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Hombre [Convocatoria XXIII]







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Agradezco a @ZaraLuna por darme la oportunidad de crear esta história. Al princípio pensé usar la tercera imagen, mas despues de unos dias en cama, enfermo, una noche vino esta idea a mi mente: usar las tres. Aunque me pareció difícil. El original lo escribí en português, de ahí lo traduje lo mejor que pude. Aqui está mi contribuición. Disfrútenla . Creo que es un poco larga.

Las imágenes que usé son las siguientes.









Hombre



Una familia no muy numerosa pasó un día en la playa, padre y madre con su única hija aún niña. Hicieron castillos, se enterraron en la arena, nadaran. El día terminaba, el calor de la tarde disminuyó, un viento refrescante soplaba sobre la arena y en cuanto una dormía, otra todavía jugaba. La hija ahora usaba un vestido rosa anaranjado parecido con el color del atardecer y una blusa rosa manga larga en croché, daba vueltas y vueltas cerca de las olas
– Tú te quedaste vigilando? –, preguntó la madre quien acabara de despertarse de una siesta. Ella estaba echada sobre una toalla roja en la arena, de cabello castaño cubriéndole los hombros, rizado en las puntas, delgada, piel blanca ligeramente bronceada, vestía una blusa y short blancos, dentro de estos un bikini de mismo color de la sombrilla de playa, azul cielo
– Sí –, respondió su responsable marido sentado a su lado, este era moreno. No durmió pues tenía que cuidar las dos mujeres que amaba, vestía una bermuda naranja y una camiseta blanca desabotonada
– Yo era así de niña, tenía su cabello –, la madre sentó, sacó los lentes de sol, esperaba un elogio
– Eh, sin embargo no entiendo la gracia de quedar girando y girando parece bobita, tú eras bobita?
– Creo que era –, diciendo esto la madre volvió a echarse, parecía molesta, le dio las espaldas y oyó de este
– A ti te gustaría que nuestra hija tuviese un hermanito?
– No sé –, respondió la mujer y sospechando las intenciones del marido mudó a un tono de voz más agresivo, lo miró diciendo
– Creo que me gustaría, mas si intentas algo de eso hoy, mejor olvídate –, el marido disimuló su decepción con una sonrisa fingida. La hija se aproximó de ellos corriendo a toda velocidad, su cabello castaño claro revoloteaba al viento, su rosto blando irradiaba felicidad, sus ojos expresivos y sinceros se encontraron con los de su padre. Se arrojó en sus brazos. La hija estaba con hambre, como era la primera, ocupaba mucho el tiempo de su madre y comenzaba a ser un poco entrometida y mimada. El padre le preguntó después que le hizo cosquillas
– Te gustaría tener una hermanita o hermanito? –, la hija se volteó, sentó en su regazo, balanceó los pies y pensó un poco, cuando estaba lista para responder giró la cabeza y respondió
– Me gustaría un hermanito. Él sonrió de oreja a oreja y la hija lo imitó, el padre dijo dando golpes al aire, con emoción y vivacidad
– Entonces a partir de hoy tu padre y tu madre trabajarán para darte un hermanito, hu hu hu –, la hija lo imitó dando golpes al aire y repitiendo “hu hu hu”, ambos rieron. La madre, se mantuvo en silencio, mas acompaño la conversación de las dos personas que más amaba en el mundo, no quería interromper ese momento, tal vez tenía miedo, no obstante su marido la convidó a hablar
– Creo que fue por esta fecha que te tuvimos hija, tú te recuerdas?
– Así fue –, respondió la mujer. El padre se levantó y gritó
– Hombre, hombre, hombre –, su objetivo, según en mente, era obtener testosterona, corrió de un lado a otro, dio saltos, hizo abdominales, lagartijas. La hija repitió “Hombre, hombre, hombre” dándole ánimos y imitándolo en los ejercicios. La mujer por otro lado, usando intuición, avisó a su marido lo siguiente
– Si continuas así, no tendrás fuerzas para la noche –, esas palabras entraron nítidas por los agudos oídos de él, tal vez no reaccionó al instante pues repitió la misma frase dos o tres veces para certificarse de la intención, no se engañara de la primera vez que oyó. Entendió el mensaje, corrió a toda velocidad, cayó de rodillas en la toalla y preguntó a su mujer
– Eso quiere decir que hoy estás con ganas?
