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Aquella noche (Primer relato)

Hola, recientemente me uní a la comunidad ya que me gusta la lectura, y ayer se me dio por escribir mi primer relato y necesito una crítica objetiva acerca del mismo para ver en que puntos tengo que mejorar. Sin nada más que agregar me despido.

"Me encontraba caminando por la misma calle que recorro cada noche al salir de mi trabajo, el aire se sentía pesado, el típico aire húmedo que caracteriza esta estación del año cubría el crepúsculo. Iba haciendo un recuento de mi día, nada fuera de lo común había ocurrido, era un día más, igual de solitario y monótono a los que le antecedían, la verdad es que rutina estaba absorviendo mis ganas de levantarme cada día de la desamparada cama que me acobijaba luego de que la televisión se volvía incapaz de mantenerme espabilado.
Mi única compañía en esa calurosa y relente noche era la música que sonaba a través de mis auriculares, y un cigarrillo al cual poco a poco se le terminaba su vida útil. Unos metros delante mio logre observar un par de jóvenes que parecían salidos de un barrio de mala muerte seguí mi andar sin mostrar preocupación alguna ya que era moneda común verlos, cuando estuve lo suficientemente cerca de ellos impetuosamente me demandaron dinero de una manera muy impetuosa, un simple “disculpa che, ando seco” fue suficiente para continuar mi camino, o por lo menos eso es lo que estupidamente creí. Logre avanzar unos cuantos pasos cuando una fría brisa que comenzó a emanar de varias partes de mi espalda y rápidamente me envolvió hasta convertirse en un terrible dolor punzante, mi acción subsiguiente fue voltear a ver que era lo que había provocado tal aflicción, la poca luz que bañaba el sitio donde yo para ese momento yacía arrodillado con mis manos apoyadas contra el pavimento me permitió observar uno de los muchachos que segundos atrás me había exigido dinero. Parado detrás mio a una distancia menor a un metro sosteniendo un cuchillo, el cual tenía sangre en su hoja, no tarde en darme cuenta que era la mía, ya que la misma comenzaba a brotar a borbotones de mi cuerpo y rociaba el suelo en el que mi adolorido cuerpo se reposaba parcialmente. El joven al ver tal escena comenzó su fuga con sus compañeros, pero no sin antes hacerse de mi celular y mi billetera su botín, en cuestión de segundos fui incapaz de verlos. Mi cuerpo comenzó a debilitarse; junte todas las fueras que me fue posible y en un acto hercúleo avance unos cuantos metros apoyándome contra la pared lindante, mi transitar no creo que haya superado los 5 metros, pero mi cuerpo lo sintió como si se hubiera tratado de una maratón de más de 10 km, afortunadamente antes de caer nuevamente al frío pavimento logre llegar a la puerta de una casa, mientras golpeaba con la mayor fuerza que mi condición me permitía hacerlo rogué que alguien la abriese y me socorriera.
En mi mente la espera pareció hacerse eterna, pero finalmente una joven, tal vez 1 o 2 años menor que yo abrió la puerta, su primera reacción al verme tendido en el solado fue llevar sus manos a su boca con una mezcla entre sorpresa y terror; mis labios en un mórbido movimiento esbozaron la palabra “ayúdame”; mientras ella corría hacía el interior de su vivienda comencé a pensar en la cantidad de tiempo que había transcurrido desde que una mujer me había parecido tan hermosa como ella lo hizo, un pensamiento bastante raro para alguien que poco a poco va perdiendo la conciencia, paso un aproximado de un minuto antes de que saliera en mi encuentro, me dijo “no te preocupes, ya llame una ambulancia “, levantando su celular me pidió el número de algún familiar para que pudiera comunicarles lo ocurrido, pero la verdad era que no tenía a nadie, mi madre había fallecido hace unos años, a mi padre nunca lo conocí, y a mis hermanos no les hablaba hace un largo tiempo tras una estúpida discusión que ni siquiera recuerdo porque ocurrió, es más aunque tuviese tenido mi celular conmigo hubiese sido inútil, ni siquiera tenía sus números de teléfono agendados, estaba solo, moví mi cuello de un lado al otro en señal negativa a su petición.
Mis ojos comenzaron a pesarme, me costaba mantenerlo abiertos, inclusive por un periodo corto de tiempo, sentía como todo se alejaba de mí, la voz de la joven que desesperadamente me pedía que me mantuviese consciente y que resistiese unos minutos más comenzaba a debilitarse; gire mi rostro en dirección a la calle y a lo lejos pude apreciar unas luces rojas parpadeantes avanzaban a toda velocidad por las desiertas calles. Por más que lo intentaron la ambulancia no logro alcanzarme a tiempo, sus practicas de reanimación fueron totalmente inútiles... de un momento para el otro me encontré flotando encima de mi cuerpo ya sin vida, vi como la joven llevo sus manos cubiertas de sangre a su remera y mientras intentaba limpiarlas unas lagrimas escaparon de su ojos seguidos por unos leves sollozos, aunque nunca antes nos hubiésemos visto ella estaba triste, triste por mí, por un extraño, o por lo menos lo que quedaba de un extraño, la trágica escena hubiera destrozado mi corazón si lo hubiese tenido, pero no por el hecho de verme como un saco de carne inanimado tendido en medio de la noche, si no por verla llorar, por verla compadecerse de mí, y por saber que sería una de las pocas personas que lo haría de manera sincera. Una luz comenzó a irradiar a mis espaldas, sabía de que se trataba; mientras emprendía mi peregrinaje a su encuentro me dí cuenta de cuan vacía fue mi vida, nunca encontré ese amor por una dama que relataba los cuentos que mi madre solía contarme de niño, no tuve amigos a los cuales considerar como hermanos, ni a mis propios hermanos fui capaz de considerar de tal manera. Lamente todas las decisiones que tome y estilo de vida que decidí llevar, pero ya era tarde para arrepentimientos, todo había terminado para mí en el mundo terrenal."
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