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Guia para entender los Oscars - La Cosa Cine!



Oscars: La guía La Cosa Cine para entenderlos!





Con 83 entregas pasadas hay cosas que ya deberíamos saber:

los Oscars son A) discutibles, B) medianamente injustos, y C) impredecibles.






Son discutibles:
Con más de 6.000 votantes que viven en otro contexto y que reflejan el gusto de su país y la prensa que un film hace en Estados Unidos, no podemos pretender que coincida con como nosotros vemos esas mismas películas a millones de kilómetros. Films que no nos afectan en lo más mínimo se convierten en tema de discusión durante semanas en la televisión en Nueva York o Los Angeles, instalando la idea de que esas películas son importantes. Y si no, acuérdense de la inocua polémica de Secreto en la Montaña (Brokeback Mountain, 2005) y sus cowboys gays.

Son medianamente injustos:
Con la misma lógica, la Academia ha ignorado grandes películas dándole premios a films que no se sostuvieron con el paso del tiempo. En 1981 Gente Como Uno (Ordinary People, 1980), un olvidado dramón dirigido por Robert Reford, le ganó el premio a Mejor Película a Toro Salvaje (Raging Bull, 1980), el film de Martin Scorsese hoy considerado una obra maestra del cine.

Son impredecibles:
Los actores y actrices que parecen número puesto no siempre son reconocidos por los votantes y quien parecería ser el último candidato posible es el que se vuelve a su casa sonriente. En 1992, Marisa Tomei había hecho un personaje absolutamente menor en una comedia, para muchos, inocua y sin gracia, Mi Primo Vinny (My Cousin Vinny, 1992). Competía contra cuatro pesos pesados: Miranda Richardson, Joan Plowright, Vanessa Redgrave y Judy Davis. ¿Y quién ganó? Sí, Marisa. El anuncio fue tan surrealista que de ahí nació un mito: el sobre lo abrió el septuagenario Jack Palance. Cuenta la leyenda que no llegó a leer bien lo que estaba escrito en el papel y dijo el primer nombre que se le ocurrió (“Y la ganadora es… ¡Marisa Tomei!”). Tomei subió, tomó el premio y la Academia nunca se rectificó porque le daba vergüenza. Bueh, eso es lo que dice la fábula.

De todas formas, esos seis mil votantes tienen una suerte de lógica colectiva. Para que los Oscars no te agarren con la guardia baja, acá van algunas sugerencias para adelantarse a los resultados del último domingo de febrero.


EL OSCAR A MEJOR ACTOR O ACTRIZ SE LO DAN AL QUE SE TRANSFORMÓ FíSICAMENTE, AL QUE HACE DE DISCAPACITADO O ENFERMO MENTAL O AL QUE REPRESENTA UNA FIGURA DE LA VIDA REAL.
Tenemos toneladas de ejemplos, pero para que vean, algunos de los últimos ganadores fueron Jamie Foxx (hizo de Ray Charles, que encima ¡era ciego!), Philip Seymour Hoffman (interpretó a Truman Capote), Forest Whitaker (encarnó a Idi Amin) y Daniel Day-Lewis, que hizo de un psicópata en Petróleo Sangriento (There Will Be Blood, 2007). Por ahí les parece tendenciosa la lista. Bueh, fijémonos algunas de las últimas actrices ganadoras: Hilary Swank con las piernas amputadas en Million Dollar Baby (2004), Reese Witherspoon (hizo de la cantante June Carter), Helen Mirren (encarnó a la Reina Elizabeth) y Marion Cotillard (quien interpretó a Edith Piaf). En fin…

HOLLYWOOD AMA LOS REGRESOS DEL INFIERNO
El escritor F. Scout Fitzgerald decía que no hay segundos actos en la vida norteamericana, pero la Academia parece no estar de acuerdo y suele nominar y darles premios a actores que parecían estar en la lona. Ahí podemos encontrar a Martin Landau, Burt Reynolds, James Coburn, John Voight, Robert Forster, Mickey Rourke... Sí, Rourke, que llegó tan bajo que hace más de diez años boxeó contra Marcelo Tinelli en Ritmo de la Noche. Inolvidable.

LOS GLOBOS DE ORO NO SON LA ANTESALA DEL OSCAR
Una extraña idea instalada por alguien es que los premios Globos de Oro preanuncian cómo van a ser los Oscars. NO, NO, NO. Los Globos son entregados por un grupo minúsculo y nada influyente, la Asociación de Prensa Extranjera en Hollywood. Son menos de 100 miembros, casi todos de más de 50 años y totalmente cholulos. Son como APTRA pero del Primer Mundo. Suelen nominar a quienes saben que van a ir a la entrega y son completamente permeables a los mecanismos de seducción de los estudios. Dicen que incluso hay quienes compraron un Globo de Oro. En 1981 le entregaron a la ignota Pia Zadora un “premio revelación”. ¿Les dijimos que Pia Zadora estaba casada con un millonario que semanas antes llevó a los miembros de la Asociación de partuza a Las Vegas? Je, un detalle menor. Eso sí, la entrega suele ser muy divertida y distendida, genial para ver celebridades pasadas de copas.

EL PREMIO A MEJOR PELÍCULA EXTRAJERA ES PARA EL FILM CON REFERENCIAS POLÍTICAS
Para muchos las posibilidades de un largometraje de ganar este premio son inversamente proporcionales a sus referencias políticas. El ejemplo de El Último Día (No Man's Land, 2001) -una torpe metáfora de la guerra de Bosnia- ganándole a una comedia dramática como El Hijo de la Novia (2001), es bastante claro. Pero una lista corta de algunos ganadores recientes sostienen esta teoría: Mi Nombre es Tsotsi (Tsotsi, 2005), La Vida de Los Otros (Das Leben der Anderen, 2006), Los Falsificadores (Die Fälscher, 2007), El Secreto de Sus Ojos (2009)… todas sostienen esa misma idea. Esta tendencia tiene unos treinta años y sin embargo los argentinos no aprendemos y ocasionalmente mandamos películas que no tienen chance alguna y nos quejamos como nenitas cuando no entramos en los finalistas. ¿O no se acuerdan que mandamos bodoques impresentables como El Lado Oscuro del Corazón (1992) o Manuelita (1999)? ¡MANUELITA! ¿En qué carajo estaban pensando?

LAS COMEDIAS TIENEN MENOS CHANCES. Y EL TERROR, MENOS QUE MENOS
En 80 premiaciones, sólo seis comedias se llevaron la estatuilla a mejor película. Peor para los films de miedo: nada más que dos llegaron al podio. Se ve que a la Academia estos géneros no les parecen importantes ni trascendentes.

MÁS GRANDE ES MEJOR
Y para terminar: a Hollywood le encantan las súper producciones con muchos extras y gran despliegue. Ahí pesa la cuestión sindical: una película enorme le da laburo a muchísima gente y, por lo tanto, es mejor para la industria. El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey (The Lord of the Rings: The Return of the King, 2003), Gladiador (Gladiator, 2000), Lo Que el Viento Se Llevó (Gone with the Wind, 1939), Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962), Titanic (1997) o Corazón Valiente (Braveheart, 1995). Ahí está el asunto. Así que todas esas películas del llamado "nuevo cine argentino" con dos tipos sentados en una habitación charlando, bueno, esas no van a conocer al tal Oscar cara a cara. Nunca.

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