– Cuando tú hablaste con nuestra hija, me pareciste un padre de verdad –, afirmó medio avergonzada y tímida. Él no pensó dos veces, gritó
– Hombre –, cargó a su mujer en brazos para el mar, la hija repitió animada “Hombre, hombre, hombre”, mas no fue para el mar en vez de eso agarró una manzana descascada bañada en limón de un envase en la mochila y se sentó sobre la toalla. La mujer llevó un susto y gritó de miedo cuando fue cargada, pero se recordó que estaba en los brazos de su marido igual a la salida de su casamiento y paró de gritar hasta entrar juntos al agua
– Estás loco? –, reclamó
– No, este seria nuestro último chapuzón antes de volver –, respondió sonriendo
– Yo estaba secando mi cabello
– Ah, lo siento mucho –, mas una duda le hizo preguntar
– Tú no lo lavarías de cualquier manera volviendo a casa? –, pareció que eso no le agradó y replicó – No sé si hoy esté realmente con ganas de hacer eso
– No hay problema, yo tener todo planeado –, él respondió con una amplia y expresiva sonrisa, esto sólo la dejó más curiosa, quien quizás comenzaba a cambiar de idea
– Como que? –, ambos continuaban dentro del agua, las olas pasaban calmas, llegaban hasta la altura de los hombros
– Primero –, respondió con firmeza y tiernamente siguió
– Veremos una película de terror, de esas que te fascinan, recuerdas que me contaste de una que no te dejó dormir por una semana, de sombras, garras esqueléticas y maléficas, sobre que era? –, ella recordó la película, por otro lado no le gustaba la idea de verla y respondió
– Esa era sobre el demonio que cada un carga dentro, en un momento dado, tamaño mal que acumulaste, una garra del tamaño de la persona se levanta de tu sombra, parecía que te extraía el alma y tú ya no era más el mismo, a poco tiempo morías, los protagonistas intentaban cuidar su sombra llenando el cuarto de luz, mas no consiguieron huir –, él sin embargo respondió entusiasta
– Mmm, uau, no te preocupes, la única sombra que debes tener miedo es la mía
– Por que? –, preguntó ella, será que entendió la película pensó. El marido respondió
– Eso significa que estoy caminando en dirección de la luz –, medio desanimada y como suspirando le preguntó
– Entonces yo me quedo atrás? –, sin percibir ese desánimo él continuó
– Sí y de esa manera puedes ver por onde voy –, por fin optó por mostrar sus sentimientos y ser sincera
– Pero a mi me gustaría caminar junto de ti –, fue entonces que él notó y cambió sus palabras
– Entonces te doy la mano y así caminamos juntos, o mejor aún... –, interrumpió su propia habla y buceó. Salió del agua gritando
– Hombre! –, teniendo su mujer sentada en sus hombros y antes que esta reclamara afirmó
– A veces creo que andamos de esta manera, yo te cargo, o tú me jalas –, y así iban saliendo del mar cuando ella se expresó
– Me estás dejando avergonzada, bájame, bájame, por que haces esto? –, aprovechando la situación respondió sinceramente
– Gusto sentir tus blandas nalgas en mi cuello –, seguido de estas palabras gimió
– Ouch, ai, ai –, recibió inesperados talonazos en el abdomen, el marido no consiguió seguir cargando y ambos cayeron de cara en la arena. La hija de ellos rió viendo la escena en cuanto comía una banana en rodajas bañada en miel y limón. La mujer se volteó e iba levantarse, cuando el marido la impidió empujando los brazos de ella sobre la arena. Sopló un viento. En un primero instante quedaron en silencio, no podía ver los ojos de su marido quien miraba para bajo. Se atrevió a preguntar cortando el silencio que parecía interminable
