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Hace cinco meses falleció su amo y desde entonces, la mascota pasa todas las noches en la vereda de la casa velatoria donde le dio el último adiós.
En enero de este año, Bandido, un perro mediano, de pelaje blanco y orejitas marrones, perdió a su amigo. Su dueño falleció y él tomó la decisión de "mudarse" a la vereda de la sala velatoria donde despidió a su amo.

"Esta es mi casita, por favor no la tiren!, es la leyenda escrita en una caja de cartón donde Bandido, este perrito salteño pasa sus noches.

Una cuidadora de autos que está todos los días en esa zona contó que el dueño del animalito vivía en villa María Esther, cuando murió, su familia lo veló en ese lugar y llevó a su mascota para que se despida de su dueño. Pero a partir de ese momento, el perro no se fue más. La familia intentó varias veces llevarlo a su hogar, pero Bandido siempre regresa hasta el lugar donde se despidió de su dueño.

La cucha improvisada se la hicieron entre las señoras de los turnos mañana y tarde que cuidan los autos, quienes además se encargan de darle comida, agua y mucho cariño porque lo ven muy triste. "De bandido no tiene nada, su mirada es triste y es muy dócil, contó Noely a El Tribuno de Salta.

Bandido recorre la zona del macro centro salteño por las mañanas y cerca de las 16 regresa al mismo lugar donde vio por última vez a su amo. Con un pequeño polar y una cucha de cartón, el perrito no se resigna y espera día tras día, reencontrarse con su dueño.