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El fin (cuento propio)

Este fue echo pensado en "Una imagen, un sin fin de historias VIII"



El fin.

Un día más de vida, un día más de guerra, ya no recuerdo como eran los verdes mantos que cubrían las praderas, el aroma a naturaleza que las inundaba y los suaves vientos que acariciaban mi rostro. En la tierra quemada, espolvoreada con cenizas, mi pies marcan las huellas de mi agónico andar, trozos de madera calcinada y metales retorcidos se alzan desde el suelo cual arboles de muerte, negros agujeros creados por impactos y explosiones son los nuevos relieves de la tierra y los cuerpo mutilados de hombres, mujeres y niños son la carne podrida de una nueva vida, estos son los campos del hombre, moldeados con sus manos y su sangre, no hay nada mas propio que esto, somos el antagonismo de la naturaleza, somos nuestra propia naturaleza de muerte.

Siempre buscamos la paz, pero nunca la ejercimos hasta que llego el día en que esa palabra perdió el sentido y nos reconocimos como bestias de destrucción, tras dar con las razones que calmaran al hombre civilizado y permitieran que la bestia emergiera de nuestros corazones los países mas importantes del globo se desataron uno contra el otro arrastrando al mundo entero en un frenesí de violencia y destrucción, como nunca antes las ciudades mas importantes se convirtieron en los campos de batalla, la guerra llego a la casa de cada ciudadano, convirtiéndonos todos en soldados de la causa por temor a perder todo lo que éramos. Se desataron masivos movimientos de tropas por todo el globo con múltiples teatros, no había lugar en la tierra que no fuera parte de un plan de conquista, pero los lugares ricos en recursos y los grandes centros urbanos fueron los principales centros del conflicto. Todos sabemos y esperamos lo peor, sabemos que nuestra sobrevivencia ya no depende de nosotros, en este punto ya no hay vuelta atrás, nos dirigimos por voluntad propia hacia nuestro fin, directo al infierno de la existencia..

Tras los rápidos cambios de poder en el mundo que han ocurrido recientemente los sentimiento de victoria y de profundo terror se desataron simultáneamente en cada ser humano cuerdo que queda en la tierra ya que es conocido desde el comienzo que la victoria es algo imposible, todos sabemos que esta es una guerra para destruirnos como raza y civilización, este es nuestro Armagedón, las aparentes victorias solo significaban que nuestro verdadero objetivo ya esta aquí. Todos los soldados de los centros urbanos más importantes del mundo comenzamos los preparativos, nos abocamos a la construcción de grandes complejos que nos permitiera resistir un poco mas junto con la recolección de alimento y agua potable, no existe lugar seguro pero debemos mitigar los daños, así es el juego, escapamos de lo que nosotros creamos, demasiado cobardes para enfrentar de cara nuestro suicidio.

Nos comunicaron que han tomado c99371, un punto clave del conflicto, nuestros enemigos están perdiendo, pero todos los nuestros han echado a correr a los refugios a excepción de los patrulleros voluntarios quienes aseguran áreas importantes que no deben quedar deshabitadas por un ningún motivo y yo soy uno de ellos. En estos momentos, en los que paseo por los restos de la ciudad trato de recordar el mundo que perdimos, las personas que han muerto, donde sus restos se esparcen en algún lugar y sirven de carroña a los buitres. Dicen que si te alejas lo suficiente de las ciudades logras ver verdes prados por los cuales los soldados no hemos pasado y las batallas no han ocurrido, yo esperaba poder ver uno antes del fin, pasar unos minutos acostado mirando el cielo, sentir el calor y respirar el aire puro, pero ya no habrá forma de hacerlo, el tiempo se agota.

A lo lejos se acerca Raquel, es una mujer que conocí en la patrulla, en algún momento debió ser hermosa pero ahora es fría y dura, la guerra no a pasado por ella en vano, ha dejado su marca en su alma, en las pocas conversaciones que he tenido con ella me contó de la muerte de sus hijos y como ella a tenido que matar a los hijos de otros, siempre con su mirada perdida que ve a través de ti, es de las personas que no fueron echas para la guerra y han tenido que guardar lo que son en lo profundo de su corazón, como un tesoro de lo que una vez fueron y ya no podrán ser mas. Llegando a mí me informa de un código rojo-alpha en a2741, ha sido un impacto nuclear, el primero... respiro profundamente mientras miro hacia el sol, nunca volveré a respirar el aire natural o ver el cielo despejado, ya no habrá vida alguna fuera de los recintos clasificados, hoy hemos terminado de destruir el mundo, para esta noche el hombre habrá finalizado de construir su propio mundo.
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