– Que estas haciendo sujetándome así? –, él la miró a los ojos y aproximó su cara, una nítida y transparente madurez envolvió su propuesta
– Hoy quiero hacer el amor contigo
– Está bien –, fue lo único que respondió la mujer. De repente pareció que la madurez se desvaneció frente a la siguiente queja
– Mas lo tienes que decir con ganas –, se sentó mirando al mar, y continuó
– Cuanto me hubiera gustado que tu sostén se soltara cuando nos arrojamos al mar, tu rosto avergonzado seria gracioso de ver –, nadie de los dos habló por diez segundos. Pasados estos, él escuchó un click y se volteó. Ella le colocó su sostén en los ojos y salió corriendo para el mar convidándolo con la siguiente frase
– Ahora tú tendrás que colocarme de nuevo, te espero –, en seguida igual que un toro o un caballo, el marido corrió impetuosa y ardientemente atrás de su mujer gritando
– Hombre –, entraron nuevamente al agua y después de colocado el sostén él preguntó
– Recuerdas de nuestro primer encuentro?
– Mmm, tú ibas todas las tardes a ese mismo lugar a tocar tu stradivarius
– Sí, y cuando te vi distraída atravesando la pista, dejé mi violín y te salvé, sin embargo este se balanceó, cayó, se golpeó en una roca y se rompió
– Mmm, recuerdo que después de eso no quisiste tocar nuevamente el violín
– Es verdad, no necesitaba de el, te había encontrado, pero aún no te conté por que tocaba
– Por que era?
– Me hacia recordar a una chica
– Aham, y que pasó?
– Nada, sólo fuimos amigos pero a mi gustaba, esta decía lo siguiente: tú encontrarás alguien mejor que yo, alguien perfecta –, el marido hizo silencio como quien reflexiona en las palabras dichas hace poco y continuó
– Lo que supe después es que murió en un accidente de carro –, la mujer quería quedarse callada, no obstante algo le decía que no era el momento para eso, entonces se atrevió a seguir la conversa y preguntó
– Ya encontraste aquella perfecta? –, él esperaba un impulso para seguir hablando y lo encontró, desde bien dentro respondió
– Todavía la busco –, esta no seria la única frase que diría, vio la hija de ellos y miró a los ojos de su mujer
– Cada mañana cuando despierto y te contemplo digo: hoy tú serás mejor que ayer –, comenzaría un silencio si él parase de hablar en este momento, cosa que no hizo y siguió
– Tú reclamas, discutimos y nos quedamos con rabia, eso es la perfección que busco, no busco a alguien lista y sin errores, busco alguien que se equivoque, mas que esté dispuesta a corregirse y que intente no equivocarse de nuevo en la misma cosa, alguien que quiera cambiar –, él juntó lo que estaba convencido en las siguientes palabras
– Por eso tú eres perfecta –, en seguida dijo medio avergonzado y sorprendido viendo su mujer aproximarse
– Ei, ei que estás haciendo? –, su cuello, su torso fueron envueltos por los brazos, piernas de ella, esta esperó que él hablara, y así fue
– Ei, me estás dejando prontitud –, a lo que sabiamente, a pesar de ser jóvenes y ella un poco menor que él exclamó
– Olvídate de tus recuerdos, yo soy la única que necesitas, nosotros trabajaremos para dar un hermanito a nuestra hija, y cuantos más necesitar, no me gustaría que se convierta en alguien aburrida y vanidosa, por lo menos con un hermano aprenderá a compartir –, la mujer se colocó en pié y caminó para donde estaba su hija, pisó en la arena seca, se volteó y dijo
– Volvamos a casa, tú no querías comenzar hoy?
– Sí, volvamos a casa –, habló el marido, salió del agua, fue ahí que gritó
– Hombre –, y en coro, la hija de ellos y su mujer repitieron también
– Hombre.
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