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Cambios de los perros a pasar de los años


Cómo 100 años de cría cambiaron a los perros

¿Últimamente te has detenido a pensar los incesantes cambios que experimentó nuestro mundo en el último siglo? Sería imposible listar todas las cosas que han cambiado, ya que prácticamente todo lo que conocemos es producto de la transformación de las cosas que ya existían, muchas de las cuales hasta cierto punto son buenas y beneficiosas.



Solo que, en la otra cara de la moneda, 100 años de desarrollo también afectaron mucho a los animales, y no me refiero al trillado argumento del cambio climático y destrucción de sus hábitats, que de por sí ya es algo lamentable. Si no al hecho de que muchos criadores de perros han ido modificando las razas con el argumento de “mejorarlas”, pero en realidad están más preocupados por la apariencia y por el dinero que puedan ganar en los concursos donde se presentan, que por la salud y el bienestar del animal.


He escuchado a un montón de gente guiarse por el dicho de que “un Pug de raza es un Pug con la cara lo más chata posible” y nunca cuestioné el sentido de esta estupidez hasta que publiqué hace algunos años el documental Secretos del Pedigree, un interesante análisis con bases históricas y científicas acerca de cómo modifican las razas caninas. Hoy volvemos a tocar el tema con unos interesantes gráficos y artículo publicados en el sitio sploid.gizmodo.com

Según la veterinaria Adriana Leal, algunas razas de perros tienen el rostro achatado como una característica natural, por ejemplo la raza Pekinés, pero la incesante búsqueda de “perfeccionar” tal característica mediante el cruzamiento es un riesgo bastante grave para la salud de los animales. Los cambios son buenos, ¿pero hasta qué punto eso dejó de ser una necesidad y pasó a convertirse en un lujo?

Los perros de las fotografías en blanco y negro pertenecen al libro “Dogs of all nations” de Walter Esplin Mason, publicado en 1915, ejemplar puede ser apreciado aquí de forma gratuita. Mientras que las imágenes a color son versiones actuales de la misma raza. El cambio es bastante evidente.



Bóxer



En su intento por moldear una cabeza más “agradable” esta raza terminó desarrollando varios problemas. El bóxer de este siglo, además de poseer un rostro más corto, tiene un hocico ligeramente respingado. Estos grandulones sufren demasiado en el calor debido a que no consiguen controlar su temperatura corporal, además de tener los índices más altos de cáncer en el mundo canino.



Dachshund o Perro salchicha



El salchicha de hace 100 años tenía un cuello más proporcional al tamaño de su cuerpo y sus piernas eran mucho más funcionales. En la actualidad, su torso y cuello son bastante más alargados, el pecho sobresale hacia adelante y las piernas son tas cortas hasta el punto que casi no hay espacio entre su cuerpo y el suelo. Estos salchichas suelen tener problemas tan graves en la columna vertebral que pueden llegar a sufrir de parálisis con el tiempo. Por otro lado, también pueden llegar a desarrollar enfermedades relacionadas con la malformación de los cartílagos y varios problemas con sus mini-patas.



Bulldog Ingles



El Bulldog moderno es víctima de todos los problemas que un perro genéticamente modificado pueda presentar. Una investigación llevada a cabo en 2004 por el Kennel Club reveló que la edad promedio de esta raza de perro es de tan solo 6 años. Y es que al presentar proporciones enormemente exageradas, los bulldogs tienen grandes dificultades a la hora de aparearse y las hembras casi siempre tienen sus crías mediante cesárea.



San Bernardo


El San Bernardo actual es un perro enorme, pesado y con una cantidad excesiva de piel. De la misma forma que el Bóxer y el Bulldog, esta raza también presenta problemas a la hora de controlar su temperatura corporal. Las enfermedades que más afligen al San Bernardo son el entropión y ectropión (trastornos oculares que afectan sus párpados y glándulas lagrimales), parálisis, cáncer de huesos y problemas de coagulación sanguínea.



Basset hound



El Basset, en su proceso de transformación terminó por ser más bajo, sufrió transformaciones en la estructura de sus patas traseras, desarrolló problemas vertebrales y evidentemente sus orejas crecieron al doble. Esta raza también tiene los ojos caídos, propensos a desarrollar entropión, enfermedad en la que el parpado se gira sobre sí mismo contra el globo ocular y ectropión, la desaparición del margen del párpado.



Bull Terrier



Aunque no lo parezca, el Bull Terrier alguna vez tuvo una apariencia muy diferente y un porte muy atlético. En su versión actual, la raza desarrolló un cráneo muy peculiar (semejante a un balón de rugby), un abdomen prominente y también una serie de enfermedades, como hiperdontia, inquietud excesiva, trastornos cutáneos y persecución compulsiva de su cola.

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