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Vocaloid Creepypasta: Magical Mirai 2013

Conocí Vocaloid cuando tenía 14 años de edad, y no negaré que me interesé bastante en este tema. A diario descubría más sobre este maravilloso mundo virtual. Me enamoré de los personajes y de las canciones más rápido de lo que imaginé, y desde luego no tardé en elegir a mi Vocaloid favorito, que en este caso fue Hatsune Miku. Me parecía tan tierna y encantadora cuando la ví, tenía una apariencia dulce e inocente, y una voz que daba un toque de ternura a todo sonido que emitía con el banco de voz.

Cuando cumplí 16 años, mi amor por Hatsune y los Vocaloids habían crecido junto conmigo durante esos cortos años de mi adolescencia. Llegó un momento en el que llegué a hacerme admin de una de las páginas más populares del tema en América Latina por medio de Facebook. Solía publicar a diario imágenes de mis amados ídolos que hallaba en internet, y compartía vídeos y contenidos con los fans de la página. El admin principal de la página no publicaba con tanta frecuencia como nosotros, el tan sólo se encargaba de publicar las noticias más importantes de Vocaloid en la página.

Cierto día mientras visitaba la página, hallé una noticia que me impactó. Se trataba de un concurso, en el cual los concursantes debían participar a través de una comunidad de fans llamada Miku Book, a la cual tendrían que mandar un voto para que la cantante virtual visitara su país, pero eso no era lo que llamaba mi atención, eran los premios que se ofrecían a los votantes. Se podía elegir entre coleccionables originales o un viaje a Japón con todo pagado para asistir al concierto Magical Mirai que se llevaría a cabo aquel 31 de agosto para celebrar el sexto aniversario de Miku. Al leer esta noticia mi corazón dio un brinco de felicidad. Me estaba centrando principalmente en el viaje y el concierto, puesto que todo lo demás no me interesaba demasiado.

Ingresé al Miku Book ansiosa y creé una cuenta inmediatamente. Buscaba el concurso por toda la página para votar lo más pronto posible, sin embargo me vi interrumpida cuando el programa Vocaloid se abrió ante mí sin que yo hubiera elegido abrirlo, y en este estaba escrito un conjunto de raros sonidos que empezaron a sonar sin que yo moviera un solo dedo. Se trataba de unos alaridos horrendos y estrepitosos en las escalas medianas del programa que lastimaban mis oídos. La voz de Miku sonaba un tanto ronca, era un sonido verdaderamente desagradable.

Cerré el programa apresurada, pues no le dí ninguna importancia, estaba más ocupada buscando el concurso, cuando por fin lo encontré, me dispuse a votar, dar una pequeña explicación de porque amaba Vocaloid, y a elegir el premio que quería si es que ganaba. Estaba a punto de mandar mi voto, pero en ese instante el programa abrió nuevamente, y esos irritantes chillidos volvieron a ensordecerme. Quise cerrar el programa otra vez, pero este no respondía. Al centro de la pantalla aparecía un cuadro que no podía entender porque estaba en japonés. Los atroces gritos continuaban torturándome y se oían cada vez más intensos y más cercanos. Desesperada de callar aquellos horribles sonidos, cerré bruscamente mi laptop, y fue cuando el silencio reinó, y pude pensar con claridad. Me quejé de mi ordenador, porque era viejo y obsoleto, y le heché la culpa por los problemas que el programa había presentado.

Unas horas después abrí nuevamente mi computadora e inicié sesión como sí nada hubiese sucedido. El Vocaloid aún estaba abierto, pero no tenía nada escrito, era muy extraño pero no me importó, lo cerré con facilidad esta vez, y pude enviar finalmente mi voto. Apagué el ordenador después de cerrar el navegador, y me fui a dormir, pues estaba agotada. A pesar del incidente que había tenido con esos sonidos terribles, lo tomé como un simple error de mi máquina y no lo consideré como un hecho relevante.

Semanas más tarde, revisaba mi correo electrónico y me llevé una gran sorpresa. Recibí un mensaje, cuyo remitente decía "Crypton Future Media Team". Abrí el mensaje y lo leí. Me quedé como 5 minutos sin poder creerlo. Había ganado el concurso, y viajaría a Japón con un acompañante. Era difícil de creer, pero era cierto. Les conté a mis padres, quienes al principio no me creyeron hasta que les mostré el mensaje de Crypton. Con mucha emoción decidimos que mi padre sería quien me acompañaría a la Tierra del Sol Naciente para cumplir mi sueño de contemplar un fantástico concierto.




