"El roedor prehistórico que luchaba como un elefante"

 










Un roedor de 1.000 kilos, del tamaño de un búfalo, con unos incisivos descomunales, de una fuerza de 1400 Newtons, similar a la de un tigre. ¿Se imagina cruzárselo mientras pasea por el campo?. Por suerte no lo hará. El Josephoartigasia monesi, emparentado con las cobayas modernas, vivió en América del Sur y se extinguió hace aproximadamente 3 millones de años.
Su fósil fue descubierto por primera vez en 2008 por los paleontólogos Andrés Rinderknecht y Ernesto Blanco, de Montevideo. Sin embargo, una investigación más reciente llevada a cabo por el doctor Philip Cox, del centro de Anatomía y Ciencias Humanas de la Universidad de York en el Reino Unido, ha averiguado por medio de simulaciones digitales que los incisivos de este enorme roedor podrían incluso haber soportado tres veces más fuerza de lo estimado en un principio.






Según explica el doctor Cox a EL MUNDO, el primer paso es crear un modelo virtual del cráneo del Josephoartigasia en el ordenador haciendo una Tomografía Computerizada del espécimen. "Después usamos una técnica de ingeniería llamada 'análisis de elemento finito' para simular el proceso de alimentación y predecir la fuerza de mordisco en la dentadura". Así, se predice el estrés y la tensión en un objeto geométrico complejo. Para calcularlo, los científicos "estiman el diámetro y el área de la sección transversal de la mandíbula".
Los sorprendentes resultados averiguados acerca de la descomunal fuerza de la pieza delantera de la dentadura, publicados en la revista Journal of Anatomy, hicieron que el doctor Cox llegase a la conclusión de que Josephoartigasia debió haber utilizado sus incisivos "para otras actividades además de comer, pues la fuerza de estos dientes es tres veces mayor de lo que el roedor necesitaría para accionar sus músculos de masticación".
















La dentadura de Josephoartigasia es muy grande pero posee pocas piezas. Así, sus molares (pintados en azul en la imagen), "podrían haber sido usados para masticar y moler material vegetal, mientras que sus incisivos (en verde) debían haber sido usados para conseguir comida y cortarla, pero también para cavar en busca de raíces y para defenderse de sus depredadores", explica el doctor Cox. "Es algo muy similar a cómo un elefante moderno usa sus colmillos", pues su alimentación se basaba en "material vegetal, como hojas, brotes, raíces o material leñoso".
La desaparición de este gran roedor de fortísima mandíbula no está clara, pero el paleontólogo cree que puede estar relacionada con la conexión que se formó entre América del Norte y América del Sur hace más de dos millones de años. "Este puente de tierra permitió que nuevas especies de mamíferos cruzasen hacia el sur. Por otro lado, también interrumpió las corrientes oceánicas que condujeron a un cambio en el clima. Así, la competencia con otros mamíferos y/o el cambio climático pudo haber llevado al Josephoartigasia a la extinción".