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Lo que la gente "top" le hace a sus perros!

Una práctica que busca lisiar al animal para que no moleste y que en Argentina se realiza sin ningun control.



“Perro que ladra no muerde” pero... ¿qué queda para el can al que le fueron extirpadas sus cuerdas vocales?
En Estados Unidos se trata de una práctica común, que sin embargo no pasó desapercibida por las organizaciones que trabajan en favor de los derechos de los animales. En Argentina, es legal y también se realiza, pero de forma casi oculta.

Los propios dueños del animal deciden someterlo a la intervención quirúrgica, que lo dejará lisiado de por vida. Mudo y sin posibilidad de comunicarse con sonidos, con sus pares y con sus amos.

Los pasos que se llevan a cabo para terminar con la voz de un perro: Se comienza con anestesia total, luego con endoscopia traqueal o de laringe, hasta alcanzar las cuerdas vocales, y se las corta. Las cuerdas son ligamentos que vibran cuando son atravesadas por el aire, lo que genera sonido. Al cortarlas, se les quita la rigidez necesaria para que puedan sonar. No es una operación cruenta, lo cruento es el resultado. Se accede por la boca, como hace un dentista, con dilatadores, hasta que, con pinzas largas, se las corta. No es invasiva tampoco, es una pequeña torturita que lo deja mudo, incomunicado para toda su vida.

Muchas veces son criaderos ilegales y, para que no se descubran, enmudecen a los perros para que nadie los escuche. Cuando ya no pueden dar más a luz, los abandonan. En los criaderos comercian la vida de un animal y encima le hacen daño a él o a su madre. Muchas veces, también los dueños se ven obligados o forzados a operar a sus mascotas, cuando reciben quejas de sus vecinos, esto suele ocurrir en barrios privados, donde los jardines de las casas se encuentran practicamente unidos y los dueños se sienten avergonzados de los ladridos de sus mascotas, por supuesto, la solución más fáci y rápida es esta insensible practica y no invertir tiempo en educar al perro.

La cruel práctica se puede realizar en cualquier veterinaria y cualquier cirujano veterinario esta legalmente habilitado para hacerlo, aunque muchos se abstienen. Sin embargo, aún siendo costosa, no siempre es efectiva, ya que, si fue mal realizada, las cuerdas pueden cicatrizar, volverse unir y permitirle al perro volver a emitir débiles sonidos. También puede obstruir el paso del aire, lo que no le brida una buena respiración, y hasta frenar el paso de comida, lo que puede llegar a ahogarlo y matarlo.

La solución en caso de ladridos molestos u obsesivos es una buena educación, a veces los ladridos compulsivos están basados en patologías. Hay que ver qué le está pasando a la mascota. Hay que ir al veterinario y descartar problemas en el perro. Es común que ladre mucho para pedir comida y, si no está educado y el dueño responde a estos estímulos, va a seguir ladrando.

Existen métodos poco saludables para el can, que también están siendo probados para eliminar los ladridos: collares antiladridos que por vibración producen una descarga eléctrica o con mando a distancia, para evitar que se acostumbren a ladrar. Son métodos reversitos que se usan para la corrección de otros problemas, no es para ladridos. Se masificaron, se venden y no soluciona.

Los sonidos que genera un perro es su forma de llamar la atención, es una respuesta a una emoción, a un sentimiento o a una necesidad. Como si al ser humano se lo privara de expresión, la vida del perro enmudecido se transforma en un calvario monótono, un eterno monologo del entorno sin posibilidad alguna de respuesta.





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