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Ida y vuelta

Non-fiction para pensar el software libre

Ida:

En 1984 una bomba lógica viajaba desde occidente hacia la Unión Soviética. Una "bomba lógica" es una porción de código computacional que encierra una funcionalidad nociva para un sistema. Algo así como un coche de carreras con los frenos alterados o una mochila de paracaidista vacía.

Los rusos necesitaban transportar gas desde los yacimientos de Siberia a través de de un gigantesco gasoducto. Este sería, a lo largo de la fría estepa, controlado por computadoras.

La Unión Sovíetica había adquirido esas computadoras último modelo en los mercados occidentales. Pero una computadora no sirve para absolutamente nada sin un sistema operativo. Este es un gran programa que controla el funcionamiento de la máquina. Sin el mismo eran un pedazo de chatarra muy caro.

En aquél entonces los sistemas operativos libres no existían. Todos eran secretos comerciales, militares, o científicos de grandes empresas, laboratorios o gobiernos. Conseguirlo llevaría treinta años.

Advertidos por el gobierno francés, espía de por medio, de los planes rusos, los yankis se negaron de lleno a entregar los códigos necesarios. Fue así que los rusos y los yankis comenzaron un nuevo jueguito de espías entre la CIA y la KGB. Gran error. Que precio tan grande pagaría el Partido Comunista por jugar el juego de los opresores.

Los rusos infiltraron a un agente en una empresa de software canadiense para robar los códigos. Los yankis ya estaban, espía de por medio, bien al tanto. La bomba viajaría invisible en el botín de la KGB.

Cuando la presión del gasoducto transiberiano superó los límites tolerables, bomba lógica de por medio, los satélites espaciales estadounidenses detectaron una explosión que parecía atómica en Siberia. Todo el departamento de defensa se alteró. Todos menos los agentes de la CIA, que se cagaban de risa.



Vuelta:

En 1984 un programa viajaba desde la Unión Soviética, vía Hungría, hacia el mundo occidental. Había sido desarrollado por un joven informático ruso llamado Alexey Pajitnov en el centro estatal de inteligencia artificial.

Alexey se había inspirado en un rompecabezas de mesa llamado pentaminós. La idea básica consistía en jugar ordenando piezas de rompecabeza que iban descendiendo en la pantalla del ordenador. Si las piezas lograban completar un línea horizontal de extremo a extremo del tablero virtual esta desaparecía, postergando el fin del juego. Alexey lo llamo "tetris".

El codigo del juego, esto es, las instrucciones que Pajitnov le dio a la máquina para que el juego exista, ya habían circulado libremente por todo el bloque soviético. Los programadores húgaros lo habían adaptado a distintas computadoras contribuyendo así a su popularidad. A nadie le parecía extraño compartilos.

Es por eso que la KGB se estrañó cuando dos empleados de dos empresas capitalistas de software distintas llegaron en mismo día, en el mismo vuelo, compitiendo, a preguntar por el centro de inteligencia artificial y por Pajitnov. Les interesaba, a cada uno por su cuenta, hacer de los códigos, propiedad privada.


Ganar la libertad

La intención es mirar el pasado para construir el futuro. Hoy en día la clase trabajadora
lleva un celular en el bolsillo. Navega por internet y se confiesa en facebook. Los videos y la música online van desplazando a la todopoderosa televisión.

Estos dos cuentos son reales pero ficcionados. Intentan dar cuenta de las implicancias de dos formas antágonicas de hacer nuestra "informática".

No hemos tenido tiempo, como sociedades, de hablar de los derechos humanos como usuarios de computadoras. Todo es muy reciente. Y por esa misma razón muchos de nuestros derechos están siendo vulnerados por medio de la vigilancia global.

Una libertad amenazada. Hoy tenemos que luchar por defenderla.

https://www.youtube.com/watch?v=_yXsLxaSLjo
http://vadim.oversigma.com/Tetris.htm
http://mayabeque.blogia.com/2007/121604-65-reflexiones-del-presidente-cubano-fidel-castro-ruz.php
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