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GNU/Linux no es gratuito, es libre



Aún existen malentendidos respecto a la naturaleza del sistema operativo creado por Linus Torvalds, Richard Stallman y los que aportan a GNU
Esta es mi opinión.


Gracias a la web http://www.mimecanicapopular.com es posible rastrear, al menos en parte la historia de la informática, en los archivos de la desaparecida edición en español de la revista estadounidense “Popular Mechanics”. En Abril de 1999, la revista presentó un artículo titulado “Linux, el adversario de Windows” que en parte se basaba en afirmaciones falsas. Primero, se decía que, aunque la comunidad usuaria de los computadores Macintosh® de Apple estaba dispersa, sus filas “están creciendo”, algo que dudo por la impopularidad de esa plataforma. Lo segundo, era su uso para los efectos especiales de la película “Titanic”, que debía ser muy cierto y lo tercero es que el carácter “de fuente abierta” de GNU/Linux significaba “que es gratis”. ¿Que GNU/Linux es “gratis”? Probablemente debido a la ambigüedad, una mala interpretación y posterior traducción de la palabra “free”

Sabemos que el término de “software libre” se acuñó en el idioma inglés, en el cual “gratis” y “libre” son palabras sinónimas. En Febrero de 2001, la revista mencionada empezó a “enmendar la plana” diciendo que como GNU/Linux es libre “se obtiene el código fuente para poder modificarlo al gusto”. ¿Sólo modificarlo “al gusto”, como quien sazona un plato?. Si así fuera, sería egoísta: ¿y por qué no compartir las modificaciones con quienes no programan, como la inmensa mayoría de quienes usamos computadoras?. Todas y todos podemos beneficiarnos.

En realidad, el concepto del “software libre” nació informalmente en los tiempos de las primeras computadoras programables, ya que quienes trabajaban con ellas, por lo general científicos, solían
desarrollar el software en forma cooperativa. Y eso fue así, hasta que la computación llegó a los campus universitarios de algunos países e hizo que las comunidades de programadores crecieran, tal
como ocurrió con la creación del sistema operativo UNIX® por parte de personas como Douglas McIlroy, Ken Thompson y Dennis Ritchie, a quienes deberíamos agradecer más a menudo por
dejarnos como herencia lo que es el ancestro del GNU/Linux, ya que lo hicieron circular con su código en las universidades estadounidenses. Lo malo fue que ese sistema operativo, terminó privatizado por la corporación AT&T, sin que nada pudieran hacer sus creadores.

Aunque parece que el grupo de usuarios de GNU/Linux es reducido, no le debo echar la culpa de ello ni a las comunidades, ni a las empresas que lo impulsan. El cambio hacia el software libre es tanto un cambio de mentalidad, como un cambio tecnológico. Pero este cambio se logra con publicaciones pagadas o no, físicas o electrónicas así como TuXInfo. Hay que recordar que por la naturaleza del software libre, ni tiene publicidad, ni le hace falta. Sólo es necesario probarlo para convencerse de que funciona, como cualquier otro y que también tiene sus fallas, al ser producto del ingenio del ser humano.

Además, es cierto que he obtenido los archivos de sistemas operativos libres o casi libres en forma gratuita, pero esto no lo establece la famosa Licencia Pública General (GPL), que cubre a todo
programa libre. Podría regalar discos con los programas libres que desee o venderlos desde un céntimo de cualquier unidad monetaria o en millones de ellas y sería absolutamente legal, pero ¿quién
va a pagarme esas enormes sumas?. Por eso, es que acostumbrarse a un modelo no comercial, es cuestión de tiempo. Es cierto que la conexión a Internet tiene un costo, sea cual sea el sitio donde está mi computadora o el servidor, pero para eso están las donaciones o la venta de servicios relacionados con el soporte. También está la alternativa de adquirir discos serigrafiados con un buen manual o mercancía relacionada con alguna “distro” particular o con el concepto del software libre, tal como ocurre con la organización Free Software Foundation.