Dos semanas después, me encontraba en el aeropuerto de mi cuidad, esperando al próximo vuelo para ir a Santa Cruz, de ahí viajaría a Brasil y una vez allí tomaría un vuelo a Japón. Durante los vuelos me la pasé escuchando música y escribiendo en mi diario lo emocionada que estaba de llegar a Japón. Estaba tan ansiosa que ni siquiera podía dormir, tan sólo esperaba con ansias el día en que gritara entusiasta con las multitudes sosteniendo un puerro fosforescente y disfrutando de un espectáculo con holografía tridimensional de última tecnología.

Aquel esperado momento llegó un día después de que mi padre y yo llegamos a Yokohama la noche del 30 de agosto. Nos instalamos en un hotel que el concurso pagaba, y que contaba con todo lo necesario, en especial mi mayor necesidad: Wi-Fi. En cuanto llegamos a la habitación mi padre decidió tomar una siesta, mientras yo abría mi computadora, y la encendía para chatear y contarles a mis amigos sobre el viaje. Cuando abrí el navegador, juntamente con este se abrió el Vocaloid, lo cerré ya que no lo usaría en ese momento, pero este se volvió a abrir sólo. Harta del problema reinicié la máquina, y pude abrir mi navegador sin incomodidades. Cuando entré a Facebook tenía muy pocos conectados, así que pensé en mejor buscar uno de mis mangas preferidos, el mejor para la ocasión: Hatsune Mix. A pesar de haberlo leído varias veces, ahora más que nunca sentía la necesidad de leerlo nuevamente.

Sin embargo esta vez no podía encontrarlo. Busqué y busqué en diferentes páginas, pero no lo encontraba. En mi último intento logré dar con el tan anhelado manga, aunque sólo hasta el tercer capítulo. A medida que leía, guardaba una a una las páginas del manga en una carpeta especial. Sin embargo cuando llegué al capítulo 2, noté que era diferente a lo que recordaba. En este capítulo se muestra que Miku tiene el poder de hacerse gigante al enfadarse demasiado, sin embargo el manga que encontré estaba modificado. Al enfadarse, Miku tenía una especie de poder mental, con el cual podía desfogar su ira de una manera extraña e inexplicable.

Me pareció muy inusual, pero pensé que era tan sólo otra versión del mismo manga de siempre. Al día siguiente me encontraba muy emocionada, el concierto sería una experiencia inolvidable. Mi padre y yo nos alistamos para asistir a la verdadera razón del viaje, el concierto, durante el camino a Yokohama Arena, no para de pensar en lo maravilloso de la experiencia, y entre más cerca estábamos, más contenta me ponía, al llegar, vi a muchos disfrazados y cientos de fans que igualmente esperaban con ansias el gran concierto.

Yokohama Arena, un lugar inmenso en el cual se respiraba la magia de un público que aclamaba a sus ídolos. Ya tenía mi puerro fosforescente que me servía como única luz en medio de la oscuridad. Podía ver a mi alrededor miles y miles de puerros similares. Tenía miedo de perderme entre esas grandes multitudes, por lo que me agarré fuerte de la mano de mi padre, ya que si me perdía me sería muy difícil hablar con el resto del público. Las luces se apagaron y el concierto comenzó.

Una presentación alucinante se mostró en las gigantescas pantallas, la emoción sé sentía en el aire. La primera canción en sonar fue Sweet Devil, una de las preferidas del público. Todos gritaban y movían los puerros con gran emoción tanto por la bella música como por el increíble espectáculo. El concierto prosiguió, una canción tras otra, hasta que se llegó a una de las más esperadas: Suki Kirai, cantada por los gemelos Kagamine.

El público enloquecía con esta canción, aunque en mi opinión esta resultaba ser mi menos favorita. Al término de este tema, apareció Miku, justo por detrás de los gemelos, cantando Shake it! Otro de los temas nuevos que era un verdero éxito. Durante la coreografía los tres Vocaloids se pusieron de espaldas al público mientras bailaban, y uno a uno se daban la vuelta. Primero Rin, después Len, y finalmente Miku, pero al darse vuelta Miku, noté algo muy raro: No estaba sonriendo, ni mostrando ninguna expresión. Aún bailaba, pero a diferencia de los gemelos, no mostraba emoción alguna. A los pocos segundos, Miku dejó de moverse y se quedó quieta en medio del escenario. Rin y Len seguían bailando como si nada, mientras Miku posaba su mirada sobre el público que veía atento y extrañado lo que estaba ocurriendo. Según se oía, se trataba de un simple problema técnico, un error con el holograma, nada que no pudiera solucionarse rápido. La canción terminó y Miku aún estaba tiesa y seria.

