Personalmente, uno de los mejores juegos de rol y estrategia por turnos que he jugado. Desde el inicio te coloca en una situación donde tus decisiones tienen un impacto muy dramático en la historia y donde los combates son tan complejos que puedes llegar a sentir el agobio del éxodo y la lucha diaria de cada uno de los personajes del entorno. 

Aun más espectacular. La vida y la muerte de todos los personajes esta en tus manos. TODOS. 

Sin duda uno de esos juegos que no se deben dejar pasar. No te dejes llevar por el 2D, realmente vale la pena. Su banda sonora, su arte y narrativa son de muy alto nivel para tratarse de un Indie.
 



Analisis: 


Desafío por turnos



El sistema funciona y nos pondrá en muchos aprietos incluso en su modo de dificultad normal. Pese a su tutorial y un modo entrenamiento al que podremos acceder en algunos campamentos, aprender bien a gestionar a nuestra compañía es algo que sólo conseguiremos dominar a base de luchar y, muchas veces, morir en el intento. De esta forma es como conseguiremos desarrollar estrategias clave, como debilitar al enemigo en vez de acabar con él, para que tenga que gastar turnos con sus tropas anuladas, o gestionar bien los puntos de voluntad, una característica que nos permitirá potenciar nuestros ataques o movernos algunos casillas extra. Lo primero que aprenderemos a dominar es el arte de romper la armadura, un ataque que no quita daño, pero que bajará las defensas del enemigo para poder hacer más daño el siguiente turno.
 

Si bien las batallas son profundos en su desarrollo, se echa de menos quizá unos escenarios más variados, ya que salvo en algunas batallas concretas, el tablero es llano y sin muchos elementos que diferencien unos de otros, que sirvan de protección o para impedir el paso, algo a lo que estamos acostumbrados en los anteriormente mencionados XCOM o Fire Emblem. Con un poco más de interacción con el escenario, las posibilidades estratégicas habrían sido incluso más profundas a medida que progresáramos en la aventura. 



Sin tiempo para todo


Otro de los inconvenientes es el propio desarrollo de The Banner Saga como trilogía. Cuando uno empieza a desarrollar su estrategia y tener los suficientes recursos para mejorar a los héroes y añadirles objetos que los potencian, el juego llega a su recta final, dejándonos con ganas de más combates para poder demostrar todo lo aprendido. Sin embargo, nuestra partida quedará bien guardada en el juego a la espera del próximo capítulo para comenzar exactamente como la dejamos y con sus mismos personajes y niveles de experiencia.

El tutorial nos explica con relativa facilidad el funcionamiento de los combates, pero no tiene tanta suerte en hacer lo propio con el resto de la aventura. A menudo incluso podemos llegar a cometer errores, desperdiciar recursos por no terminar de entender del todo los conceptos de juego: moral, suministros y renombre. Elrenombre es el más fácil de entender, ya que será la moneda de cambio del juego, que nos permitirá subir de nivel a nuestros aliados a la vez que utilizarlo en los mercados para conseguir objetos preciados o suministros. Pero la comida y la moral nos jugarán malas pasadas, si bien no termina de quedar claro en un principio cómo afecta a nuestro viaje y cómo se reparte. Así, llegaremos a algunos pueblos totalmente desprovistos de comida, con pérdidas en el camino y la moral baja si no descansamos los apropiado para subirla. 


Narrativa textual


Como si volviéramos a las aventuras conversacionales de otra época donde no había gráficos en los que apoyarse, el juego nos presenta muchísimas circunstancias en el camino, en las cuales tendremos que tomar decisiones. No existen decisiones correctas o incorrectas, pero todas nos afectarán de un modo u otro y algunas cambiarán el devenir de los acontecimientos.
 




Los combates irán ganando en complejidad a medida que progresemos, si bien podían utilizar más el escenario a su favor para diferenciar unos de otros.





En las que menos repercuten, nos encontraremos con situaciones donde podremos perder hombres o suministros o ganarlos si damos con la tecla correcta. A veces es cuestión de intuición y otras de suerte, ya que no sabemos cómo se comportarán el resto de compañeros. En otras situaciones podremos incluso llegar a perder a uno de nuestros héroes, quizá por forzarlo demasiado o por no ir a ayudarle, algo que nos puede

 dejar sin una unidad clave para el combate. Las partes más arraigadas a la historia nos pondrán en encrucijadas en las que nos veremos forzados a escoger un bando o tomar decisiones drásticas, y serán las que más retomen sus secuelas. Para más inri, el juego viene en completo inglés, con las pocas voces que acompañan a la aventura sin subtítulos, en un lenguaje que por su forma de hablar estará por encima de la media y nos requerirá más atención en sus abundantes lecturas.


Si bien esta forma de contar su historia es un recurso inteligente, el hecho de no poder movernos con cierta voluntad o que los héroes no dispongan de mucho trasfondo puede llegar a hacer que sintamos cierta desconexión en ocasiones con los personajes del juego. Algunos nos acompañarán y tendrán mucha importancia, pero es muy posible que de otros no lleguemos a depender tanto, por lo que no nos importará tanto su muerte. Algo que otros títulos como Fire Emblem resolvían mejor haciendo que nos preocupáramos por todos los miembros del grupo y no querer perder a ninguno de ellos. 

Gráficos y tecnología



De lo que no hay género de dudas es que The Banner Saga es un título cuidado a un nivel gráfico como pocos. Presenta un estilo muy personal que mezcla esa estética de dibujos animados de la infancia con unos fondos inspirados en el artista americano Eyvind Earle que son una maravilla. Es la fuerza de este apartado la que hace que queramos seguir adelante cuando vemos a nuestra caravana avanzar inexorablemente; cuando tenemos pocos recursos y la moral es baja. Todo en un plano panorámico que otorga el protagonismo al mundo que nos rodea, convirtiéndonos en pequeñas e insignificantes hormigas, donde el elemento principal es el estandarte de nuestro clan. El que se va bordando y cuenta las gestas y las penurias que vamos viviendo. En medio de todo están los gigantes, los Varl, que desde su perspectiva de poder vivir varias vidas humanas están más en sintonía con los cambios del mundo, algo fugaz para un humano.

 


A medida que nuestros guerreros acaben con enemigos, podremos promocionarlos y añadiendo escasos puntos de experiencia a sus estadísticas.



Si el apartado gráfico nos acompaña en nuestra travesía, el sonido no se queda atrás. Los efectos sonoros hacen bien su trabajo, pero la palma se la lleva la música, compuesta por Austin Wintory, compositor de Journey, que llega a sus momentos más brillantes en cada una de las gigantescas rocas dedicadas a los dioses. Deidades que la gente tiene dados por muertos, envueltos en un misticismo que hace a la compañía no querer demorarse demasiado en cada nueva roca que visitan, un aire de solemnidad reforzada por esta gran banda sonora. 



Los paisajes y cuidades son dignos de admiración, que transmiten perfectamente la esencia nórdica que rodea esta epopeya. 
 


Imágenes: 















 




No pidan el Zelda, repito, no pidan el Zelda.




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