Por otro lado, estudiando un poco las condiciones inaceptables que ponen a los usuarios de los sistemas privativos contra la pared, uno se encuentra con que ese software no se puede usar en ciertos países que no son bien “vistos” por cierto gobierno. Es un sinsentido, porque el negocio se hace en cualquier parte, ¿o es que tengo que olvidar que en los años finales de la Unión Soviética había en Moscú una representación de Hewlett­Packard?. Y, ¿qué es esa tontería de que no puedo instalar el programa sino en un determinado número de máquinas (y si es sólo UNA, mejor)?. ¿Donde está, entonces, la libertad de usar un producto como uno lo desee?. Hasta eso viola las leyes del mercado.

Ya conocemos de sobra las consecuencias: mientras más restrictiva sea la licencia de un software muy popular, con mayor frecuencia los llamados “crackers” o “rompe­sistemas” se darán a la tarea de
“romperlo” haciendo inútil toda protección. Y, ¿cuál es la contestación de las empresas del software privativo?: blindarlo más, para variar. Y pensar que si cambiaran el modelo e hicieran que los usuarios formaran parte de su desarrollo la situación cambiaría...No es tan “emocionante” dedicarse a “romper seriales” en el software libre, sencillamente por que no existen. Otra alternativa es que los usuarios tomen conciencia y se nieguen a usar programas restrictivos, aún cuando los comerciantes informales los vendan a bajo precio en las calles.

Y hablando de blindaje, quiero hacer una crítica a quienes desarrollan software libre: es necesario que, para mantener las libertades “informáticas” no vuelva a pasar lo que ocurrió con los productos de Sun Microsystems, la suite informática OpenOffice.Org y OpenSolaris; Oracle, compradora de Sun negó a la comunidad la marca de la suite, hasta que tuvo que cederla a The Apache Foundation y descontinuó OpenSolaris y “cerró” a Solaris con una licencia restrictiva. Por suerte, la comunidad del Proyecto Illumos tomó todo el código de OpenSolaris y le quitó las marcas registradas de Sun y lo transformó en OpenIndiana. Por eso, las comunidades que creen en el software libre deberían actualizar las licencias de sus productos “blindándolos” para que a ninguna otra corporación se le ocurra “privatizar” ningún software libre o parte de él. ¿Para qué existe, si no, la Licencia Pública General, versión 3 (GPLv3)?.

Por otro lado, no olvidemos uno de los grandes obstáculos para el conocimiento: las patentes. La difusión de medicamentos y vacunas se debió a la ausencia de esas patentes. No todos hubiéramos
podido estudiar cualquier carrera si los conocimientos fueran patentados. Aunque ya se ha sentado jurisprudencia en EE.UU. acerca de que no es posible patentar algoritmos (ver
http://www.fayerwayer.com/2013/03/juez­de­ee­uu­determina­que­los­algoritmos­matematicos­no­ pueden­ser­patentados/) todavía sigue habiendo organizaciones que querellan incluso porque uno usa
una fotocopiadora, con el fin de hallar dinero fácil. Así como el conocimiento debe ser libre para que haya progreso verdadero, el software libre también garantiza ese progreso entre comunidades y
usuarios individuales. Es el equivalente entre nosotros, a los convenios de transferencia tecnológica con la gran diferencia de que nada hay que firmar. Sólo se usa, se estudia , se mejora y se difunde. Y mientras más consciente sea la comunidad usuaria de valorar la libertad, con menor frecuencia nadie intentará robárnosla.

Así que, la próxima vez que usemos software libre, pensemos en el gran esfuerzo que hay detrás de él y, si no podemos o no queremos donar, bien podemos apoyarlo promocionándolo, hablándole de sus
ventajas a quien desee escucharnos. Solo así podemos garantizarnos esas libertades que deseamos, y que no queremos que se pierdan. Esas libertades no tienen precio. Por eso el software que queremos no es el gratuito sino el que sea LIBRE, en el que no es tanto el costo del esfuerzo en producirlo sino lo que cuesta mantenerlo en libertad, que no es algo monetario, como el esfuerzo que hicieron los Héroes de Nuestra América para que fuéramos ciudadanos.

¡Que viva el software libre!.


Ramón Jaramillo
Ingeniero Electrónico en Telecom
Cisco Certified Network Associate
En Twitter: @ramoningeniero.
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