Repentinamente una de las inmensas pantallas se desprendió del soporte y cayó sobre el escenario, ocasionando un terrible accidente. El concierto debía suspenderse lo antes posible, por lo que se intentó apagar todos los equipos tanto de sonido como de proyección. Aún cuando sólo los murmullos y el llanto de la gente eran el único sonido perceptible. Un ruido atroz y ensordecedor hizo gritar a todos de temor. El holograma ni siquiera movió los labios, pero unos alaridos atroces provenían de los parlantes aunque estos ya estuviesen apagados y desconectados.

No tardé en reconocerlos, eran los mismos gritos horribles que sonaron en mi ordenador al abrirse el programa. Siempre consideré que la voz de Miku era muy dulce, pero en esta ocasión era un sonido demoledor, cubrirse los oídos era inútil, pues la voz sonaba tan fuerte, tan aguda, tan penetrante que incluso llegaba a lastimar literalmente los tímpanos. Las luces que estaban sobre el escenario y los cables empezaron a chisporrotear mientras la segunda pantalla caía sobre una parte del público y el terrible sonido no paraba y al contrario parecía hacerse más fuerte. La gente, ya entrada en la desesperación, no esperó más e intentó buscar una salida en aquel enorme lugar. Mi padre me tomó de la mano con fuerza mientras seguía apresurado a las multitudes, fui con él, pero antes volteé a mirar, y vi que el holograma aún estaba ahí, sin moverse, sin mostrar vida, pero mirando con atención todo lo que sucedía a su alrededor.

La gente que se hacinaba a las puertas de Yokohama Arena y gritaba por sus vidas, sólo logró empeorar la situación, pues muchos cayeron y murieron pisoteados o aplastados en la multitud. El olor a cable quemado era torturador y asfixiante mientras aún volaban chispas del equipo averiado por doquier, hasta que estas provocaron un incendio en el escenario, el cual se expandía amenazando con acabar a los sobrevivientes.

Todos, terminamos como presas del pánico en ese instante, y aunque había quienes intentaban abrir la puerta por fuera, no lo conseguían. Finalmente empezaron a destruía las paredes mientras todo era consumido por el fuego... Excepto la pantalla de proyección. Miku, que en aquel instante dejó de ser a mi parecer una proyección tridimensional, era la espectadora de este terrible suceso, viendo como sus fans morían, mientras su voz no paraba de resonar.

Mi padre y yo logramos salir vivos con un pequeño grupo de gente, aunque muy lastimados. La policía, la cruz roja, los bomberos, todos esperaban y atendía afuera de la enorme estructura en llamas. Muy pocos sobrevivieron a este accidente y muchos de ellos que aún cargaban con el doloroso recuerdo dejaron de seguir la música de Vocaloid. Crypton por su parte no supo como explicar los hechos e incluso se vieron obligados a dejar de planificar conciertos.

Han pasado 15 años desde aquella vez. Vocaloid aún existe a pesar de los muchos problemas legales que tuvo la compañía, pero ahora tienen un nuevo personaje principal, dado el hecho de que Hatsune Miku terminó siendo un personaje censurado en todo el mundo por los muchos recuerdos terribles que su imagen provocaba. Desde luego su pérdida ocasionó que Vocaloid perdiera a millones de seguidores y dejara de ser por siempre lo que alguna vez fue.

Tengo 31 años, soy diseñadora y tuve que viajar por mi trabajo nuevamente a Yokohama, olvidando por razones de fuerza mayor los hechos de la última vez que estuve ahí a mis 16. Durante la semana fui a dar un paseo por la cuidad, ahora que había aprendido japonés e inglés no dependía de nadie para manejarme en las calles. Caminando, caminando llegué a una zona vacía e hinóspita, donde quedaban los restos carbonizados de lo que al parecer alguna vez fue... Yokohama Arena. Lo reconocí al instante, y me vino a la mente las imágenes de la masacre de aquel 31 de agosto.

No pude evitar el deseo, y entré a lo que quedaba del lugar... Aún estaban ahí, el equipo que había sido utilizado en el concierto, incluso la pantalla de proyección, claro que bastante malogrados y quemados. De pronto al caminar, pisé algo y al levantarlo vi que era un botón de plástico, con una imagen de Miku, la fecha del evento y el respectivo título "Magical Mirai" 2013. Una gran nostalgia por mi adolescencia me invadió de repente. Haciéndome derramar una lágrima sobre el botón. Cuando inexplicablemente, sentí una presencia, sentí que no estaba sola, y al elevar la vista, vi la imagen de mis pesadillas... En la pantalla... estaba ella... Con la misma mirada de hace 15 años atrás...


Una mujer latina de 31 años, fue vista por última vez en la calle Kohoku Ward, en Yokohama, cerca de los restos del incendio del 2013. Si se viera a la desaparecida, favor llamar al 119.

Policía Imperial Japonesa

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